Revista Qué

29 Mar 2016 | Polémica

Larreta pone límites y busca calmar a Viviani

El posible desembarco de Uber abrió un foco de conflicto con los taxistas, cuyo sindicato ha tejido un buen vínculo con el PRO en los últimos años.

El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, salio a poner paños fríos ante la tensión generada en los taxistas por el desembarco del sistema Uber y anticipó que se aplicará “si cumple con todas las normas”.

De esta manera, el mandatario busca cuidar el “buen vínculo” que supo tejer el PRO durante los últimos años con el sindicato de Choferes de Taxistas, comandado por el peronista Omar Viviani, que se opuso de lleno a la iniciativa.

El vínculo entre los taxistas y el PRO alcanza por caso a la Legislatura. El diputado porteño Claudio Palmeyro, titular del monobloque Sindicalismo Peronista, es el presidente de la Comisión de Transporte por segundo período mediante un acuerdo entre ambos sectores, que excede las negociaciones del kirchnerismo.

Palmeyro fue el único de los legisladores K que rechazó formar parte de un unitario bloque del Frente para la Victoria, bajo la presidencia de Carlos Tomada, aunque si prestó su consentimiento para articular en interbloque.

De cualquier manera, para el PRO no es un tema menor. Viviani –su jefe– fue uno de los sindicalistas que alentó la separación de un grupo de legisladores del bloque del Frente para la Victoria de la Cámara de Diputados de la Nación, liderados por Diego Bossio.

uberDe hecho, las primeras reuniones de este sector disidente se dieron en el Sindicato de Peones de Taxistas, que repetía al unísono que buscaban “no poner palos en la rueda” a la nueva gestión.

Ahora, la llegada de la empresa estaodunidense Uber desencadenó un foco de conflicto que no se esperaban en las oficinas de Parque Patricios, según pudo reconstruir RevistaQué.com. El gobierno porteño improvisó una salida elegante y con un mero discurso institucional trata de proteger ese vínculo cosechado en los últimos años.

“Si me preguntan qué intervención puede tener el Estado, todavía ninguna, porque Uber no presentó nada”, dijo el jefe de Gobierno porteño y enfatizó que la ley “es igual para todos”, aunque por el momento eso no sirve para calmar a los taxistas.

“Alguien para poder llevar a un persona en la Ciudad tiene que estar registrado, tener todos los permisos, tener los seguros: en definitiva cumplir con las normas”, afirmó el mandatario, lo que significa un guiño para el taxista, aunque abrió el paraguas y sostuvo que “en la medida que se cumplan con todas las normas de seguridad, bienvenida la modernidad”.

En ese sentido, desde Ciudad se afirma que para operar Uber deberá inscribirse como una compañía de taxis o remises, una exigencia que puede estar alejada del espíritu original. Verificación Técnica, seguro de responsabilidad civil por 13 millones de pesos, registro del chofer en AFIP, registro profesional, ART, seguro de vida, y otro exigido por la ley de contrato de trabajo son las exigencias para la firma extranjera.

“Las empresas de radiotaxi tienen aplicaciones que han hecho ellos mismos. Es decir que si usted quiere con una aplicación solicitar un auto en cualquier esquina de la Ciudad de Buenos Aires, usted lo puede hacer. Acá lo que quieren es desregular todo el sistema”, apuntó Viviani.

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