Revista Qué

27 Ene 2016 | Peronismo porteño

Divergencias, por ahora en control

El tratamiento del Convenio de Traspaso de la Policía Federal a la Ciudad evidenció en el bloque kirchnerista las mismas tensiones que se dan en el seno nacional, pese al acuerdo final. La solidez parece un camino más arduo de cara a la coyuntura que se viene y la disputa que existe entre los distintos sectores.

“Hubo una fuerte discusión política, pero nada hizo pensar que pueda haber un quiebre”, contó a Qué una fuente que estuvo en el mismo momento en el que el Frente para la Victoria debatió su posicionamiento sobre el convenio de traspaso de la Policía Federal a la Ciudad, que al final fue consensuado.

Pese a que se llegó a especular con una ruptura, todos los legisladores bajaron al recinto y tomaron la misma postura: se abstuvieron frente a la ambigüedad de distintas cláusulas que carecían de precisiones y, como se explicó en otra oportunidad, pidieron postergar el debate en medio de lo que consideraron una agresión del Gobierno nacional y sus aliados provinciales “a las garantías constitucionales”.

El debate evidenció las dos facciones que coexisten dentro del bloque del Frente para la Victoria, una división ya evidente en las últimas sesiones ordinarias de 2015 y que representa, acaso, el desafío más importante para Carlos Tomada, mantener la unidad del espacio, en medio de la discusión por la conducción del Partido Justicialista.

Como en el caso nacional o en el bonaerense, se trata de un ala más flexible al momento de llegar a acuerdos con el macrismo y, por otro, una línea más dura, encarnada en los sectores juveniles y las organizaciones sociales, con un papel preponderante de La Cámpora.

En terreno porteño, en el primer tándem, se ubican los dirigentes más moderados y que en su mayor medida están ligados al sindicalismo: María Rosa Muiños, vicepresidenta II de la Legislatura, Claudio Heredia, Silvia Gottero, y de algún modo con reservas, Gabriel Fuks, vicepresidente de bloque, además del titular del monobloque Sindical Peronista Claudio Palmeyro.

Muiños y Heredia provienen de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), en tanto que Silvia Gottero es la esposa de Roberto Digón, referente del Sindicato Unico de Empleados del Tabaco de la República Argentina (SUETRA), en tanto, por su lado, Claudio Palmeyro, que si bien tiene un espacio propio, actúa en el marco del interbloque y responde al Sindicato de Peones de Taxis, que conduce Omar Viviani.

Enfrente se ubica el ala más “rebelde”, asociada a los movimientos sociales: Paula Penacca y Javier Andrade de La Cámpora, Lorena Pokoik de Unidos y Organizados, Magdalena Tiesso de Peronismo Militante, José Cruz Campagnoli y Andrea Conde, de Nuevo Encuentro, y Pablo Ferreyra de Seamos Libres.

carlos tomada interlocutor

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El primer sector, vinculado a un peronismo más ortodoxo, se inclinó más a una votación afirmativa como señal a una demanda histórica -y dilatada en los últimos años- en la que concuerda la casi totalidad de las fuerzas políticas: el paso de la superintendencia Metropolitana de la Policía Federal a la esfera porteña, como parte de la autonomía del distrito.

Del otro lado, los sectores más jóvenes se opusieron frente a la situación nacional: las medidas tomadas por Macri vía decretos sin convocar al Congreso de la Nación sumada a la detención de la dirigente social Milagro Sala luego de una protesta frente a la Casa de Gobierno en Jujuy, donde gobierna Gerardo Morales, aliado del Gobierno nacional.

Durante esa jornada circuló el rumor de que el diputado y secretario general de La Cámpora, Andrés Larroque, se inmiscuyó en la interna a favor de un rechazo entre legisladores que le son leales, lo que derivó en un debate candente que, para algunos, llegó a poner en riesgo la unidad.

Hábil negociador, Tomada tiene llegada en ambos bandos y pudo imponerse. No obstante, para el posicionamiento unitario también coadyuvó la falta de restricción a la reasignación de las partidas previstas para el traspaso, que podrá hacer Larreta, más allá del 5%, que establece la ley (ver la edición anterior, Nº 67).

“Más allá de las diferencias, todos compartíamos la necesidad de votar en unidad”, le comentaron desde el bloque a este medio. Las consecuencias de hacer lo contrario hubieran significado un golpe a la conducción del ex ministro de Trabajo y una fuerte debilidad a futuro en la posición del kirchne-rismo en el recinto.

Viejo escenario

Frente a las propuestas de venta y concesión de inmuebles, el bloque del Frente para la Victoria entró en un fuerte debate al borde de la ruptura a poco del recambio institucional en las últimas sesiones de 2015, con proyectos aún pendientes como la concesión del autódromo y la venta del Paseo del Bueno Aires Design.

Por caso, se dio una situación particular cuando en la sesión del jueves 26 de noviembre, cuando se le aprobó a la firma Chevallier la renovación de la prorrogada concesión del Bus Turístico como resolución, cuando en la oposición consideraban que se trataba de una medida de ley.

Poco antes de la sesión, la conducción del bloque comunicó a los diputados que se había alcanzado un acuerdo para acompañar esa iniciativa, cuestión que no abordada en las reuniones previas. Al momento de la votación, Lorena Pokoik y Paula Penacca se ausentaron del recinto y mostraron una señal de disputa interna.

En el medio de las fricciones intestinas conviven los dirigentes que tienen llegada al bloque: desde el camporista Larroque, hasta el ex presidente del Consejo de la Magistratura, Juan Manuel Olmos, en el caso del sector más tradicional y se suma a las tensiones nacionales por la conducción pejotista, luego de la derrota electoral.

Referentes de los diferentes actores involucrados rechazan la posibilidad de una ruptura como la ocurrida en la Legisla-tura bonaerense, aunque algunos no ocultan cierta incomodidad por los posicionamientos que pueda haber. Pero son enfáticos y transmiten que la solidez del PRO en CABA no admite una dispersión K.

 


“Contra los pronósticos”

La joven legisladora K Magdalena Tiesso -que asumió en reemplazo de Jorge Taiana- rescató al día siguiente de la sesión en declaraciones periodísticas la superación de las divergencias y rechazó que pueda haber una fractura.

“Votamos todos juntos, frente a todos los pronósticos y operaciones para dividirnos”, afirmó Tiesso, la diputada más joven de la Legislatura con 26 años, quien remarcó que “la conducción de Carlos Tomada hizo posible la unidad del bloque”.

Tiesso es referente de Peronismo Militante, que integra el frente Confluencia para un Frente Kirchnerista (CFK) que lidera Tomada.

 

El comando porteño y las autoridades

Aún no está claro qué pasará con las autoridades porteñas. En 2014 se alcanzó una lista de unidad en la que Víctor Santa María, titular del Sindicato Unico de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal (SUTERH), se puso al frente.

Tomada había insinuado entonces en competir por la presidencia del PJ local pero por pedido de CFK declinó luego su postulación.

Se especula ahora que la presidencia la tome otro actor: el mismo Santa María, aunque se habla también de Olmos o un camporista.

 

LA NOTA COMPLETA EN LA EDICIÓN Nº 68 DE QUÉ

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