Revista Qué

29 Mar 2016 | Historia de Greg Thomas

Reconstruye Iglesia y se cura de cáncer terminal

No es fácil saber cuál de los dos estaba en mal estado, la ruinosa iglesia que tenía ya 100 años de antigüedad, o el hombre de 56 años enfermo de cáncer, que se sentaba todos los días a rezar en las escalinatas del mismo. 

Greg Thomas, de ahora 63 años, es de Montgomery, estado de Minnesota (Estados Unidos) y en mayo de 2009, se enteró que los intensos dolores de cabeza, oídos y mandíbula que lo habían atormentado en el último año. se debían a unos tumores inoperables en la cabeza y el cuello.

El cáncer estaba tan avanzado (etapa 4), que los médicos sugirieron a la familia de Greg empezar a preparar el sepelio.

Tras conocer su enfermedad, Greg dejó su trabajo y comenzó a recorrer a pie el campo de Minnesota junto a su perro, como hacía cada mañana, y se encontró con la Iglesia de Budejovice, hoy capilla de San Juan, construida por colonos checos en 1868.

En su primer intento de ingresar, sin embargo, se topó con que el templo estaba cerrado.

La iglesia estaba bastante deteriorada, tras cien años de abandono, por lo que decidió que los días que le quedaban de vida, los dedicaría a reparar la Iglesia, sean muchos o pocos y con las pocas ganas que le quedaban, para dejar algo bueno cuando él partiera.

El tesorero de la fundación que se encarga del mantenimiento del cementerio cercano a la iglesia, Don Rynda, recordó, en declaraciones recogidas por el Huffington Post, que al ver bloqueado su acceso a la capilla Greg habló con un vecino “dijo que quería pintar la iglesia y con quién podía hablar, así que el vecino lo mandó a hablar conmigo“.

Don Rynda recordó que antes de que Greg lo encontrara, él estaba preocupado porque la iglesia estuviera al borde del colapso, por lo que su llegada “fue un envío de Dios“.

Todo lo que pidió a cambio fue que le dieran una llave para que pudiera ingresar. La emoción por la restauración del templo alcanzó a los vecinos de la zona.

Les advirtió que el trabajo sería lento porque acababa de pasar por tres ciclos de quimioterapia, y 40 sesiones de radioterapia; pesaba 30 kilos menos. A pesar de eso, tesorero aceptó.

Así fue que le dedicó sus siguientes días a este labor, en donde pintó la Iglesia, reparó las fallas, cambió la madera podrida, repuso el piso. Cambió y reparó todo lo que tenía que mejorarse, y aparentemente a medida en que Greg reparaba la iglesia, su cáncer iba desapareciendo.

Mientras yo restauraba la Iglesia, Dio me restauraba a mí“, sostuvo Greg.

Ya que cuando terminó su labor, 5 años después de iniciar, el cáncer se había eliminado.

Seguir con la restauración“, dijo, “es mi forma de decirle gracias” a Jesús por su curación.

Cuatro años y veintitrés días después de haberle diagnosticado cáncer, los médicos le retiraron la sonda de alimentación, que supuestamente usaría de por vida, y le permitieron volver a comer alimentos sólidos.

Sin duda es un enorme milagro, que nos habla de que en verdad nunca se acaba la esperanza cuando se tiene fe y se encaminan los esfuerzos hacia cosas buenas, y productivas, pero sobretodo desinteresadas, tal y como Greg, en compañía de su perro, lo hizo.

¿Y el templo? Luego de cinco años de fatigosas obras de restauración, el recinto ha recobrado su esplendor original.

En el verano de 2014, Greg concluyó el trabajo principal, pero es probable que nunca deje de participar en las tareas de mantenimiento (aún desea reemplazar algunas ventanas, por ejemplo). Poco antes de la Navidad visitó la iglesia una vez más. e invitó a toda la comunidad.

Ahora Greg ha construido un lugar que sin duda, cuando muera, por las razones que sean, será recordado, y agradecido por quienes visiten esta iglesia.

En la actualidad Greg ya no tiene tumores, oficialmente, está en etapa de reminiscencia, y no requiere estudios de seguimiento.

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