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20 Nov 2014 | Supervivencia

Un Blog que conmueve: la vida de Anya Peters

Anya fue abusada física, psicológica y sexualmente durante años por parte de su padrastro. A los 12 años, aguantando en silencio, sufrió un colapso nervioso. Su madre adoptiva, que la quería mucho, se preocupó e insistió en que le contaran lo que había provocado a Anya ese estado. Luego de enterarse,  el abusador fue detenido, y la familia se disolvió, al poco tiempo Anya fue internada en un colegio privado.

“Abandonada” es el título del libro escrito por Anya Peters. Su historia se desenvuelve en Londres y contiene todos los ingredientes necesarios para ser llevada a la gran pantalla. Su vida, como la de muchas otras personas, muy fácilmente pudo pasar inadvertida en nuestra moderna sociedad.

Nacida en la década de los 50, Anya fue el fruto de una relación ilegítima entre una joven irlandesa y un hombre casado. Debido a los prejuicios imperantes de la época, la joven decidió ocultar su embarazo y se trasladó a Londres para tener a su hija. De forma extraoficial, cedió la custodia de su bebé a su hermana, que vivía ahí. Ésta era 12 años mayor, ya tenía otras dos hijas de una relación anterior, aunque ahora estaba casada con otro hombre y embarazada de cinco meses.

anya 2anya 1El impacto que tuvieron los abusos en ella se pudo ver claramente en distintas etapas de su vida. De adulta estableció un par de relaciones sentimentales con hombres crueles y violentos.

Tras vivir una relación destructiva y dependiente con el último de ellos —sumida en una gran desesperación y agotada por el estrés— en 2005 decidió abandonarlo. Por esas fechas, no obstante, perdió su trabajo y, al no poder pagar el alquiler, se quedó sin casa. En un estado de gran confusión, empezó a vivir en la calle, refugiada en su coche, una de sus pocas posesiones. Fueron pasando los meses y ella seguía en la calle.

“Al mes estaba tan desesperada por darme una ducha que fui a un albergue. Hablé con una voluntaria, la primera persona a la que le confesé que dormía en mi auto. Pareció sorprendida por mi acento de clase media y me trató con aspereza”, explicó Anya.

“Sentí que me moría de vergüenza al notar que varios hombres me miraban como si fuera una intrusa en un mundo masculino. Después de un encontronazo en el baño pensé que allí no podría defenderme. Aterrada por la idea de que todos los indigentes de Brighton me reconocieran, decidí volver a Londres”, agregó.

Para calentarse de día solía ir a la Biblioteca Pública. Como había acceso gratuito a Internet, pasaba horas pidiendo trabajo en Internet sin tener que revelar su indigencia. Un día, en un diario que del comedor del hospital, Anya leyó un artículo sobre los blogs, una especie de diarios públicos que cualquiera puede escribir en la Red, y a los que todo el mundo tiene acceso.

También vio un artículo que marcó un punto de inflexión en el drama que hasta entonces la abrumaba. Leyó la historia de un periodista británico que, al estilo George Orwell, había decidido vivir voluntariamente como indigente en las calles de Londres para poder escribir sobre esa experiencia.

La salvación de Anya llegó precisamente merced a su don literario. Desde una biblioteca pública, inspirada por el artículo de periódico que había leído, decidió empezar un blog en el que fue contando su día a día como indigente.

“‘Anoche hubo tormenta: los árboles se sacudían, llovía a cántaros y me sentí muy insegura en el callejón. Me cubrí hasta la cabeza con la bolsa de dormir y apenas podía respirar. Las ventanillas se empañaron al instante’. Era lo más duro que había escrito en mi vida, pero por primera vez no dejaba nada en el tintero”, comenzó escribiendo. Su primera nota tuvo 12 comentarios.

Internet es un medio que puede tener una gran repercusión y una cosa llevó a la otra. Anya comenzó a recibir e-mails y comentarios de personas de distintos puntos del planeta. La peculiaridad del blog llamó la atención de la BBC y le hicieron una entrevista. Diarios de Francia, Italia y Chile publicaron su historia.

Gracias a ésta, la descubrió una editora, quien se puso en contacto con ella por medio del blog y fue a buscarla.

Hasta entonces, no se conocían muchos detalles del pasado de Anya, porque su vida presente acaparaba toda la atención. Sin embargo, en su reunión con la editora, salió a la luz el pasado de abusos sexuales vividos por Anya. Tras la reunión, recibió un contrato para escribir y publicar su biografía, que fue en mayo de 2007, y pronto se convirtió en un bestseller. Este guiño de la suerte le permitió a volver a tener una casa.

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