Revista Qué

4 Nov 2015 | Emocionante historia

Maja y su sueño cumplido

Luego de que en 1993, durante la guerra civil Bosnia, una granada de mortero lanzada por separatistas croatas explotó en el patio del edificio donde vivía, que por entonces tenía 16 años. Maja Kazazic quedó muy mal herida de las piernas y el brazo, mientras los seis amigos con los que estaba charlando murieron. 

majomajo 4majo 5

 

maja 6Al ver la situación en un Hospital improvisado se dieron cuenta que era imposible salvarle la pierna izquierda, así que se la amputaron por debajo de la rodilla.

“No había anestesia en ese momento, así que me ataron y me pusieron una pieza de goma en la boca para que la mordiera, pero yo sentía todo”, confiesa Maja hoy de 38 años.

Sin antibióticos la herida se le infectó y por largos periodos perdía la conciencia. Por su parte la activista británica Sally Becker, hizo arreglos para trasladar a Maja a Estados Unidos a fin de que recibiera tratamiento.

Maja pasó casi dos años en el Hospital de Cumberland, Maryland, bajo el cuidado de Ex Combatientes por la Paz, ya que su madre debió quedarse en Bosnia cuidando a su padre que había sido herido en otro bombardeo y a su pequeño hijo de 10 años.

Unos meses después de llegar Maja recibió su primera pierna artificial. Como le había quedado muy poco hueso, fue difícil ajustar la prótesis, y como la otra pierna también estaba dañada, caminar le producía un dolor terrible.

Pese a todo, logró terminar el bachillerato. A los 18 años salió del hospital, y se mudó a un departamento con otra refugiada, donde finalmente se reencontró con sus padres.

Luego de graduarse en Psicología en la Universidad Saint Francis, en Pensilvania, Maja se mudó a la costa del golfo de Florida donde consiguió trabajo en una aseguradora, y más tarde abrió una empresa propia de diseño de sitios web.

Tras decenas de operaciones, ya podía jugar golf y tenis de vez en cuando; pero aún tenía una prótesis imperfecta, y cada actividad la hacía renguear y le causaba un dolor que duraba varios días.

Por eso para relajarse iba al Acuario Marino de Clearwater cerca de su casa, en Palm Harbor, para ver jugar a los delfines. Le llamó mucho la atención un delfín llamado Winter que había perdido la cola en una trampa de conejos y tenía una cola de alta tecnología con la que podía deslizarse de manera perfecta en el agua.

Maja estaba fascinada. Si él puede hacer esto, ¿por qué yo no?, pensó. Se acercó a los entrenadores, quienes la pusieron en contacto con los inventores de la cola, Hanger Prosthetics & Orthotics, en Bethesda, Maryland.

Antes de 10 días, Maja tenía una pierna nueva, provista con un revestimiento suave y un microprocesador que ajusta la prótesis para diversos terrenos y actividades. “Por primera vez en casi 16 años, no sentía dolor“, dice.

Ocho meses después estaba lista para nadar junto al delfín, una promesa que había hecho a su prima de cinco años que había muerto de leucemia cuando ella tenía tan sólo siete años.

Sus padres la acompañaron, una vez que perdió el miedo, se metió al agua y extendió la mano hacia Winter, éste se acercó pero luego se alejó. Minutos después Maja ya estaba acariciándole el lomo y nadaron juntos casi una hora.

La madre de Maja se echó a llorar. “Cuando mi hija dice que va a hacer algo, siempre lo cumple“, expresó. Una vez que la joven estuvo fuera del agua, sus padres la abrazaron.

Recordando emocionada ese momento, Majo afirma: “Tenía una deuda con alguien, y finalmente la estaba saldando“.

 

 

Compartir
Negocios

Papá Noel sale caro

El Gobierno porteño inauguró la quinta edición del Parque Navideño, que ya funciona en el barrio de Palermo y que le...


→ Leer más
?