Revista Qué

10 Jun 2015 | Comuna 7

El reino de Guillermo Peña

Se trata de un hombre fuerte del PRO, alineado al jefe de Gabinete de la Ciudad. El kirchnerismo comunal avaló que hubiera una sola reunión mensual. Hasta ahora, logró imponer su voluntad en dos barrios que vienen convulsionados desde hace tiempo.

Guillermo Peña es uno de los comuneros más cercanos a Horacio Rodríguez Larreta. Estuvo desde el inicio con el jefe de Gabinete, lo acompaña en la mayoría de las recorridas de campaña y hace gala de gestión. Tal vez por eso, el candidato del PRO lo premió con la renovación del cargo al frente de la Comuna7.

Pero, el desconocido de los Peña (en comparación con Marcos Peña) afronta más de un problema. Los vecinos de Flores y Parque Chacabuco no están nada contentos con su gestión.

La oposición que el Jefe comunal tiene es muy poca. Depende exclusivamente del único representante de Proyecto Sur, Jorge Sanmartino. A pesar de que el Frente para la Victoria cuenta con dos integrantes en la Junta Comunal, avalaron el planteo de Peña de que hubiera una sola reunión mensual -en vez de las dos que tenían hasta el año pasado- para tratar los temas de la comuna. De esta manera no sólo se les recortarían las posibilidades de reclamo a los vecinos, sino que también tendría más tiempo para responderles.

Los vecinos están acorralados por todos lados. El primer inconveniente es que el Parque no está descentralizado, es decir que depende del gobierno central; en este caso, del ministerio de Ambiente y Espacio Público que aprobó la licitación de la instalación de bares.

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El segundo problema que afronta es que el PRO tiene mayoría en la comuna con cuatro representantes. Las decisiones dependen del bloque macrista. Y las perspectivas no son muy alentadoras para los vecinos de Flores y Parque Chacabuco ya que, de repetirse el resultado de las Primarias, el PRO tendría nuevamente mayoría por cuatro años más.
Alineado al jefe de Gabinete, Peña hizo la vista gorda a cualquier proyecto que activó la Jefatura de Gabinete. Sin ir más lejos, en 2014 los vecinos de la Comuna se enfrentaron a la idea de instalar una Estación Saludable. A pesar de los reclamos, el puesto fue instalado.

El kirchnerismo está representado en Carlos Gullo -hijo del legislador porteño Dante Gullo- y en Felisa Marinaro. Carlos pertenece a La Cámpora y zigzaguea entre Juan Cabandié y Andrés “Cuervo” Larroque. Es el referente en la Unidad Básica que la agrupación ultra K colocó en el Bajo Flores, y quien se encarga de ir a las pocas reuniones que convoca Peña.

Marinaro prácticamente no tiene voz ni voto. “Es una mujer mayor, casi no viene por acá”, dijeron desde el Centro Comunal 7. La oposición kirchnerista se reduce entonces a Gullo, quien no buscará renovar mandato en estas elecciones ya que su nombre no figura en la lista. “Con Peña, las veces que lo llamé para hacer algún reclamo siempre me atendió”, le dijo a Qué el militante de La Cámpora.

No obstante, Gullo apoyó a los asambleístas de Parque Chacabuco que no quieren la instalación de más bares. “No son necesarios más bares. Hay uno debajo de la autopista”, señaló.

“Estamos acompañando a los vecinos en los reclamos, detectando por ejemplo si faltan insumos en los hospitales. Por ejemplo en el hospital Piñero, en el hospital Alvarez, que está con problemas desde hace años”, aclaró el camporista.

LA CENTRALIZACIÓN

El gran problema que afronta la Comuna 7 -como las restantes 14- es su falta de descentralización. Los grandes espacios verdes -como los bosques de Palermo o Parque Chacabuco- son administrados directamente por el Poder Ejecutivo de la Ciudad; es decir que las Juntas Comunales no tienen injerencia en las decisiones de recursos, ni de presupuesto.

“A fines del año pasado presentamos un proyecto en la Junta l -cuando se estaba debatiendo en la Legislatura la iniciativa de instalar bares en el parque. Por unanimidad se votó la iniciativa en contra de la colocación de nuevos comercios. Con el que hay debajo de la Autopista ya es suficiente. No queremos más bares”, le dijo a Qué Jorge Sanmartino.

A pesar de que la iniciativa contó con el respaldo de los comuneros del PRO y del FpV, lo cierto es que la decisión de instalar bares en el parque ya estaba tomada. La Junta no tenía injerencia alguna para modificarlo, y los vecinos continúan su lucha en contra de la medida.

Sólo era cuestión de meses para que el ministerio de Ambiente y Espacio Público adjudicara la licitación. Y así lo hizo. La empresa ganadora fue Bosquimano SA, una firma con jugosos contratos durante la gestión PRO, desde que se creó hace cuatro años. Su actividad principal es la construcción, la reforma y la reparación de edificios.
Sanmartino contó que, en la reunión que hubo en la sede comunal hace poco más de quince días, “se planteó el tema de la movida de los vecinos en contra de los bares. El bloque del PRO dijo que no conocía el pliego de la licitación y que en la próxima reunión (sin fecha prevista) lo charlábamos”.

La burocracia de Peña choca con los reclamos de los vecinos. Es él -como representante del partido minoritario- quien se encarga de llamar a reuniones, el que ordena la comuna.

LA NOTA COMLETA, EN LA EDICIÓN N°35 DE QUÉ.

  • Analia

    Peña estuvo procesado. Está en todos los negocios sucios de Flores. Una suciedad para el barrio que vivimos.

  • Pablo Arturo Odriozola

    Es lamentable que sigan avanzando con el cemento sobre los espacios verdes públicos. En nuestros parques lo que se necesita es el cuidado de lo poco de verde que queda y no implementar bares construidos con el dinero de la comuna para que sean explotados por empresas privadas. Esta acción perjudica a los comerciantes que estan alrededor del parque, al parque porque en vez de ganar espacio verde se le suma cemento, y además en el Parque Chacabuco ya hay un bar que funciona debajo de la autopista hace cómo 30 años y cualquiera que se acerque al parque (si no es vecino de la zona y ya sabe a lo que me refiero) puede corroborar personalmente el estado de abandono y la pésima administración que sufre en manos del Gobierno de La Ciudad de Buenos Aires además de que sus baños no son de libre acceso, su uso es “solo para clientes”. Prueba de que la puesta de otro bar en el parque es solo un negociado privado en perjuicio del bienestar de los vecinos un clásico de esta gestión solo comparable con la gestión en épocas del gobierno militar previo a la restitución de la democracia, que destruyó el bosque de eucaliptus en el parque para construir la autopista que lo atraviesa. Nadie en su sano juicio puede apoyar acciónes tan violentas contra la naturaleza y que desconocen la opinión de los ciudadanos y el respeto por la calidad de vida de los vecinos, ya que muchas de nuestras familias que hoy son tercera generación se mudaron o eligieron vivir cerca del Chacabuco en primer lugar por ser ( en su momento) uno de los mas grandes pulmones de la ciudad ademas de por su bello diseño original. Crecimos bajo la sombra de sus árboles centenarios junto con nuestras familias y no vamos a dejar que ningun accion en perjuicio del mismo avance sin ofrecerle nuestra resisitencia. Es mi deseo que esta gestión destructiva que desprecia el bienestar de los vecinos y el de nuestros parques encuentre pronto su fin, que podamos preservar, cuidar y disfrutar nuestros parques centenarios y promover la creación de nuevos y bellos parques donde el respeto por la naturaleza y la vida de la comunidad barrial y sean los fundamentos principales para la motivación de cualquier reforma y no el enriquecimiento personal a costa del bien común.

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