Revista Qué

2 Ago 2016 | El milagro de Mark Ellis

Retornó a la vida gracias a su hija

Dos semanas después de convertirse en padre, Mark Ellis, un joven británico de 22 años, tuvo un derrame cerebral que lo dejó completamente paralítico, por lo cual perdió al capacidad del habla, en lo llamado “Síndrome de enclaustramiento”. 

mark 2 mark 1 Mark mark 5Además le comunicaron a su familia que la esperanza de vida en los meses que le seguían a su internación eran muy bajas.

Sin embargo, el milagro ocurrió cuando despertó del coma inducido por los médicos, tras la apoplejía e imitando a su bebé fue aprendiendo poco a poco a dar los primeros pasos, como así también a pronunciar sus propias palabras.

Los propios médicos no daban crédito a una tan rápida recuperación, ya que, el trombo obstruía el flujo sanguíneo a las partes cerebrales donde se procesa el habla, por lo cual el 90% de las personas afectadas muere a los cuatro meses después de la aparición del síndrome.

Sólo ocho meses después del accidente, salía del hospital provocando la sorpresa en familiares y médicos. Para caminar, por entonces, usaba un ‘andador’, y por imitación de los balbuceos de su bebé, estaba articulando sonidos otra vez.

A partir de entonces, junto a la pequeña Lola-Rose, no ha parado de hacer progresos. Las pequeñas acciones y evoluciones de su hija estaban siendo imitadas por el padre, con gran dificultad, que está consiguiendo poco a poco salir de su ‘encierro’.

Hoy en día, padre e hija utilizan los mismos juguetes, bloques o aplicaciones en el iPad para aprender la coordinación de movimientos o la pronunciación de las palabras.

Las personas afectadas con Síndrome de cautiverio pueden lograr mover determinados músculos faciales, pero la gran mayoría de los pacientes no logran recuperar el control motor, menos aún la capacidad del habla, como sucedió con Ellis.

La participación en el proceso de recuperación de su hija Lola-Rose fue uno de esos milagros clínicos que ocurren de tanto en tanto.

Tanto es así, que Ellis volvió a caminar y a comunicarse con sus semejantes. La vuelta a la vida de este joven británico de la mano de su hija demuestran una vez más cómo la realidad acaba superando la ficción.

 

 

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