Revista Qué

15 Feb 2016 | El milagro de Michael Crowe

El corazón que se curó sólo….

El 17 de agosto de 2012, Michael Crowe de 23 años, se ‘pasmó’ mientras reposaba sentado en el sofá de su casa, tenía los ojos abiertos y la mirada perdida, por lo cual su madre lo llevó al Hospital, luego de dos secuencias en el mismo día.

michael 2Crowe ingresó ese día al hospital de Nebraska con un problema de corazón que amenazaba su vida, miocarditis aguda (una inflamación del músculo del corazón), por lo cual su corazón funcionaba sólo al 10 por ciento de su eficiencia, y sus otros órganos estaban comenzando a fallar.

Necesitaba un transplante de corazón urgente, según los médicos la insuficiencia cardíaca de Michael era muy grave, por lo cual lo conectaron provisionalmente a una máquina de oxigenación por membrana extracorpórea, dispositivo que suple la función cardiopulmonar.

La salud de Michael iba de mal en peor. La fiebre alta le producía convulsiones, y aunque el hielo le enfriaba el cuerpo, le reducía la oxigenación.

Hacían malabares tan solo para mantenerme estable“, cuenta Michael. Su necesidad del trasplante era desesperada.

Esperaron por 17 días, en ese lapso el corazón se detuvo dos veces, pero no murió gracias a la máquina de oxigenación. Los médicos lucharon para disolver los coágulos sanguíneos y contener las hemorragias.

El 3 de septiembre, a las 6:30 de la mañana, los médicos recibieron la llamada que esperaban con ansia: esa noche recibirían un corazón para el trasplante.

Pero pocas horas después descubrieron algo terrible: Michael había contraído una infección sanguínea. En esas condiciones, la cirugía resultaría muy peligrosa.

Fue justo en ese momento cuando, según los médicos, ocurrió un milagro, ya que la presión sanguínea de Michael había subido.

Algo que sería “imposible si el paciente sólo estuviera conectado al soporte para su corazón y pulmones, que mantiene la presión sanguínea estable“, sostuvo la Dr.a Eugenia Raichlin, médico especialista en trasplantes y fallas cardíacas.

Luego un ultrasonido reveló que el ventrículo izquierdo del corazón de Crowe estaba funcionando normalmente de nuevo.

Tan sólo unos días después, comenzó a funcionar por su propia cuenta.

Increíblemente, una resonancia magnética no mostró daño permanente alguno ni cicatrices.

Luego de pasar cuatro días conectado a otra máquina que suplían solo la función del lado derecho del corazón, Michael dejó de necesitar el trasplante: estaba totalmente curado.

Por una especie de milagro, su cuerpo había eliminado el virus. “Venció todos los obstáculos. Su corazón estaba muy débil, pero se restauró solo“, explicó la Dra. Raichlin.

Muchos pacientes aquejados por la misma infección mueren, o bien, reciben un trasplante y sobreviven, pero con daños permanentes en los tejidos cardíacos.

Hoy día Michael cursa el tercer año de la carrera de farmacia, y su corazón sigue en perfecto estado. “Estoy muy agradecido por haber recibido una nueva oportunidad de vivir”, afirma.

Compartir
?