Revista Qué

14 Nov 2014 | Historia de superación

Susanne Jansson: transformó su dolor en amor

Cuando el sureste asiático fue azotado por un gran terremoto y un tsunami aquel recordado 26 de diciembre de 2004, Susanne Jansson estaba durmiendo profundamente cuando el teléfono rompe el silencio de su departamento de Estocolmo, Suecia. “Ha pasado algo horrible en Tailandia”, le dice su padre con la voz temblorosa. “¿Sabes dónde están las niñas?”

susan 1 susan 4Sus dos hijas –Eleonor de 14 años y Josefin de 12- estaban de vacaciones en Tailandia con su ex esposo y su nueva familia.

La pregunta de su padre llena de inquietud a Susanne, que rápidamente llama a los teléfonos celulares de sus hijas mientras su compañero, Hans Forssell, enciende la televisión. Todos los programas de noticias hablan del terremoto de la costa de Sumatra, que ha provocado un muro de agua de 30 metros y finalmente acabará con 300.000 vidas en 14 países del sudeste asiático, y este de África.

Con tal falta de información, y sin ninguna noticias de su paradero porque las líneas telefónicas estaban fallando, no pasó mucho para que Janson y su Hans, tomaran un avión.

“Estaba muy segura de que cuando llegara a Tailandia recibiría un mensaje de texto diciéndome que regresara a casa porque nos habíamos cruzado en el avión”, recuerda Jansson. “Desafortunadamente, no recibí ese mensaje”.

Cuando Jansson y Forssell llegaron a Khao Lak, la ciudad donde sus hijas se estaban quedando, se enteraron de que esa había sido una de las zonas más dañadas de Tailandia.

“No quedaba nada… todo había desaparecido”, dijo Jansson.

Eventualmente, ella tendría que enfrentar una trágica realidad: que sus hijas habían perecido junto a su padre y otros tres miembros de su familia.

“Cuando supe que no me las llevaría a casa con vida, me quería morir”, dijo Jansson, de 47 años.

Durante los dos meses siguientes, Hans ve con desesperación como Susanne cae en una profunda depresión, apenas logra salir de la cama. Por lo que cuando leyó que una pareja sueca-tailandesa que conocía estaba construyendo un orfanato en Phuket para niños que perdieron sus familias en el tsunami, decidió que quería ayudarlos.

Unos seis meses después del tsunami, los cuerpos de Josefin y Eleonor fueron identificados.

Por lo que en marzo de 2005, Jansson y Forssell regresaron a Tailandia como voluntarios en el orfanato, y en el 2006 se quedaron de manera permanente. Vendieron su departamento en Suecia y se convirtieron en administradores del Barnhem Muang Mai, una casa de asistencia que hasta la fecha ha ayudado a más de cien niños.

El primer año, la casa atendió a niños y familias afectadas directamente por el tsunami. Pero cuando los familiares se reencontraron tras la tragedia, los beneficiarios originales se fueron y la misión de Barnhem evolucionó.

Jansson y Forsell han aprendido a hablar tailandés de manera aceptable y, con la ayuda del coadministrador tailandés, apodado Wow, se esfuerzan por darles a los niños un hogar real con todo el amor, así como tareas y labores hogareñas.

Aunque Susan Jansson ha creado una vida y familia nueva en Tailandia, sus hijas siempre están en su mente.

“Me siento más cerca de ellas aquí que en Suecia. No sé por qué. Pienso en ellas todos los días. Mis hijas amaban su vida. Y yo quería enseñarles que sobreviviría a esto. Y si puedo ayudar a que mis nuevos hijos amen sus vidas, algo bueno habrá salido de todo esto”.

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