Revista Qué

18 Abr 2016 | Debate

Discrepancias y crisis intestina

El PRO quedó condicionado por las divergencias en el Frente para la Victoria en un tema prioritario. El kirchnerismo duro vislumbra una señal para dejar atrás el pacto PRO-K, mientras que el PJ busca reposicionarse.

“Parece que la jefa de bloque de diputados del Frente para la Victoria es María José Lubertino”, dijo un dirigente pejotista el miércoles por la noche. Chicana filosa. El heterogéneo espectro K era un hervidero de tensión, presiones y operaciones de cara al tratamiento de la controvertida Agencia de Bienes, al día siguiente.

Lubertino, ex legisladora porteña del FpV, había participado de la audiencia pública y de la reunión de las tres comisiones que analizaban el proyecto, en el que expuso a su propio espacio y les pidió a los legisladores K que lo rechazaran en la segunda lectura.

La chicana da cuenta del panorama intra-bloque. PRO no pudo sostener su intención original de aprobar sobre tablas la iniciativa el jueves, condicionado por su dependencia manifiesta de los votos K para la mayoría especial, y pateó la discusión para dentro de quince días, a la espera de cumplir con el deseo del Jefe de Gobierno.

El notorio rechazo que recibió la iniciativa, sin argumentos a favor en, y la posición en contra que fueron tomando en contra el resto de los bloques evidenciaba un nuevo pacto PRO-K, del que el kirchnerismo duro quería huir.

La Agencia de Bienes Sociedad del Estado requería de 40 votos. Con ella, se convalidaba la amputación de parte del Tiro Federal con la posterior creación del Parque de la Innovación y la subasta de la mitad del predio El Dorrego para avanzar en el Centro Metropolitano Audiovisual, en la fracción restante.

Los dos tercios exigidos obligaban a PRO a aceitar el acuerdo con el kirchnerismo, el único sector que le había dados los votos en la aprobación inicial del 3 de diciembre, cuando se aprobó con 44 votos. Ahora, los números no daban.

bloque K

Tomada, junto al camporista Andrade y al sindicalista Heredia.

El acuerdo, tejido por sectores del PJ, incluía una silla en el directorio del flamante ente a crear, más la incorporación de síndicos para la oposición, en especial, para quien le diera los votos. La tranquilidad que tenía el PRO se dinamitó el miércoles.

Siete diputados se le plantaron a Carlos Tomada y le informaron que no iban a aprobar el proyecto si no había modificaciones sustanciales y que, incluso, ello no bastaba. Las negociaciones debían incluir a otros bloques, en procura, fundamentalmente, de no dar tela para visibilizar un nuevo pacto PRO-K.

Esa misma noche el ex titular del Consejo de la Magistratura y hombre influyente del PJ porteño, Juan Manuel Olmos, ingresó al edificio de Perú 160 para analizar la situación y apuntar caminos a seguir. De aceitadas negociaciones con el gobierno porteño, el oficialismo ponía sus fichas en poder remontar un escenario adverso.

El bloque quedó referenciado en dos sectores, al borde la ruptura y dejó a los principales dirigentes de PRO con la bronca en el ojo por la aparente ruptura de los acuerdos. “La ley nació mal parida”, comentó a Qué, una fuente amarilla.

 

 

El tweet de la discordia

En una jornada plagada de llamados y contra llamados, el titular del PJ porteño Víctor Santa María mandó un sugestivo mensaje. Minutos antes de las 20, compartió un artículo de Diario Z –medio de su propiedad– en  diferentes redes sociales. “Se rompe el bloque del FPV x la Agencia de Bienes. La Cámpora cierra un acuerdo con la UCR x los nuevos cargos”, decía un tweet.

Como dio cuenta RevistaQué.com, quedaron dos bandos diferenciados. El kirchnerismo duro, mayoría: en el que se cuentan Paula Penacca y Javier Andrade (La Cámpora), los sabbatelistas José Campagnoli y Andrea Conde, Lorena Pokoik (Unidos y Organizados), Magdalena Tiesso (Peronismo Militante) y Pablo Ferreyra (Movimiento Proyecto Popular).

 

Entre la unidad y la división interna

Enfrente de los rebeldes está el sindicalismo: María Rosa Muiños, del riñón de Santa María y esposa de Olmos; Claudio Heredia, hombre de Andrés Rodríguez (UPCN); Silvia Gottero, mujer del sindicalista del tabaco, Osvaldo Digón y dirigente del PJ; además de Gabriel Fuks, del espacio de Filmus. Descartan ruptura, pero la convivencia será tensa.

 

PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA Nº 79 DE QUÉ EN LA REVISTA LA TECLA

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