Revista Qué

15 Mar 2016 | Discusion legislativa

Juego: debate por el control

Parte de la oposición porteña ya presionó con un proyecto integral para regular el juego. Se da en medio de las negociaciones tenues de Larreta con Cristóbal López, tras la caída del convenio que cedía facultades a Nación. Intereses en la división del Grupo Indalo.

Caído el convenio que cedía facultades de la Ciudad a la Nación en materia de fiscalización del Juego, se abre un escenario de definiciones sobre cómo se afrontará esa potestad garantizada por la Constitución, pero atravesada por los intereses de diferentes actores.

En el Instituto de Juego y Apuestas de la Ciudad guardan recelosos la información sobre los próximos pasos a dar. “Todavía no podemos decir nada, hay muchas definiciones en marcha”, indicaron a Qué.

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Sin embargo, esa parsimonia gubernamental no se corresponde con los movimientos legislativos. Como adelantó este medio la semana pasada, el bloque SUMA + junto con la Coalición Cívica presentaron un proyecto de ley Integral de Juegos y Apuestas, que genera un marco de regulación al respecto.

La iniciativa -que recoge lineamientos de distintos proyectos de ley presentados con anterioridad- genera una base de discusión sobre PRO y la gestión porteña que, hasta ahora, se ha expedido de manera timorata, sin definiciones claras.

“La orden que tenemos de Mauricio es controlar y evitar que crezca el juego”, afirma un dirigente del PRO y conocedor de la actividad. Se sabe, ese tipo de declaración apunta al empresario más importante de la Ciudad, Cristóbal López.

El “zar del juego” tiene el negocio más importante en este rubro en la Ciudad: 4.500 máquinas tragamonedas en el Hipódromo de Palermo, dos casinos flotantes en la Costanera y el registro de apuestas online.

La cantidad de máquinas en el Hipódromo llama la atención por sí sola. Según se cita en el libro El poder del juego de Ramón Indart y Federico Poore, el casino más grande del mundo, el Venetian Macao de China, tiene 3.400. Es un negocio faraónico.

Con la Nación y la Ciudad bajo bandera amarilla y el aval de la Corte Suprema sobre la competencia de la Ciudad en materia de juego, Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta tendrán toda la responsabilidad en el traspaso de la administración del juego.

Controles

En los últimos años diferentes proyectos de regulación del juego asomaron en la Legislatura porteña. Maximiliano Ferraro y Paula Oliveto Lago (Coalición Cívica), Graciela Ocaña (Confianza Pública), e Inés Gorbea (SUMA +) son algunos de los legisladores en ejercicio que presentaron distintas iniciativas al respecto.

A propósito del debate sobre la competencia, Gorbea presentó un proyecto de ley Integral de Juegos de Apuestas que engloba las iniciativas anteriores y se manifiesta como superador de la actual ley 538, a la que se propone derogar.
De la mano de un fuerte compromiso por la problemática de la ludopatía, la iniciativa abarca los distintos aspectos de autorización, organización, explotación, recaudación, administración y control, así como de tratamiento y prevención de la ludopatía.

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“Nuestra idea es que no haya juego, pero hay una situación preexistente. Sin embargo, planteamos que las concesiones que se venzan no se renueven”, afirmó a Gorbea en un artículo publicado días atrás.
En efecto, la iniciativa establece la “imposibilidad de renovar concesiones y permisos una vez finalizados y la prohibición de instalación o funcionamiento de un número mayor de salas de juego propiedad privada o concesionados a empresas privadas”.

Además del negocio de Cristóbal López, hay otras cinco salas de bingo en la Ciudad, sin máquinas tragamonedas, y que funcionan hoy con una autorización precaria, dado que sus concesiones vencieron a mediados del año pasado.

Otro de los puntos troncales de la iniciativa es la prohibición del funcionamiento de cajeros automáticos dentro de las salas o en su cercanía, una limitación ya explorada por la Legislatura pero que nunca llegó a plasmarse por el lobby de los actores.

El nuevo mapa político abrió otra situación. La oposición parece decidida a imprimirle más controles al juego,
mientras que el gobierno porteño busca hacer equilibrio entre esa demanda y la garantía de aumentar la renta sobre la actividad.

LEA LA NOTA COMPLETA EN LA EDICIÓN IMPRESA N° 75 DE QUÉ.

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