Revista Qué

18 May 2016 | Polos opuestos

Guerra Fría en la Legislatura

Las discusiones por la Agencia de Bienes y la tragedia de Time Warp enfrentaron al oficialismo con la oposición en una lucha simbólica. Críticas a la falta de respuestas del Ejecutivo y el avance de una comisión investigadora, dos de los factores que alinearon a los no PRO en un solo frente de batalla. “Una […]

Las discusiones por la Agencia de Bienes y la tragedia de Time Warp enfrentaron al oficialismo con la oposición en una lucha simbólica. Críticas a la falta de respuestas del Ejecutivo y el avance de una comisión investigadora, dos de los factores que alinearon a los no PRO en un solo frente de batalla.

legislatura 2016

“Una cortina de hierro ha caído sobre el continente”, dijo en 1946 el por entonces primer ministro británico, Winston Churchill, con relación a la división simbólica de Europa que desató la famosa Guerra Fría. En la Legislatura porteña parece desarrollarse una situación similar: una división ideológica parte el recinto en dos. Aunque, claro, con la salvedad que esta vez no se trata de comunistas contra capitalistas, sino de oficialismo contra oposición, y que, en lugar de hierro, la cortina sería de “humo”. Así lo dejó en claro el diputado radical Hernán Rossi en referencia a las posturas del bloque PRO y el Poder Ejecutivo tras la tragedia en la fiesta Time Warp, que tuvo lugar en la madrugada del sábado 16 de abril en Costa Salguero.

Mientras los diputados trabajaban a contrarreloj para elaborar un pedido de informes consensuado que determine qué sucedió en la noche del episodio, los funcionarios del Gobierno aseguraron que “todo estaba bien”, y desviaron la atención para otro lado. Luego de su viaje por Estados Unidos, el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, decidió prohibir las fiestas electrónicas en la Ciudad hasta que la Legislatura apruebe un proyecto de regularización que él mismo envió al Parlamento.

Pero para los diputados de la oposición no fue suficiente, y elevaron una ola de iniciativas que van desde pedidos de interpelación hasta el juicio político del mandatario porteño. “El Poder Ejecutivo trabajó en tomar la iniciativa. Esa iniciativa ha sido muy pobre. Tanto con el proyecto que enviaron como con la mesa de diálogo. Está todo muy lindo, pero si lo otro se discute y se investiga a fondo; si no suena a ‘cortina de humo’”, apuntó Rossi.

En el medio, el legislador de Bien Común, Gustavo Vera, solicitó la conformación de una comisión investigadora que tendrá por objetivo dilucidar acerca de las responsabilidades que les puede caber a autoridades, funcionarios y empleados del Gobierno de la Ciudad. La comisión es exactamente idéntica a la presentada luego de Cromañón y el caso de las es-cuchas ilegales contra el anterior titular del Ejecutivo porteño, Mauricio Macri.

Vera intentó en dos ocasiones que el proyecto se aprobara en el recinto, sin ser incluido en labor parlamentaria. En ambas oportunidades, como era de esperarse, el bloque oficialista votó en contra; mientras que Confianza Pública, espacio que lidera la diputada Graciela Ocaña, decidió abstenerse.

Sin embargo, con el correr de los días las negociaciones fueron avanzando y, ante la falta de respuestas del Ejecutivo, la oposición se alineó para marcarle la cancha al oficialismo y aprobar la comisión el 9 de junio. El proyecto necesita 31 vo-tos, que podrán reunirse con la unidad de la oposición.

Hasta ahora, hay luz verde. Según pudo saber Qué, la comisión ya cuenta con los avales del Frente para la Victoria, ECO y la izquierda. “Todos menos el PRO”, resaltaron desde el partido de Vera. Por Confianza Pública, Marcelo Depierro adelantó que “en principio estarían a favor”, pero que el “proyecto está mal presentado”, puesto que, tal como es-tablece la Constitución, los bloques unipersonales se quedarían afuera de la integración de la comisión, que debe estar compuesta por 15 diputados, respetando los partidos políticos y alianzas partidarias.

No obstante, coincidió en la falta de respuestas del Ejecutivo y en la necesidad de avanzar en una investigación. “Larreta no hizo nada. Debe-ría, al menos, haber suspendido al titular de la AGC”, criticó Depierro.

EL PRECEDENTE
Semanas previas a la tragedia de Costa Salguero, otro tema candente sentó precedente de una “guerra fría” en la Legislatura. Se trató de la Agencia de Bienes, la sociedad del Estado que Rodríguez Larreta buscó conformar para vender tierras en la Ciudad. El proyecto generó fuertes in-ternas, sobre todo en el bloque del Frente para la Victoria. El kirchnerismo más duro se opuso a la conformación de la agencia, mientras que el espacio más “pejotista” estaba dispuesto a negociar.

Finalmente, los acuerdos fracasaron y la iniciativa permanece reservada en Secretaría a la espera de avances.
El agua corrió debajo del puente y el FpV vuelve a consolidarse, más aún después de la muerte de cinco jóvenes en
Time Warp y los incidentes en la reunión del Consejo Consultivo de la comuna 4, que salpicó al partido amarillo. Desde entonces se terminaron los llamados “pactos PRO-K” y se paran como una oposición más combativa.

Sin embargo, los ojos están puestos en có-mo se desenvolverá la oposición cuando tengan que levantar la mano o no para votar el endeudamiento millo-nario para la construcción de la Villa Olímpica o la concesión por treinta años del Centro de Convenciones.

Más allá de eso, la guerra entre el oficialismo y la oposición podría llegar a su fin, tal como sucedió en 1989 con la caída del muro. Para que eso ocurra es clave el rol de los aliados del PRO a nivel nacional, que conforman el frente Cambiemos. Si bien tan-to desde la Coalición Cívica como desde el radicalismo aseguraron que en la Ciudad mantendrán su rol, nada está tallado sobre piedra. Pero para Rossi, la consolidación de Cambiemos en terreno porteño “está lejos”. “El PRO en la Ciudad no quiere discutir las políticas. Larreta quiere, en vez de tener 29 diputados, tener 33 o 34, para estar más tranquilo con las leyes. Que no cuente con el radicalismo para eso”, señaló el legislador.

Las bancadas opositores decla-raron una guerra ideológica que, como sucedió hace 70 años, tiene sus aliados en ambos bandos. Entre ellos también hay diferencias, pero coinciden en algo: sus divergencias con el PRO en cuanto a la mayoría de las políticas que llevan adelante.

“Ellos decían que durante el kirchnerismo, el Congreso nacional era una escribanía, cosa que lo era; pero nosotros somos la escribanía de Uspallata”, remató Rossi.

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