Revista Qué

27 Nov 2012 | ACUERDO PRO-FPV

Molesta la letra chica

El megacanje de leyes al que subscribieron el PRO y el Frente para la Victoria comenzó a mostrar sus primeros resquebrajos con ciertas cláusulas en las que hay disenso.

Detalles y presiones modificaron lo que debería haber sido un paquete de leyes de rápido tratamiento. Con rechazo de distintos sectores, el FPV y el oficialismo porteño buscan maneras de concluir el acuerdo.

El proyecto de Solares de Santa María fue la primera señal de problemas: El plenario de comisiones donde se trataba la iniciativa tuvo que interrumpirse debido a la presión de los vecinos de la Villa Rodrigo Bueno, que reclamaban la urbanización del asentamiento.

De ahí en más, el kirchnerismo modificó su discurso y se mostró crítico al bajo monto que pagaba IRSA para que se le permitiera construir el megacomplejo de torres.

Luego llegó el proyecto del subte, una de las partes “no habladas” del canje que fue concretado el 1 de noviembre de este año.

Desde el año pasado, el kirchnerismo buscaba que Mauricio Macri asumiera control del transporte subterráneo, pero lo que no esperaba era que para hacerlo aumentara las horas de trabajo, frenara la contratación y limitara las medidas de fuerza, como adelantó el autor del proyecto de ley, Martín Ocampo.

El hecho produjo inclusive diferencias hacia dentro del bloque K. Desde Nuevo Encuentro, rechazaron la ley considerándola “innecesaria” antes de que llegara al recinto.

En este marco, el Frente para la Victoria debe maniobrar si quiere que el PRO apruebe su iniciativa para que se permita la construcción del Polo Audiovisual en la Isla Demarchi.

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