Revista Qué

22 Feb 2017 | veredas en la ciudad

Baldosas flojas

El 15 de febrero pasado, una publicación del Boletín Oficial puso sobre el tapete los mecanismos que se llevan adelante en los procesos de contrataciones para reparación y mantenimiento de veredas. La Subsecretaría de Espacio Público, a cargo de Ezequiel Capelli, adjudicó a la consultora McKinsey Argentina SRL la licitación privada para “servicio de consultoría […]

El 15 de febrero pasado, una publicación del Boletín Oficial puso sobre el tapete los mecanismos que se llevan adelante en los procesos de contrataciones para reparación y mantenimiento de veredas. La Subsecretaría de Espacio Público, a cargo de Ezequiel Capelli, adjudicó a la consultora McKinsey Argentina SRL la licitación privada para “servicio de consultoría para optimizar el mantenimiento de veredas de la Ciudad”, por un monto de $ 13.500.000. ¿El motivo? Conocer a fondo el detalle del estado de las aceras.

La maniobra despertó rechazo, más que nada en el epicentro opositor comunal, donde se habla de manejos irregulares en un ítem esencial. Además, en la Auditoría General de la Ciudad, también siguen de cerca el asunto. Por caso, la titular de dicho organismo, Cecilia Segura, al ser consultada por Qué, sostuvo: “En el tema veredas, la gestión del PRO ha sido muy deficiente. Se ha gastado muchísimo dinero, pero como no han planificado bien, o no se han ocupado de controlar la calidad de los trabajos de las empresas contratistas, el resultado es que la Ciudad está toda rota igual”.
¿Cómo es el mantenimiento?

A lo largo de 2016, a través del Ministerio de Ambiente y Espacio Público que conduce Eduardo Macchiavelli, Horacio Rodríguez Larreta firmó las ampliaciones contractuales de la licitación para rehabilitación y mantenimiento de las veredas de la Ciudad, cuyo monto asciende a $ 1.332.940.650. “La reparación de veredas es una competencia exclusiva de las comunas, pero al cajero de Horacio Rodríguez Larreta parece no importarle”, dijo Julieta Costa Díaz, comunera del distrito 13 por el FpV.

En 2016, las beneficiadas fueron seis empresas privadas y una UTE que, en total, recibieron ampliaciones por $ 269.820.822. La lista está integrada por Altote S.A., Naku Construcciones SRL, Marcalba S.A., Avinco Construcciones S.A., UTE Ryma, Cunumi S.A., Salvatori S.A., Parques y Jardines, Bricons, y Edificadora Tauro S.A. Algunas de ellas son viejas proveedoras de obra pública del Gobierno porteño (ver cuadro aparte).

No obstante, la caja para reparación de veredas no se agota allí. Además de lo que se gasta desde el área ministerial, la esfera comunal también maneja montos específicos para el mismo fin. “Muchas veces hay entrecruzamientos, y se licita lo mismo de un lado y del otro”, aseguró Costa Díaz.

Pero en la mayoría de los distritos emerge un problema común: los jefes de Junta se cortan solos, y firman licitaciones privadas sin asamblea previa. “Hay desdoblamiento de objetos”, aseguraron comuneros de la oposición consultados por Qué.

Y en esa línea, quien tomará cartas en el asunto es la Auditoría General de la Ciudad. Tal como anticipó este medio en su edición #120, en el Plan Anual 2017 del organismo de control porteño figura, entre sus tópicos principales, la investigación que se ejercerá sobre las comunas 4, 7, 11, 13 y 14, en todo lo relacionado con mecanismos de contratación. La decisión de efectuar el análisis sobre esos distritos se basa en un muestreo de denuncias recibidas por cada una de las 15 secciones. Pero la lista de quienes licitaron en forma privada a lo largo de 2016 es más extensa.

Por ejemplo, la Comuna 1, que preside Roberto Salcedo, lanzó en septiembre un pliego privado por $ 3.043.600 para reparación de aceras, mientras que, en diciembre, adjudicó otro a la empresa Ashoka Construcciones, por $ 706.166, en lo referente a la obra “Veredas Inclusivas”. La misma empresa, además, figura como invitada a la primera de esas dos licitaciones, como así también a otro pliego privado para la puesta en valor de la plaza Beatriz Guido.

Por su parte, la sección 3, que comanda Carlos Breyaui, no licitó privadamente en temas de aceras, pero sí lo hizo en otro ámbito del espacio público: le facturó poco más de 4 millones de pesos a la firma Consfre SRL por la obra Plazoleta Angela M. Aieta de Gullo.

En el distrito 4, manejado por Jorge Apreda, las cosas se hicieron más rápido. En vez de llamar a licitación privada, operaron vía contratación directa. Así, en diciembre, se destinaron $ 4.992.845 a la empresa Estructuras Hesse SRL, para la contratación de vías peatonales, y $ 5.000.000 a la empresa Graft Estudio SRL en reparación de veredas. Esta última es llamativa (ver cuadro aparte), puesto que se gestionó mediante el decreto 433 de emergencia, herramienta que se usó en demasía durante 2015, pero que, por advertencia expresa de la Auditoría, se acordó que no se volvería a hacer. A Apreda no le importó mucho y, con total sutileza, firmó el pliego el 23 de diciembre. En Navidad, el Jefe comunal brindó por ser el único que osó romper con ese pacto. Además, la misma empresa fue adjudicataria, en abril, de otra contratación directa por $3.975.581.

La Comuna 5, en tanto, armó tres licitaciones privadas para “Reparación de veredas y obras conexas” en los barrios de Boedo y Almagro, por $ 2.400.000, $ 2.473.567 y $ 4.920.000. Además, el distrito que preside Rubén Otero gastó otros $ 5.397.031 para la puesta en valor del Pasaje Aníbal Troilo.

Hay más. La Comuna 9, a cargo de Analía Palacios, adjudicó a finales de 2016 una licitación privada para mantenimiento de aceras por $ 3.411.000 a la firma Graft Estudio SRL, que también facturó $ 2.889.254 por la obra plaza Ignacio Corsini. Y la Comuna 11, cuyas riendas maneja Carlos Guzzini, estimó $ 3.000.000 para licitar la reparación de las veredas de los barrios que conforman su distrito.

En la 12, el titular Jorge Roca contrató, en forma directa, a Ashoka Construcciones S.A. por $ 2.986.643, para la “Reparación de vías peatonales”.

En la sección 13, el jefe comunal Gustavo Acevedo sacó bastante rédito del mecanismo de licitaciones privadas. En lo que concierne a veredas, el año pasado, lanzó pliegos por $ 3.000.000 y $ 2.700.000. Adjudicó el primero a la empresa Ingecom Construcciones S.A. También, licitó en forma privada por $ 6.773.354 para la revalorización del entorno de la Redonda de Belgrano, y por $ 6.469.968,67 para la puesta en valor de Plaza Ramírez.

La 14 siguió los mismos pasos que la 4: apeló a la contratación directa en el ítem de reparación de aceras. En la repartija, por nombrar sólo algunos casos, Graft Estudio SRL recibió $ 1.535.322, y Mawa S.A. $ 1.347.280.

En tanto, la Comuna 15, que preside Jorge Lucchessi, licitó privadamente para veredas por un monto de $ 4.127.579.
Desde el Colegio de Auditores sostienen que el sistema de licitaciones privadas es moneda corriente para los Jefes comunales, porque ello los habilita a designar a dedo a las firmas concursantes. “La mayoría, durante 2016, corresponde a licitaciones privadas”, dijo el auditor de la CC-ARI, Facundo Del Gaiso, y añadió: “Lo que quieren ellos es decidir qué empresas invitar”.

La Ley de Contratación Pública 2095 no permite licitar un mismo objeto dos veces en un período menor a tres me-ses. Así lo estipula el artículo 91 de Pro-hibición de Desdoblamien-to, que en uno de sus pá-rrafos reza: “Queda prohi-bido cualquier mecanismo para desdo-blar el objeto de una contratación”.

“Se hace en casi todas las comunas. Es un mecanismo distorsivo, porque si vos tenés 12 millones de pesos, ¿por qué no hacés una licitación pública como corresponde y te dejás de hinchar?”, cuestionó Del Gaiso.

Desde la cartera que conduce Macchiavelli se llamaron a silencio, y no brindaron ningún tipo de respuesta a este medio. En tanto, otras fuentes del Gobierno se limitaron a decir que “no hay ningún tipo de acto de corrupción en las licitaciones priva-das”, ya que “se ajustan a la Ley de Compras”.

El debate está planteado, y ahora resta saber cuál es el veredicto de la consultora McKinsey.

LA NOTA COMPLETA, EN LA EDICIÓN #124 DE REVISTA QUÉ

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