Revista Qué

23 Abr 2016 | Crisis del FpV

Entre tirones y asperezas

Después del cimbronazo interno que generó la Agencia de Bienes, los legisladores K proyectan unidad, aunque admiten las tensiones. Hubo diálogos aislados para recomponer el camino. La discusión particular se dejó de lado. En el medio, la reaparición de CFK.

Dijeron presente en la concentración en Comodoro Py para acompañar a CFK, pero por separado. Atrás quedó el momento en el que se mostraron todos juntos en el cierre de campaña del kirchnerismo de la Ciudad.

El bloque del Frente para la Victoria de la Legislatura porteña atraviesa por una crisis, reconocida por sus propios protagonistas. ¿Hay ruptura? Los dos bandos, un PJ más ortodoxo frente a un kirchnerismo más duro, lo descartan.

La discusión por el proyecto de Agencia de Bienes del Estado -un ente para disponer sobre tierras en la Ciudad- pronunció la división de aguas que había entre ambos sectores y predispuso a un “silencio” a los legisladores.

TOMADA UNIDAD TENSA

Como publicó Qué, la división en torno a la postura a tomar frente al proyecto de PRO dejó afectada la unidad del unitario bloque, que encabeza Carlos Tomada. La resistencia de Nuevo Encuentro y La Cámpora, entre otras organizaciones, hizo naufragar lo que se gestaba como un nuevo pacto PRO – K.

“Las reuniones de bloque están suspendidas”, confió una fuente a este medio.  “No había tema que lo justificara”, quisieron corregir, asimismo. Desde que los díscolos se retiraron el miércoles por la tarde/noche, antes de la sesión del jueves 7, no hubo más encuentros colectivos en el despacho de Carlos Tomada.

Las reuniones siguieron de modo individual. Y si bien hubo alguna que otra foto casual, el acercamiento entre ambas posiciones ha sido tenue, lo que, si bien desespera a PRO por la cuestión particular, siembra interrogantes por la integración K a futuro.

“Que se doble pero que no se rompa”, se repite en los despachos. “¿Para qué hacemos un acuerdo si después no lo vamos a respetar?”, brama todavía una fuente del bando pejotista, en alusión a la votación inicial.

De cualquier manera, la cuestión parece cerrada, o al menos eso intenta transmitir la mayoría de los legisladores. “No es más un problema nuestro, en todo caso es un problema del PRO, ahora”. El oficialismo trabaja para remontar la iniciativa.

 

El primer encontronazo: la Policía

El traspaso de la Policía Federal significó la primera prueba de unidad para el FpV unitario, después de la fragmentación de siete bloques. En enero, el sector más pejotista buscó aprobar el convenio como parte de una promesa de campaña, mientras que el kirchnerismo duro se opuso.

El aumento de la coparticipación a CABA -que expuso a Macri y a Larreta-, sumado a la detención de Milagro Sala, endureció la posición de una abstención Con su llegada, Tomada impulsó una unificación que también representó una señal para las votaciones: cualquier división en una votación podría ser un quiebre, más aún con el antecedente de ruptura de los bloques legislativos nacionales o provinciales.

 

Presente en la reaparición de CFK

Penacca y Pokoik.

Penacca y Pokoik.

Con esquirlas aún en el aire, los legisladores se hicieron presentes en la concentración para respaldar a Cris-tina Fernández de Kirchner. Lo hicieron cada uno por su lado, aunque la coincidencia en el lugar validó -desde el discurso- la idea de unidad, pese a todo.

Por caso, los legisladores Claudio Heredia y María Rosa Muiños se mostraron bajo la lluvia junto al titular partidario Víctor Santa María, quien había echado correr la idea de ruptura.

Por otro lado, la diputada camporista Paula Penacca se mostró con su par y dirigente de Unidos y Organizados, Lorena Pokoik.

“Nuestra líder es Cristina. Marchamos juntos”, repiten en cada lado. La reaparición de CFK puede abrir otro escenario.

Muiños y Heredia con Santa María

Muiños y Heredia con Santa María

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La misión complicada del oficialismo

El PRO salió a destacar que la Agencia de Bienes es un proyecto de su interés, y busca que no caiga, luego de la audiencia pública.

Para su aprobación, Larreta requiere de 40 votos, 12 más que sus legisladores.

Se sumergió en la búsqueda de apoyos parciales en los diferentes espacios, pero la “mala fama” del proyecto no ayuda. El FpV es objetivo apetecible.

 

PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA Nº 80 DE QUÉ EN LA REVISTA LA TECLA

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