Revista Qué

10 Nov 2014 | Una vida en película

La historia de Susan Spencer

Esta es la historia de Susan Spencer, quién murió el 4 de junio pasado, a los 47 años. En su último año, fue testigo del lanzamiento del transbordador espacial, nadó con delfines y viajó a California para conocer a su madre biológica, quien la había dado en adopción hacía más de 40 años. Se está desarrollando una película sobre sus memorias, “Antes de decir adiós”.

susan 2 Susan tenía una vida profesional y familiar muy activa, amaba nadar, practicaba el yoga y dedicaba a sus hijos buena parte de su tiempo. Trabajaba como reportera judicial del Palm Beach Posty, y era reconocida por la exhaustiva labor de investigación de sus reportajes que, no pocas veces, pusieron en aprietos al fiscal del distrito. 
En junio de 2011, con 44 años, a Susan Spencer-Wendel se le diagnosticó esclerosis lateral amiotrófica (ELA), también llamada Enfermedad de Lou Gehrig, una enfermedad progresiva e incurable que destruye sistemáticamente los nervios y la fuerza de todos sus músculos. Los doctores le dijeron que su inmovilidad la llevaría lentamente a la muerte.
Era un diagnóstico difícil de aceptar y comprender para una madre de tres pequeños y un devoto esposo, que a partir de entonces fueron su mayor preocupación. Así que no se dejó abatir y sin su capacidad de movimiento y fuerzas en su cuerpo que apenas las mantendría por un año, decidió que al menos esos 365 días los viviría al máximo.
Principalmente con alegría y acompañada de todos sus seres queridos. Así que hizo construir en el jardín de su casa un espacio para compartir al aire libre con los amigos, viajó a 7 lugares distintos, entre ellos: Yukón, Budapest, las Bahamas y Chipre. Acompañó a su hijos a nadar con delfines, redescubrió sus raíces familiares, llevó a su hija a Nueva York a comprar su vestido de novia para verla, por lo menos, una vez vestida de blanco, pues sabe que no estará para cuando ella contraiga matrimonio.Y decidió también escribir un libro, un testimonio de lo que una persona es capaz de experimentar cuando enfoca su vida a lo que verdaderamente le es importante. Antes de decir adiós no sólo es un diario nostálgico, ni el regalo de Susan Spencer-Wendel a sus seres queridos, es una ofrenda para todo el que lea esta formidable historia que nos recuerda lo importante de vivir cada día con alegría. Esa enfermedad degenerativa neurológica la hizo sacar fuerzas para enfrentarse al miedo de morir y poder dejar un mensaje de inspiración sobre las cosas de la vida que más importan. Con paciencia consiguió teclear 89.000 palabras en su iPhone, utilizando únicamente su pulgar derecho. “Había vivido 44 años con una salud perfecta; había tenido tres embarazos felices, en cada uno había dado a luz un bebé precioso y regordete: mi hija mayor, Marina, hoy de 14 años, y dos varones, Aubrey, de 10, y Wesley, de 8. Había conocido el amor duradero y viajado por el mundo, me había casado con un gran compañero y había trabajado en lo que amaba”, partes del libro que escribe la propia Susan. Una historia de superación que ha quedado para la historia gracias al tesón y  una herramienta tan pequeña que crea momentos enternecedores…
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