Revista Qué

20 Jul 2015 | Fuerza de voluntad

Las ganas de vivir de Shannon Kelly

Esta es la historia de una joven Shannon Kelly que casi se muere a causa de una enfermedad cardíaca.

shannonCon tan sólo 13 años Shannon corría sin dificultad un kilómetro y medio, pero de pronto empezó a perder velocidad y no sabía por qué.

En la escuela jugaba al tenis, pero cuando el entrenador le pidió que diera dos vueltas a la pista corriendo, por poco se desmaya.

Él solía decir: “Shannon tiene un buen golpe, pero no corres por la pelota”. Ella quería hacerlo, mas no podía.

Cuando tenía 18 años a su madre le diagnosticaron cardiomiopatía hipertrófica, su madre murió de esa enfermedad a los 47 años.

Un cardiólogo examinó a su hermano menor y a ella para descartar el mal, él no lo tenía pero Shannon sí.Por eso a los 21 años le colocaron un marcapasos.

Su latido cardíaco mejoró, pero aún se le dificultaba mucho subir cualquier pendiente. Empezó a sufrir insuficiencia cardíaca congestiva; los pulmones se le llenaron de agua un par de veces, y tuvo que ir al hospital.

Con cada año que transcurría, su mal empeoraba. A los 35 años no podía hacer una cama sin perder el aliento. Tenía que dormir casi sentada sobre unos almohadones para poder respirar.

Luego, en abril de 2006, volvió a ingresar en un hospital con insuficiencia cardíaca. El médico le dijo que no podía hacer nada más por ella, que su corazón se estaba muriendo.

Le recomendó un trasplante. Estaba tan mal que la pusieron al principio de la lista de espera, pero podía llevar años hallar un donante compatible; algunas personas jamás lo encuentran.

Por suerte, la llamaron antes de un mes. La operación tardó seis horas, pero, cuando se desperté, lo sintió: ¡un corazón sano y fuerte!.

Al salir del Hospital decidió fortalecer su cuerpo, empezó así a correr en una caminadora en el gimnasio y a asistir a clases de tenis.

Quería más desafíos, así que en julio de 2008 jugó tenis en los Juegos para Personas con Trasplantes. Luego una amiga le contó de un triatlón femenino: 800 metros de natación, un recorrido de 19,3 kilómetros en bicicleta y una carrera a pie de 3,4 kilómetros.

La prueba estaba programada para un año después en Mount Snow, Vermont, y decidió competir. Pronto estaba corriendo cinco kilómetros por día.

Una mañana del verano de 2009, Shannon se encontraba junto a un lago con otras 188 competidoras. Se anotaron el número de participante en el brazo con un marcador, y pidió que agregaran las palabras ‘Gracias, familia del donante’.

Una vez que saltó al agua, la adrenalina tomó el control. El tramo en bicicleta fue terrible, pero la carrera resultó fácil. Acabó el triatlón en el lugar 93, y se sintió eufórica.

“Lo único que se de mi donante es que tenía 17 años, y que él y su familia me dieron otra oportunidad de vivir. Su corazón es un regalo maravilloso, y me corresponde mantenerlo en forma y cuidarlo”, afirmó Shannon Kelly.

 

 

 

 

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