Revista Qué

30 Mar 2015 | debate legal

El capitán Veto

El Jefe de gobierno aplicó más de un centenar de vetos a leyes sancionadas por la Legislatura en lo que va de su gestión. Desde la oposición consideran que se trata de un “abuso”. La afectación de derechos, en el medio

El “Capitán Beto” está inmunizado del peligro por su “anillo” canta Alberto Spinetta en una de sus más reconocidas letras. Calificado de la misma manera por un juego de palabras desde el kirchnerismo, Mauricio Macri se puede jactar, en cambio, de evitar los riesgos de aplicar medidas con las que no está de acuerdo mediante su sello de “rechazo”.

Macri capitan vetoPese al discurso republicano y de apego a las instituciones que intenta resaltar, el Jefe de gobierno arrastra en más de siete años de gestión la experiencia de haber vetado más de un centenar de leyes de la Legislatura, y casi la mitad de toda la historia: 130 de 271.

A diferencia de la canción de Spinetta, Macri transita a diario la Ciudad en la que todavía muchos silban tangos, sabe de contratos con camiones de basura y de tomar un café, pero si algo lo caracteriza de su sello no es “el signo del alma”, sino los decretos de veto.

No es la facultad de todo titular del Poder Ejecutivo lo que se pone en discusión, sino la cantidad: 130 vetos completos y parciales desde que asumió a fines de 2007 y hasta mediados de 2014, cuando mediante el decreto 276/14 frenó la ley que fijaba un máximo de 3 minutos de espera en los peajes.

Si bien es cierto, como se resalta desde el PRO, que el Jefe de gobierno no se aleja de la legalidad, distintos sectores de la oposición no dudan en calificar como “abusivo” el modo con el que Macri se opone a distintas proyectos sancionados en el recinto.

“Un veto tiene que ser una medida extraordinaria, no frecuente. En la Ciudad, es una arista más del intento del gobierno por inhabilitar el Poder Legislativo”, señaló a Qué la diputada K María Rachid, quien destacó que un 25% de los vetos de Macri son por efectos sociales.

“Los vetos PRO se aplican a proyectos que tienen que ver con derechos humanos, vivienda, trabajo, espacio público, defensa al consumidor y comunicación social. Y, por lo general, se alega falta de precisiones o argumentos de inviabilidad, antes que razones presupuestarias.

En el largo listado sobresalen distintas iniciativas como la protección a empresas recuperadas tras la crisis de 2001, la colocación de semáforos para ciegos, la declaración de Emergencia habitacional -que prohibía los desalojos a familias residentes propiedades del Estado- la creación de un fondo para la localización y restitución de niños/as secuestrados y nacidos en cautiverio, la regulación de la pauta oficial, la creación de una oficina contra la trata de personas, y la regulación del procedimiento para la atención integral de los abortos no punibles, quizás el que más dolores de cabeza le valió.

A raíz de una presentación de la diputada Rachid, el juez en lo Contencioso Administrativo y Tributario N° 2, Roberto Gallardo, declaró meses después inconstitucional ese veto y ordenó que la iniciativa, anclada en la ley 4318, sea publicada en el Boletín Oficial.

Frente a los planteos opositores, el diputado macrista Francisco Quintana hace hincapié en la potestad. “El Jefe de gobierno está en uso de sus facultades. A algunos les puede gustar menos u a otros más, pero son decisiones en las que se resalta la división de poderes”, le dijo a esta revista.

A poco de sentarse en el sillón de Bolívar 1, Macri se opuso por aspectos “presupuestarios” al proyecto de ley 2566 que creaba el Laboratorio Estatal de Producción de Medicamentos, destinado para la atención hospitalaria en el sector estatal, con la prioridad de elaborar medicamentos huérfanos, “de escaso interés comercial, u otros que se consideren básicos o imprescindibles para atender los problemas de salud de los sectores más desprotegidos”.

Asimismo, el titular del Poder Ejecutivo porteño le sumó un condimento a la cuestión. Vetó en diciembre de 2011 el proyecto de ley 4015 de adhesión a la ley nacional 26567 que restringe la comercialización de medicamentos exclusivamente a farmacias, incluso aquellos de venta libre, y remarcó la conveniencia de contar con un
régimen jurídico propio al respecto.

Hoy, la Ciudad de Buenos Aires es el único distrito del país que no ha adherido a esa ley. La soledad está respaldada incluso por el Tribunal Superior de Justicia que rechazó un planteo de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) ante la ausencia de firma del ministro de Salud en el decreto. Sin embargo, la polémica por supuestos intereses con sectores empresarios se acrecentaron.

En consecuencia, existen varios proyectos que buscan limitar el poder de veto del Jefe de gobierno. Los diputados Pablo Bergel (Verde al Sur) y María Rachid (Frente para la Victoria) propusieron en lo que va del año dos proyectos de resolución destinados a modificar el reglamento interno de la Legislatura y rediscutir las iniciativas vetadas.

Por su parte, el diputado del Frente Progresista y Popular Fernando Muñoz presentó un proyecto de ley sobre la cuestión en el que pide reglamentar los artículos 87 y 88 de la Constitución de la Ciudad para regular los vetos y en el que se escuche en una audiencia la voz de las organizaciones civiles involucradas en la iniciativa.

“Es una necesidad institucional. Incluso es algo a destiempo, se tendría que haber debatido y reglamentado varios años atrás. Proponemos que se haga una consulta al sector interesado en pos del derecho a la información”, resaltó Muñoz a Qué.

Muñoz representa, a su vez, a la asociación Idéntica Dignidad que batalla contra uno de los tantos vetos extemporáneos de Macri. El mandatario rechazó la afectación de un inmueble para viviendas sociales que beneficia a más de 40 familias. Pero lo hizo luego de los diez días hábiles que otorga la Constitución de la Ciudad para expedirse. El veto fue declarado inconstitucional en primera y segunda instancia y ahora está en manos del TSJ.

De todas maneras, la actitud de la Ciudad expone al propio oficialismo; El PRO nunca tuvo mayoría y siempre ponderó las negociociones. Así, la decisión del Jefe de gobierno contradictoria con la de su bloque puede revelar más que falta de diálogo

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