Revista Qué

6 Dic 2015 | Sin la función para la que fueron creadas

Ley de Comunas: década perdida

Fue sancionada en 2005 y las Comunas aún no fueron totalmente descentralizadas. Los comuneros no pueden ejecutar el Presupuesto y sus tareas están acotadas a obras menores. La esperanza de que todo cambie con Larreta.

Promulgada en octubre de 2005, la ley de Comunas cumplió sus primeros diez años. No fue precisamente una década ganada. Si bien hubo algunos avances, profundizar la descentralización es una materia pendiente. En los últimos meses se llevó a cabo la transferencia de algunas competencias, pero las Juntas Comunales aún no cumplen la función para la que fueron creadas. Su origen como órgano colegiado es uno de los mayores impedimentos. Al estar conformadas por tres partidos políticos, llegar a un acuerdo resulta realmente dificultoso. “Es un proceso que lleva tiempo”, reiteraron una y otra vez los presidentes de las Comunas a Qué.
Para avanzar en tal proceso, el gobierno de la Ciudad creó la Secretaría de Gestión Comunal y Atención Ciudadana, hasta ahora conducida por Eduardo Macchiavelli. La cartera tiene como principal objetivo coordinar, implementar e intervenir en la transición de las Comunas. Es decir que los comuneros trabajan para Macchiavelli, en lugar de responder de manera directa al Jefe de gobierno.
En este sentido hizo hincapié un informe de la Auditoría General de la Ciudad, en el que detectaron que la mayoría de las actividades que se hicieron fueron en conjunto con otras áreas del gobierno central. En consecuencia, no se logró contribuir a la identidad barrial, se dificultó congregar a vecinos en pos de beneficios comunes y pocos fueron los avances para realizar audiencias públicas.

Comunas
Más allá de eso, el mayor impedimento es la ejecución del presupuesto. Según la ley 1777 que creó las Comunas, la Junta Comunal tiene la potestad de “ejecutar su presupuesto y administrar el pa-trimonio de la Comuna”, además de “disponer, de acuerdo a las previsiones presupuestarias, la adquisición de bienes”. Sin embargo, a pesar de que el Presupuesto disgregó montos específicos para cada una de las quince zonas porteñas, sus representantes no determinan los gastos sino que, en su ma-yoría, son administrados por Macchiavelli. En algunos casos, las partidas presupuestarias también fueron ejecutadas por los presidentes comunales, pero sin consideración del resto de la Junta, como lo estipula la normativa vigente.
PALOS EN LA RUEDA
Desde que la Ciudad es autónoma comenzó a discutirse la conformación de las Comunas. Finalmente, en octubre de 2005, los diputados porteños sancionaron la ley 1777. A partir de entonces, se trabajó en su concreción real, aunque con varios obstáculos. Tampoco faltaron los que pusieron palos en la rueda.
De acuerdo a la ley, el Ejecutivo tenía tiempo hasta 2007 para determinar cuándo debían celebrarse las elecciones que determinaran, por voto popular, quiénes integrarían las Juntas Comunales. Con la Justicia de por medio, recién en 2009 se fijó que sería en julio de 2011, junto con la elección a Jefe de gobierno.
En 2013 Mauricio Macri intentó descabezar las instituciones. Presentó un proyecto para mantener únicamente a los presidentes de las mismas, y el resto de los miembros pasarían a trabajar ad honórem. Si bien el proyecto no prosperó, el mensaje fue claro: la oposición en las comunas era un estorbo.
Tanto los representantes del Frente para la Victoria como quienes asumieron por Proyecto Sur denunciaron en varias oportunidades el incumplimiento de la ley y el avasallamiento del oficialismo. “El PRO hizo una interpretación de la ley, que no cumplió. Ha sido imposible cons-truir algo con ellos”, aseguró a este medio Marcelo Charlon, comunero de Palermo por Movimiento Emancipador. La posición del kirchne-rismo es similar. Edith Oviedo, quien se enfrenta a renovar su mandato en la Comuna 1, señaló: “Asumimos por el voto popular pero nos tratan como a meros empleados a los que no se les da ningún tipo de herramienta de gestión concreta. Macri y todo su equipo del Poder Ejecutivo tienen un gran ejercicio en el incumplimiento de la ley”.
En la Legislatura, por ejemplo, se creó la Comisión de Descentralización y Participación Ciudadana, hoy presidida por María Rosa Muiños (FpV), que intenta canalizar los reclamos e inquietudes respecto del funcionamiento de las Comunas. Pero lo cierto es que la realidad de las comunas no se ha modificado demasiado. Tanto Muiños como los legisladores Adrián Camps y Pablo Bergel presentaron proyectos para ajustar los alcances de las funciones establecidas en la ley actual, evitar cualquier tipo de interpretación y garantizar la participación de los vecinos en la toma de decisiones. Aún no han sido tratados en sesión ordinaria y continúan cajoneados en comisión.

Para la Auditoría porteña, el escaso avance en materia de descentralización tiene gran incidencia en el rol que cumple Eduardo Macchiavelli. “La falta de comunicación entre la dirección General y los responsables de las Comunas, se superponen los proyectos por falta de planificación y no hay elementos que permitan elaborar el concepto de identidad barrial”, resaltaron en el informe publicado este año.
LA NUEVA GESTION
Muchos confían en que la gestión de Horacio Rodríguez Larreta será en pos de las Comunas y se podrá avanzar con mayor rapidez. Durante todo el año electoral, el Jefe de gobierno porteño electo recorrió cada uno de los barrios en reiteradas ocasiones y encabezó asambleas con los vecinos para escuchar sus inquietudes. Los presidentes comunales del PRO confían, ciegamente, en que Larreta descentralizará por completo las competencias de las Comunas. “Vamos a contar con las herramientas necesarias para administrar como corresponde. Ya tengo más de 30 obras para presentarle a Horacio”, confió a este medio Carlos Guzzini, pre-sidente de la Junta Comunal N° 12, quien se enfrenta a un nuevo mandato. Larreta se enfrenta al desafío de marcar la diferencia, sobre todo si quiere mantenerse en el poder por los próximos ocho años. Pero, en cuanto al cumplimiento de la ley de Comunas, la última década fue perdida.

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