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23 Jun 2016 | La historia de Joanne Milne

Volver a escuchar….. a los 39 años

Joanne Milne de 39 años y coordinadora de tutores, sufre de síndrome de Usher, un raro desorden genético que causa la sordera y ceguera.

escuchar-por-primera-vezescuchar-por-primera-vez.jpg 1Le diagnosticaron sordera desde su nacimiento y empezó a perder la visión después de 20 años, quedando completamente ciega.

Pero ya a sus 39 años, apuesta a poder escuchar y decide operarse donde le colocarán  implantes cocleares.

Es una posibilidad increíble, pero conlleva riesgos serios. Si llegara a sufrir daño en el nervio auditivo, perderé incluso el ruido blanco del cual dependo, un sonido que se parece un poco al que oís cuando estás bajo el agua“, sostuvo Joanne.

Una vez ocurrida la operación, Joanne vuelve a su casa en Gateshead, Inglaterra.

Los cirujanos piensan que todo salió bien, pero tendrá que esperar un mes para que activen los implantes, sólo entonces podrá saber si la operación fue exitosa.

Un mes después Joanne está de regreso en el Hospital Queen Elizabeth en Birmingham. Se sienta frente a Louise, la audióloga, que antes de activar los implantes necesita alinear 22 electrodos en cada oído con la computadora.

Es un procedimiento muy laborioso conectar los cables de los nuevos auxiliares auditivos a la máquina.

Cuando me los coloca detrás de las orejas por primera vez, los siento fríos y duros“, sostiene Joanne.

El nombre de los siete días de la semana. Algo tan sencillo como eso, que aprendemos cuando somos pequeños, hizo emocionar a Joanne Milne.

Y es que ésas fueron las primeras palabras que oía en su vida.

La operación fue todo un éxito. Todavía estoy en shock. Tengo que aprender a reconocer los sonidos“.

Joanne se emociona al oír cosas tan cotidianas e insignificantes para muchos como el ruido que produce un interruptor de la luz al ser pulsado, o el agua corriente golpeando la pileta de la cocina.

Su emotiva reacción aparece en un vídeo divulgado por medios locales.

No puedo dejar de llorar”, dice mientras le va preguntando a su madre ciertos sonidos. ¿Qué es eso?

Es un teléfono sonando”, dice la madre. Al alzar la mirada Joanne ve a la recepcionista levantando la bocina.

¿Qué es eso otro?, vuelve a preguntar cuando percibe un sonido metálico y vibrante.

Es un carrito de almuerzos”, sostiene la madre.

El implante de cóclea, un dispositivo electrónico que se implanta a través de cirugía, proporciona a personas con sordera la capacidad de percibir sonidos y oír ruidos, gracias a la estimulación de los nervios de la audición.

La calidad del sonido, menos nítido que la audición natural, ha permitido no obstante que los pacientes oigan ruidos medioambientales y participen en conversaciones a través de señales, generadas por el implante y enviadas al cerebro.

Milne que esperaba poder hablar por teléfono y escuchar por música en el futuro, tendrá que pasar por un proceso de adaptación a los implantes, ya que el volumen de sonidos se irá aumentando paulatinamente, para permitir que el cerebro se ajuste a la información procedente del oído.

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