Revista Qué

16 Dic 2015 | Mamá milagro

La fuerte historia de Janis Ollson

A los siete meses de embarazo de Leiland, en 2007, Janis comenzó teniendo terribles dolores de espalda, y un estudio de resonancia magnética reveló el problema: un tumor del tamaño de una empanada, en la parte baja de la columna vertebral. 

janis 2 janis 3 janisDespués de otros estudios, a Janis le diagnosticaron un tipo raro de condrosarcoma (cáncer de cartílago), que no responde a la quimioterapia ni a la radiación.

Y como el tumor era de acceso tan difícil, los médicos del Hospital Monte Sinaí de Toronto, donde la habían enviado, no sabían cómo extirpárselo sin que perdiera la capacidad de atender a sus hijos.

Lo peor era que el cáncer se le había extendido a la pelvis y al tejido muscular. Su preocupación inmediata era el hijo que llevaba en el vientre.

Se sintió muy aliviada al saber que el bebé podría nacer antes de tiempo mediante una cesárea y no resultar afectado por el cáncer, aunque sí le costó trabajo aceptar la noticia de que podría morirse y ya no estar más con sus hijos y su esposo, Daryl.

Pero el doctor Michael Yaszemski, un cirujano ortopedista estadounidense de la prestigiosa Clínica Mayo de Rochester, Minnesota, le dijo que su única opción para sobrevivir era someterse a un procedimiento quirúrgico que, en esencia, él y su equipo le desarmarían la parte inferior del cuerpo, le extirparían el tumor y luego volverían a armarla.

Someterían a Janis a dos operaciones muy largas, durante las cuales le amputarían las partes del cuerpo afectada: la pierna y la pelvis izquierdas, el extremo inferior de la columna vertebral y parte de la pelvis derecha.

Como no quedaría una estructura firme a la cual fijar la pierna derecha, usarían parte del hueso del extremo superior de la pierna amputada para conectar la pierna y la pelvis derechas a lo que quedara de la parte baja de la columna vertebral.

Esto le permitiría conservar una pierna, que sería desplazada hacia el centro del cuerpo, y posteriormente le colocarían una pierna izquierda artificial para que pudiera moverse. Yaszemski le advirtió a Janis que este complicado procedimiento representaría un grave riesgo para su vida. Pero Janis, que para entonces tenía un bebé sano y estaba decidida a verlo crecer junto con su hermana, sin titubear respondió:
—Tengo hijos y me necesitan.

La primera operación se realizó el 23 de mayo de 2007 y duró 13 horas. Varios artículos periodísticos se refirieron a Janis como “la mujer partida por la mitad”, pero estrictamente no fue así.

Una semana después la sometieron a la segunda operación, esta vez reconstructiva y de 7 horas de duración. Ambos procedimientos resultaron exitosos. Y después de pasar 52 días en la Clínica Mayo, Janis regresó a casa con un corsé ortopédico.

Hoy día, mientras se desplaza en su hogar en una silla de ruedas, es evidente que su férrea determinación de vivir para sus hijos fue lo que la salvó.

Para Janis aprender a caminar otra vez fue un proceso doloroso que ha requerido “mucho trabajo, determinación y paciencia”. No sólo ha perdido el 80 por ciento de la sensibilidad en la pierna que le queda, sino que también le falta músculo funcional en la pantorrilla y en la zona del glúteo, y tampoco puede mover el pie.

En casa, generalmente usa la silla de ruedas, pero cuando necesita ponerse de pie, utiliza la pierna artificial y unas muletas.

Desde la innovadora operación de Janis, el Doctor Yaszemski ha practicado el mismo tipo de cirugía en tres pacientes. Dos murieron. El otro, una mujer joven como Janis, tardó tres años en recuperarse, pero hoy cuenta con suficientes funciones para volver a la universidad.

 

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