Revista Qué

8 Jun 2015 | Rescate inesperados.....

Salvar a su hijo de la boca de un cocodrilo

Joe Welch, fotógrafo publicitario, y su hijo, Joey de 6 años, estaban comiendo unos sándwiches en un refugio silvestre en el Parque Nacional Everglades, en Florida.

hijo 2Joey, de seis años, no tenía clases ese día, y Joe, de 50 años, había organizado pasar el día juntos y pasear en canoa por el inmenso pantano del parque, un lugar que se encontraba a 45 minutos de viaje de su hogar en Pompano Beach.

Joe nunca antes se había aventurado en esas aguas lodosas famosas por los cocodrilos que allí se escondían. Había investigado qué hacer si se encontraban con uno, solo por si acaso. (Golpear un remo contra el bote para asustarlos, había leído.)

Pero mientras Welch leía cuidadosamente la cláusula de exención de responsabilidad del contrato de alquiler del bote, escuchó el sonido de una zambullida y un grito.

Joey se había resbalado sobre  un junco y había caído de cabeza al agua. En cuestiónlo atacó un caimán de 8 pies. Al oír los desgarradores gritos de su hijo, Welch corrió hacia su hijo y se metió en el agua que tenía como mínimo un metro de profundidad.

Mientras Joey gritaba y se sacudía, Joe pasó su brazo izquierdo alrededor del pecho del muchacho  y comenzó a empujarlo hacia la orilla. Con su mano derecha, golpeó  el hocico del cocodrilo con todas  sus fuerzas. Pero era como golpear ladrillos. “Ni siquiera retrocedía”,  recuerda.

Un joven que estaba en el puesto de alquiler corrió hacia allí, mientras le gritaba a Joe que sacara a su hijo del agua.

Pero Joe temía lo que podía pasar con el brazo de Joey si tiraba demasiado fuerte. Entonces Guió a Joey hasta el espolón arrastrando al animal junto con él.

Mientras Joe repartía puñetazos a la cabeza de la bestia, el otro hombre golpeaba el abdomen del animal. Al cabo de tres o cuatro golpes, el cocodrilo soltó a Joey y volvió a sumergirse en el agua.

Joe levantó a su hijo y vio que solo tenía unos pocos cortes y rasguños desde el omóplato hasta la muñeca, increíblemente no había ninguna herida punzante.

Joe agradeció al extraño, y regresó velozmente a su casa. Los médicos del hospital cercano concluyeron que el niño estaba bien, aunque Joe tenía un ligero esguince en la mano.

Mientras tanto, de acuerdo con lo dispuesto por las reglamentaciones de la Comisión de Conservación de Peces y Animales Silvestres de Florida, el animal fue capturado en el pantano y sacrificado.

Joe intentó localizar al buen samaritano que lo ayudó a salvar a su hijo, pero luego de averiguar en el refugio y en el Servicio de Vida Silvestre de los Estados Unidos se enteró de que se trataba de un boxeador español que había viajado al país para visitar a unos familiares. “Es como un ángel para mí”, dice Joe.

La capacidad de recuperación de su hijo sorprendió a Joe. Una semana después del accidente, el niño fue de excursión con su clase a una reserva natural.

Su maestra, que lo observó de cerca durante la visita a los reptiles, le contó a Joe que se había comportado como cualquier otro de los niños. “Gracias a mi papá, cada vez tengo menos miedo de los cocodrilos”, dice Joey. “Él es mi guardaespaldas”.

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