Revista Qué

5 Jul 2016 | Demostración de humanidad pura

Enfermera adoptó al hijo de su paciente

Karen Mott trabajó durante años como enfermera oncológica en el Centro de cáncer MetroWest, en Framingham, Massachusetts. Fue allí que en 2011 comenzó a cuidar a la paciente Patricia McNulty, quién le cambiaría la vida por completo.

petty petty 1 petty 4 petty 5petty 10petty 9petty 6Patty era una madre soltera de 44 años que estaba recibiendo dosis alta de quimioterapia para combatir un cáncer de cabeza y cuello muy agresivo.

Desgraciadamente tenía un pequeño hijo de 9 años llamados Stephen, al que no podía cuidar por su estado.

Patty insistió en tomar en dos días la quimioterapia programada para un solo día a fin de tener fuerzas para recibir a su hijo cuando volviera a casa de la escuela.

De hecho, Stephen era el motivo por el que estaba sometiéndose a un tratamiento tan agresivo: quería desesperadamente vivir para él.

Karen siempre había cuidado con mucho cariño a Patty, es por eso que ella decidió contarle su verdad, y es que Stephen no tenía a nadie quién lo cuidara, ya que su esposo había sufrido un accidente de auto y había quedado parapléjico.

Pero en agosto de 2012, Petty recibió la peor noticia: el cáncer se le había extendido y no le quedaba mucha vida por delante, entonces su gran preocupación era Stephen.

El padre de los dos hijos mayores de Patty no podía hacerse cargo de Stephen, ni tampoco ninguno de los cinco hermanos de ella.

Patty quería mantener a su hijo fuera del sistema de padres de crianza, pero la inminencia de la muerte le resultó tan insoportable, que se negó a hablar de eso. Simplemente, no podía.

Fue entonces que Karen y su esposo Michael, que trabajaba como capellán del Hospital decidieron que podían criar al niño, ante la ausencia de la madre.

Ambos ya habían sacado adelante a sus dos hijas, Kelsey, de 21 años, y Morgan, de 19, que estudiaban en la Universidad, y dentro de tres años Casey de 15, terminaría la secundaria, y también se iría a otra ciudad a cursar una licenciatura.

Michael le dijo a Karen que si Petty con su hijo aparecieron en su vida era claramente para ayudarlo y adoptarlo. Inmediatamente le comentaron la decisión a Patricia quién estuvo de acuerdo al instante, porque sabía que Stephen se quedaría con una gran familia.

Cuando la condición de Patty se tornó crítica, Karen y Michael se ocuparon de cuidarla; abastecían su heladera con regularidad e hicieron arreglos para que trasladen una cama del hospital a su departamento.

Una mañana de octubre, cuando Stephen ya se había ido a la escuela, Patty murió en silencio. Michael y Karen fueron a buscar al niño después de las clases, lo llevaron a un parque y le contaron de la muerte de su madre.

Durante meses Stephen durmió en el cuarto de Casey para no tener que hacerlo solo. Empezó a ver a un psicoterapeuta, y crearon un espacio de meditación con algunas de las pertenencias de Patty, donde el niño podría sentirse cerca de ella.

Cuando finalmente se instaló en su propia habitación, casi todas las noches se despertaba llorando. Stephen se unió a un equipo de básquet. Y algunos fines de semana hacían viajes por ruta a los estados vecinos, a sitios que él jamás había visto porque su familia no tenía auto.

Cada mes llevaron a Stephen a visitar a su padre, como un acuerdo que firmaron cuando lo adoptaron.

Hace poco a Stephen le pidieron en una clase escribir un poema que comenzara con estas palabras: “El hogar es…” Parecía una tarea triste porque casi todos los otros chicos escribieron poemas que empezaban así: “El hogar es mi mamá haciendo…”.

Pero él terminó escribiendo: “El hogar es Karen escuchando sus videos de meditación e inspiración. El hogar son los deliciosos macarrones con queso de Mike. El hogar es sentirse amado, cuidado y protegido…..”. 

 

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