Revista Qué

13 Ene 2015 | El bebé milagro

La increíble historia de vida de Kerry Lee

En 1972 se produjo la rotura Buffalo Creek Flood, una de las tres presas de materiales sueltos construidas en el estado de Virginia en el condado de Logan. El colapso produjo el flujo de quinientos millones de litros, produciéndose inundaciones en las poblaciones de Buffalo Creek, la muerte de 125 personas, y miles de personas damnificadas.

larry 5 larry 9 llary 7 llary 8 llary 10 llary 11 llary 12 llary 13Miles de historias también se sucedieron alrededor de personas que perdieron todo, hasta su propia vida, entre ellos la madre y hermano de Kerry Lee. 

Su historia comienza a principio de 1971 cuando una joven pariente de la familia Albright, que se componía por Susan y su esposo Robert, junto a su hijo Steven de 17 años, y un hijo Terry de 21 años que había muerto 16 meses antes en la guerra de Vietnam, llama para decirles que estaba embarazada y que no podía criar al bebé, y ofrecía dárselo a ellos.

Cuando el pequeño nació, en el mes de mayo de 1971, los Albright volvieron a casa con un recién nacido, a quien llamaron Kerry Lee. Siempre habían querido tener otro hijo, y el bebé fue un rayo de luz en la oscuridad que la muerte de Terry había dejado en sus almas.

Pero aquel trágico día, viernes 25 de febrero de 1972 comenzó lo peor para esta familia. En las 24 horas que transcurrieron entre la tarde del jueves y la del viernes, el nivel del lago lodoso había aumentado casi medio metro. Al anochecer del viernes el agua estaba subiendo 2,5 centímetros por hora, y cuando de nuevo empezó a llover con fuerza, a mayor velocidad, en cuestión de minutos la presa colapsó.

En cuestión de minutos el torrente golpeó el pueblo de Saunders, y arrasó con edificios, casas, autos, postes telefónicos, cables eléctricos y árboles enormes eran arrancados del suelo y arrojados a un río de fango oscuro. Saunders fue totalmente devastado en pocos minutos.

Sylvia tomó en brazos a Kerry Lee, Steven sujetó a su madre del brazo y los tres salieron por la puerta trasera al patio, donde el nivel del agua estaba subiendo rápidamente. La única vía de escape posible era subir a lo alto de una colina cubierta de árboles que se encontraba a 15 metros de la casa.

Algunos de sus vecinos ya estaban arriba. Cuando por fin se acercaron al pico de la colina, el lodo les llegaba a la cintura. Los vecinos estiraron los  brazos para ayudarlos, pero ni Sylvia ni Steven lograban alcanzarlos.

Desesperada por salvar a Kerry Lee, Sylvia intentó balancearlo hacia adelante y hacia atrás para arrojarlo a sus vecinos, pero se había quedado sin fuerzas, y el agua ya casi le llegaba al pecho. Soltó al bebé, quien cayó al agua y fue arrastrado ladera abajo. El torrente se llevó también a Sylvia, y luego a Steven.

Kerry Lee logró salvarse de aquella terrible inundación gracias a unos vecinos que lo encontraron bajo un gran torrente de lodo, donde lo llevaron a una casa cercana. Dentro se encontraba la prima hermana de Sylvia Albright, Katheryn Ghent, quien era enfermera.

El pequeño estaba tan cubierto de lodo negro que Katheryn no se percató de que era Kerry Lee. Envolvió al niño con una manta y le lavó la boca con agua limpia hasta que el bebé escupió lodo y empezó a respirar con más facilidad. La hermana de Sylvia, Patty Wright, reconoció al pequeño de inmediato.

Robert que había estado trabajando en la mina y no se había enterado de nada, cuando llegó al pueblo estaba todo devastado e inmediatamente comprendió lo que había sucedido. Manejó lo más que pudo hasta que el agua le bloqueó el paso. Abandonó el auto, y se dispuso a recorrer a pie los 800 metros que le faltaban para llegar a Lorado en busca de su familia.

Al único que encontró vivo fue al pequeño Kerry Lee que se encontraba en la casa de su cuñada. El hombre se inclinó y besó con dulzura a Kerry Lee en la mejilla y enseguida lo tomó entre sus brazos.

Finalmente, la criatura malherida empezó a llorar. Al parecer, había reconocido a su padre. Robert y Patty tardaron el resto del día en cruzar el devastado valle para llegar al hospital del pueblo de Man, a casi 18 kilómetros de distancia. Se apresuraron a curarle la pierna y las otras heridas. Robert permaneció al lado de Kerry Lee en todo momento.

Dos días después Robert se presentó en el depósito de cadáveres que habían instalado provisionalmente en la Escuela Primaria de Man del Sur, para identificar los cuerpos de Sylvia y Steven, que habían sido hallados a más de 700 metros de su hogar.

Se encontraban entre las 118 personas, de entre tres meses y 82 años, que perdieron la vida en Buffalo Creek. La inundación arrasó el valle en cuestión de minutos, dejando tras de sí 1.110 personas heridas, y más de 500 casas destruidas.

“Mi padre tuvo que afrontar la pérdida de su esposa y dos hijos. Al final, lo único que le quedó era el bebé que había adoptado. Creo que le di un motivo para seguir viviendo”, sostuvo Kerry Lee.

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