Revista Qué

18 Abr 2016 | Fue al cielo y volvió sana....

El milagro de Annabelle Beam

Annabelle tenía tan sólo cuatro años cuando le detectaron pseudo-obstrucción intestinal crónico, un trastorno doloroso que implica dificultades para procesar alimentos, entre otras complicaciones.

annabel pcipal annabel  annabel 4 annabel 1annabel 2annabel 3annaEl mismo produce calambres abdominales acompañados de una aguda hinchazón, por lo cual tuvo que soportar los frecuentes viajes al Hospital durante años.

Los médicos eran incapaces de determinar por qué los intestinos y estómago de Annabelle no funcionaban como debieran, por lo cual no podía comer ni beber con normalidad y necesitaba alimentación por sonda.

Por eso su madre Christy Beam, preocupada porque Annabel continuaba deteriorándose y temerosa de que pudiera morirse, se negaba a aceptar los diagnóstico que recibía de los distintos centros médicos cercano a su hogar en Texas.

Finalmente la familia se puso en mano de un gastroenterólogo pediátrico muy reconocido, el Doctor Samuel Nurko, reputado en todo el país, cuya investigación en el pediátrico Boston Children’s Hospital se centraba en trastornos de motilidad gastrointestinal.

En vista de que Christy no conseguía obtener una cita a pesar de meses de llamadas telefónicas y de cartas, decidió arriesgarse y tomó un avión hacia Boston con Annabelle para presentar personalmente su caso al médico.

La persistencia cobró sus frutos, y el doctor Nurko pudo diagnosticar con precisión la condición de Annabelle.

La niña sufría, no de uno, sino de dos dolorosos trastornos digestivos, potencialmente mortales: pseudo-obstrucción intestinal crónica, una rara condición que emula los síntomas de una obstrucción intestinal; y trastorno de hipomotilidad antral, por la que unas débiles contracciones en la parte estomacal del antro causan un retraso de la evacuación gástrica.

Pero un día, de vuelta en casa después de otra hospitalización, Annabelle de ocho años subió al enorme álamo que hay en el patio, motivada por su hermana mayor.

Pero la rama cedió, y en el intento de trepar a un lugar más seguro, Annabel cayó a unos 10 metros de cabeza en el tronco.

La familia no tenía conocimiento en el momento que el árbol de álamo tenía un hueco donde quedó atrapada la niña.

A medida que la niña seguía en el interior del tronco, Christy Beam dijo que tenía un pensamiento inquietante corriendo por su mente.

Anna me había dicho un par de semanas antes de que ella quería morir e ir al cielo y vivir con Jesús, donde no hay más dolor, porque el dolor de sus trastornos era tan intenso que ella estaba cansada de vivir esa vida“, recordó la madre. “Y recuerdo que pensé, ‘¿No te la lleves, Dios”.

Anna estuvo inconsciente y atrapada durante cinco horas y media, hasta que el equipo de rescate consiguió por fin sujetarla con un arnés y subir su cuerpo hasta ponerla a salvo.

Temiendo lo pero, los médicos prepararon equipos para lesiones de cerebro y espinales, en espera de la llegada de Annabelle, pero increíblemente ella sobrevivió sin ningún rasguño.

En los días posteriores al accidente, Annabelle comenzó a hablar de la visiones que experimentó mientras yacía inconsciente.

“Al día siguiente, después del alta del hospital… Íbamos en el coche por la carretera… y ella se volvió hacia mí… y dijo, ‘¿Sabes mamá, fui al cielo cuando estaba en ese árbol’, y así es como empezó”, dijo Christy.

“Lo primero que pensé fue: ¿Te golpeaste la cabeza muy duro? ¿Fue sólo un sueño… de qué estás hablando?”

Pero Annabelle prosiguió: “Me fui al cielo cuando yo estaba en ese árbol. Me senté en la falda de Jesús”.

Su madre cuenta, “Vi en los ojos de Anna la decisión consciente de confiar en nosotros. No había drama, ella no estaba jugando”.

“Le pregunté a Jesús si podía quedarme, y me dijo: ‘No Annabel, tengo planes para ti en la Tierra que no se pueden cumplir en el cielo'”, dijo. “Entonces dijo: ‘Una vez que los bomberos te saquen de ahí, no habrá nada malo en ti”, le habría dicho Annabelle a sus padres.

Además de todo eso, Christy dijo que el momento clave que la convenció de que Annabelle estaba diciendo la verdad, fue cuando ella dijo que vio a una niña en el cielo de quien Dios le dijo que era su hermana.

“Yo había tenido dos abortos involuntarios, y uno de ellos había tenido creación de vida”, dijo Christy, señalando que el otro embarazo dio lugar a un cigoto, una situación en la cual un óvulo fertilizado no se desarrolla.

En una ocasión dijo a sus hijas que tuvo dos abortos involuntarios, pero no entró en detalles sobre el cigoto.

Los más sorprendente es que después del incidente en el árbol, las enfermedades de Annabelle desaparecieron, la niña después de tomar 10 medicamentos al día paso a tomar ninguno, según su madre.

Por primera vez y después de meses de alimentación por incómodas sondas, podía comer la comida habitual.

Jesús debió estar con esa pequeña dentro del árbol“, dijo el médico, “¡porque está completamente sana!“.

Su madre Christy ha publicado un libro, Milagros en el cielo, sobre la experiencia de su hija, donde detalla las luchas de Anna con el trastorno de la motilidad pseudo-obstrucción y el desorden hipomotilidad antral.

Ahora el libro escrito por Christy Beam basado en uno de los periodos más angustiantes, pero a la vez lleno de fé para ella y su familia, se transformó en película, protagonizada por Jennifer Garner, Kylie Rogers y Martin Henderson, que se estrenó este 2016, en Estados Unidos y España.

 

  • Lavie

    Cuestión de fe

Compartir
?