Revista Qué
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Desde esta semana, los consorcios de los edificios porteños deberán decidir cada cuánto realizarán las fumigaciones en los inmuebles. Ya no corre la obligatoriedad de hacerlo todos los meses. Esta es una de las medidas que impulsa la administración de Horacio Rodríguez Larreta para bajarles las expensas a los vecinos de la Ciudad.
La Ciudad estima que al haber menos frecuencia en el control de plagas, un edificio tipo de 20 departamentos podría ahorrar $ 20.000 al año, publicó Clarín. Por otra parte, el GCBA ya implementó otras medidas como la eliminación del certificado de "edificio seguro" y del libro de datos periódicos. Ambas obligaciones, de carácter estrictamente burocrático suponían un gasto de unos $ 13.000 entre los dos.
El Ejecutivo impulsa una batería de medidas que tienden a generar el ahorro de los consorcistas. Uno de los proyectos plantea cambiar la forma de controlar los tanques de agua. En la actualidad se deben vaciar cada seis meses. En adelante se harán estudios para establecer la calidad del agua y si es necesario el cambio. Este punto pretende ahorrar cerca de 13 mil pesos al año.
Otra disposición apunta a la posibilidad que los consorcios puedan abrir una cuenta corriente gratuita en el Banco Ciudad, para los movimientos económicos de la administración. Hoy, deben pagar cerca de $ 7.200 anuales por el servicio bancario.
Otra obligación que se busca eliminar es la revisión trimestral de todos los matafuegos del edificio. En la Ciudad calculan que el ahorro anual será de unos $ 4.000. Lo que sí se mantendrá la obligatoriedad de cambiar los equipos una vez por año.
Uno de los principales será la modificación del Código de Edificación de la Ciudad, que entre sus muchos cambios incluye la eliminación de la obligatoriedad para los futuros edificios de construir una vivienda para los encargados. Hoy es una condición para las construcciones de más de 15 departamentos. Así, los consorcios podrán no tener un empleado fijo ni pagarle los servicios, como sucede hoy.
También se apuntará a reducir uno de los costos más altos: el control de ascensores, que hoy representa unos $ 25.000 anuales. Seguirá siendo obligatorio, pero el chequeo ya no tendrá que hacerse todos los meses sino de acuerdo a la antigüedad y las características de cada elevador.
Asimismo, se indicó que habrá menos exigencias con los controles de las calderas, las fachadas y otras instalaciones comunes.
El Gobierno porteño estima que llevando a cabo todos estos cambios en los controles, un edificio tipo de 20 departamentos se ahorraría $ 98.000 al año, lo que equivaldría al pago de un mes de expensas para cada departamento.