Revista Qué

12 Jul 2017 | Luli Salazar a corazón abierto

“Tenía que separarme para ser mamá feliz”

La modelo habló por primera vez de la decisión de ser madre sin un hombre al lado, se quebró al hablar de la felicidad que le produce este momento, y cómo fue el doloroso final de su romance con Martín Redrado.

Hoy puedo gritar: ‘¡Voy a ser mamá!“, asegura Salazar. “La historia de amor más grande de mi vida debía terminar“, cuenta sobre el significado de su relación con el economista.

La modelo alquiló un vientre y será madre de Matilda los primeros días de diciembre en Miami, donde Luli contó que se quedará un mes y medio más hasta cumplir con las vacunas y los trámites de vacunación.

El alivio de poder gritarle al mundo: ‘¡Voy a ser mamá!’. Matilda es un regalo de Dios: él sabe bien cuánto la merecía“, afirma Luli, y cuenta cómo fue en orden cronológico todo el proceso desde que decidió congelar sus óvulos el 31 de julio de 2016.

Fue después de muchas charlas, una separación (a fines de 2014), y terapia de pareja cuando volvimos a intentarlo (septiembre de 2015). Yo me planté y le dije: ‘Martín, mi deseo de ser mamá es determinante para continuar; ya no voy a pedir ni a llorar en soledad’. Entendió y se convirtió en un deseo de pareja. En una ilusión compartida. Tomamos la decisión de congelar mis óvulos, porque me suplicaba: ‘¡Luli, por favor esperame un poco más!’. De haber tenido veintipico lo habría bancado“, agregó.

La relación se desgastó demasiado, y con él mi sueño era imposible. Además, Martín está muy nómade. Ya ni los tiempos nos hubiesen coincidido. Yo no concibo una pareja si no es ciento por ciento“, sostuvo.

Decidí mantener el tema con total hermetismo, para protegerlos. Tanto que, al principio, sólo pude compartirlo con mamá, Yamila (su mejor amiga) y Ana Rosenfeld, quien me guiaba en las cuestiones legales. Pero un día, Tomás descubrió un mail acerca de los óvulos. Llamó a Martín preocupado, creyendo que les habíamos mentido. Eso generó tensión, inseguridades, y me impulsó a dar el paso siguiente“, cuenta.

Y termina rompiendo en llanto al hablar de su decisión de convertirse en madre por subrogación de vientre, y con donante anónimo.

Nada me hubiese gustado más que llevar en mi propio vientre a la hija del hombre que amaba. Pero ante el panorama, el fin de la relación era inevitable. Entonces me imaginaba embarazada, sola y sufriendo por ese amor. ¿Y si a mi bebé le pasaba algo? Jamás me hubiese perdonado que tanta angustia le hiciera daño. Además, a ese temor se sumaba el dolor de otro gran riesgo. Uno de los tantos exámenes a los que me sometí para la congelación de óvulos reveló que tendría trombofilia. Lloré tanto que debí pedir ayuda a una psicóloga para transitar la decisión“, relata, angustiada.

Finalmente decidí separarme y lloramos mucho. Yo le dije: ‘No puedo más. Debo estar bien por mi beba, transitar lo que se viene con total alegría’. Y él: ‘Luli, sos la mujer que más amé en la vida. Voy a extrañarte tanto…’ Nos queremos. Por eso, el día de mañana no será raro que nos encuentren por ahí comiendo juntos“, detalló sobre su relación con Redrado.

Y agregó: “Tenía que separarme para ser una mamá feliz. Por eso, ojalá los chicos alguna vez entiendan cuánto resigné. Y que los medios dejen de señalarnos como ‘el que no quiso darle un hijo’ y ‘la que si tanto lo quería no se hubiese bancado 7 años’. Porque esta batalla costó mucho dolor“, cuenta, a corazón abierto Luciana.

Cuando mi hija conozca esta historia de amor, mi lucha y el dolor que atravesé, sabrá que fue la más deseada“, concluyó Luciana sobre su lucha por el sueño de ser madre.

 

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