Revista Qué

13 Jul 2016 | Ejemplo de vida!!

Alexis Padovani: una historia de superación

Quiso el destino que el 19 de octubre de 1997, Alexis Padovani jugara lo que sería su último partido. Era domingo Día de la madre, y luego de que organizara con su amigo Gonzalo ir a ver a Racing, sonó el teléfono, había un partido de rugby en el club y faltaba sólo un jugador. Cambió sus planes y se fue para allá.

alexis 1 alexis 2 alexis 3 alexisSe trata de un partido a beneficio de la Fundación Rugby Amistad, la cual se ocupa de los lesionados medulares a causa de ese deporte tan brusco. Que paradoja, justo ese mismo día Alexis Jon iba a ser uno más, otro lesionado en la médula ósea que lo dejaría cuadripléjico.

Tuve un error de entrada en el scrum, entré mal y me lesioné la sexta vértebra cervical, sobre la séptima”. Al caer, se dio cuenta de que algo feo había pasado. No movía las piernas y esa misma noche dejó de mover los brazos. Para la noche, ya estaba cuadripléjico“. En ese entonces tenía 21 años.

Los siguientes cuarenta días que le siguieron lo pasó internado, a los diez días lo lo operaron de la columna y a los cuarenta lo trasladaron a FLENI. Allí llegó con las expectativa de que iba a caminar, pero apenas vio el médico se dio cuenta que no era así, ya que, éste le dijo que iba a ser dependiente toda su vida, porque lo que tenía era una lesión grave.

Alexis había jugado al rugby desde los seis años y estaba a punto de llegar a la primera división. Sólo había sufrido hasta entonces lesiones menores. El Club de Benefactores se encargó de costear su rehabilitación.

Agradezco que me hayan bajado las expectativas porque empecé a trabajar en el corto plazo“, recuerda ahora. “¿Me aparecía el esbozo de un movimiento en bíceps? Trabajaba eso. ¿Movía algo los dedos? Iba entonces a ejercitar lo funcional“.

En FLENI estuvo internado tres meses; luego pasó al Hospital de Día. Su rehabilitación duró alrededor de dos años.

Después de la lesión me imaginé dos escenarios, o me quedaba amargado, o buscaba ser lo más independiente posible” dijo.

Entonces tomó una decisión: irse a Bariloche a vivir con un amigo, con quien puso un bar mientras seguía con la rehabilitación, e intentar, una vez que su amigo se fue a vivir a otro lado, rebuscarselas solo. Lo logró.

En octubre del 2000 volvió a Buenos Aires, y una vez aquí trabajó en la Comisión Nacional de Discapacidad hasta la gran crisis de 2001.

Luego, en abril de 2003 comenzó a hacerlo en FLENI. “Estuve seis, siete meses en administración, pero colapsé, no era lo mío, y entonces presenté el proyecto de lo que hoy hago acá“, señala en la sede Escobar.

¿Cuál era el proyecto? “Trabajar con pacientes las estrategias de manejo de una silla, y entrenamiento aeróbico. En pediatría, trabajó en la superación de barreras, como bajar y subir cordones, lo que sería lo funcional sobre la silla; y en el entrenamiento aeróbico trabajo sobre la resistencia“.

El 1° de diciembre de 2003 inició su proyecto en Escobar. “Soy autodidacta. Ahora, de las personas que no son profesionales, en entrenamiento en silla creo ser de los que más saben. Los pacientes me consideran un terapista y los profesionales también. Me gusta esto, me interesa mucho, el tema me atrapa, la neurorrehabilitación me parece increíble, pero no es una cuenta pendiente ser profesional“.

Su proyecto ahora es utilizado tanto en CR como en CETNA, en los equipos de rehabilitación de lesionados medulares. No tiene ya cuentas pendientes. Entrena en la silla, lleva una vida organizada y que le gusta, canta en la banda de reggae Jama.

Hasta hace un par de años me consideraba un jugador de rugby lesionado, hoy la paso muy bien arriba del escenario. Finalmente, es algo que hice siempre, que nunca armé mi vida a los ojos de los demás. Llegué adonde llegué, y le podemos echar la culpa a mi tenacidad y rehabilitación“, sostiene.

Su historia no tiene fin. Hoy trabaja en el Fleni, donde ayuda en las primeras etapas a quienes tienen un cuadro parecido al suyo, hace esquí adaptado, integra una banda de música con su hermano y se plantea nuevos desafíos.

La banda se llama RESANTA y aborda con sus canciones la temática de la inclusión.

Está casado con Paula y tienen un hijo, Matías, de 15 años. Además de grabar varios Cd, escribió un libro contando su historia, sus emociones, su tristeza, y publicó un libro donde cuenta su historia. Se llama “El mundo por segunda vez“.

Muchos le dicen que lo toman como ejemplo de vida, sin embargo, él no se considera un ejemplo. “Superé una situación muy difícil y quizá dentro de lo que es el concepto de la resiliencia la gente puede tomarme como un referente de eso. Pero no es lo que busco sino que me gusta dar a conocer mi historia, y contar que se puede“.

 

 

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