Revista Qué

10 Dic 2016 | informe

Graves fallas en el Sur

La Auditoría General porteña presentó un informe negativo sobre el estado de tres conjuntos habitacionales en el sur de la Capital, que están bajo la órbita del Instituto de la Vivienda. Se afirma que hay estructuras colapsadas y riesgo de derrumbes, entre otras irregularidades. La Auditoría General de la Ciu-dad realizó un informe sobre tres […]

La Auditoría General porteña presentó un informe negativo sobre el estado de tres conjuntos habitacionales en el sur de la Capital, que están bajo la órbita del Instituto de la Vivienda. Se afirma que hay estructuras colapsadas y riesgo de derrumbes, entre otras irregularidades.

Villas #113
La Auditoría General de la Ciu-dad realizó un informe sobre tres conjuntos habitacionales (Barrio Lugano, Soldati y Mariano Cas-tex), que deberían haber sido acondicionados por el Instituto de la Vivienda porteño a través del programa “Rehabilitación de Complejos Urbanos” y que, en la actualidad, continúan en “pésimas condiciones”. En cuanto al Gobierno actual, se detectaron “graves” problemas de limpieza y mantenimiento.

El informe afirma que se hallaron “serias deficiencias de seguridad, riesgo de derrumbes y estructuras colapsadas, entre otras fallas que ponen en riesgo la integridad de sus habitantes”.

En este sentido, la Audito-ría verificó que, en el conjunto Comandante Luis Piedra-buena, “existe un grado de abandono y precariedad que podría implicar riesgos, por ejemplo, en el servicio de ascensores. En general, en todo el complejo, se denota falta de mantenimiento”. Por ejemplo, se destacan caminos en “mal estado”, instalaciones pluviales “rotas”, ausencia de tapas de cámaras de inspección, precaria cantidad de instalaciones contra incendios (la mayoría, rota), “instalaciones eléctricas en cajas generales en mal estado y varias cámaras de medidores de gas sin puertas”.

Los medios de salida, en caso de emergencia, son otras de las falencias que sufre el barrio de Lugano. En algunos casos, las salidas se encuentran “con basura acumulada y escombros. Asimismo, los matafuegos, las exclusas, bocas, lanzas y mangueras contra incendios son insuficientes y, a veces, directamente, no existen”, denuncian desde la Auditoría General.

En el mismo sentido, el organismo de control verificó que, en las fachadas del complejo habitacional Luis Piedrabuena, se observa “que se limitó a una exigua mano de pintura, con escaso poder de recubrimiento para conservar la calidad y seguridad buscada”. Y agrega que las paredes fueron pintadas sobre superficies que no recibieron el tratamiento adecuado.

Por otro lado, el barrio Mariano Castex, complejo compuesto por 9 monoblocks bajos y 8 torres residenciales, reúne 1.055 viviendas (77 % escrituradas) y alberga aproximadamente 5.000 habitantes. Allí se detectó una situación si-milar a la de Lugano, puesto que, en la visita que realizó la Auditoría, se verificó que las fachadas presentan en toda su superficie “un grado importante de humedad”. Además, “se pudo percibir escasa limpieza en lugares comunes como veredas, circulaciones internas y zonas de juegos”.

Con respecto a los trabajos que debía realizar el IVC en el Barrio Mariano Castex, el organismo de control señaló que “no se vieron, en la recorrida, veredas nuevas, externas o internas ”, así como tampoco rampas construidas para personas con movilidad reducida: “No las hay en las entradas de los edificios, tampoco en los caminos internos que comunican espacios públicos comunes entre sí”.

En cuanto a la instalación de bancos en espacios públicos y recreativos, “los pocos juegos infantiles encontrados son viejos y no se advierten bancos nuevos en esos espacios”. Sobre las dos paradas y/o refugios de colectivos (únicos en el barrio), la Auditoría denunció que “presentan roturas en sus cubiertas y latera-les. Por otro lado, el barrio no cuenta con un en-rejado perimetral”.

El Conjunto Urbano Barrio de Soldati, que ocupa un predio de 19 hectáreas, consta de 3.201 viviendas y una población estimada de 17.870 habitantes. También presenta diferentes patologías, según la Audito-ría de la Ciudad, y hace especial mención a “los rellanos y halls de acceso a los edificios y las áreas de ascensores y escale-ras”. Además, se evidencian filtraciones pluviales, cloacales, carpinterías podridas, y se adicionan huecos de ascensores (puertas), pisos, cerramientos y barandas rotas e inexistentes.

Luego del trabajo de campo realizado, el organismo de control porteño concluyó que el programa “Rehabilitación de Complejos Urbanos” fue elaborado con una “importante valorización económica y posibilidad de éxito”, de acuerdo a la definición de su planificación. Sin embargo, su ejecución “es débil”, porque “no tiene un universo cierto, los problemas asociados son diversos y, en ese sentido, sólo puede realizar obras de mantenimiento que sostienen las problemáticas de base, con riesgos latentes para la población afectada”. “Estos ejemplos demuestran que el go-bierno de la Ciudad de Buenos Aires necesita de manera urgente encargar-se del estado en que se encuentran actualmente estas edificaciones, que en algunos casos tienen más de cuatro décadas de construidas y acarrean numerosos problemas y deficiencias, producto del paso del tiempo, pero también de la falta de inversión en mantenimiento y controles adecuados”, señaló una de las auditoras generales, Mariela Coletta. Asimismo, agregó que “es imprescindible auditar todos los complejos que dependen del IVC y que todavía no están escriturados”. Y afirmó que presentaron un nuevo proyecto de ampliación en el que se van a auditar todos los complejos habitacionales que pertenezcan a la órbita del Instituto de la Vivienda de la ciudad.

Cabe destacar, asimismo, que esta serie de “deficiencias de mantenimiento”, que dependen del IVC, sale a la luz en un contexto en el que el Gobierno porteño lanzó un ambicioso proyecto, orientado fundamentalmente hacia el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos porteños más postergados, al planificar la urbanización de las villas 31, de Retiro, y la 20, del barrio de Lugano.

Sin solución: 9 años de reclamos
Vecinos de Soldati dialogaron con Qué sobre el estado del barrio y afirmaron que “el Gobierno gas-ta plata en la construcción de la Villa Olímpica y se olvida de las necesidades que tiene nuestro barrio, que es un basural”. Y agregaron: “Estamos cansados de que nos endulcen los oídos, necesitamos respuestas”. Por su parte, el juntista Facundo Roma expresó: “Las respuestas son parches. Si hacen algún arreglo, siempre es de mala calidad.

Cambiaron varios ascensores, pero la mayoría no funciona; los techos de las casas gotean; las barandas de las es-caleras están en mal estado y, en algunos casos, faltan escalones. Además, no limpian los tanques de agua”. El comunero del FpV también señaló que “la situación sigue igual que hace 9 años, y los problemas centrales nun-ca los pudieron solucionar”.

LA NOTA COMPLETA, EN LA EDICIÓN #113 DE REVISTA QUÉ

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