Revista Qué

20 Abr 2016 | Agencia de Bienes

PRO insiste y no se resigna

El macrismo volverá a poner sobre el tapete un tema que considera prioritario, luego de haber sucumbido a las divergencias del kirchnerismo y al rechazo del resto del arco opositor. Una nueva búsqueda de votos y de diálogos más abarcativos.

Si bien la agenda la domina la tragedia de Time Warp, el oficialismo porteño en la Legislatura no desestima la ambición de tratar este jueves la creación de la Agencia de Bienes, proyecto para el que no logró los votos necesarios quince días atrás.

La iniciativa, que prevé un nuevo ente para disponer de los inmuebles de dominio privado de la Ciudad y, en particular, la relocalización del Tiro Federal para un Parque de la Innovación y la subasta de la mitad del predio El Dorrego, no deja de pasar inadvertida.

Es uno de los temas prioritarios para Horacio Rodríguez Larreta, pero requiere de 40 votos, los dos tercios para su aprobación. Luego de la rebeldía del kirchnerismo duro, PRO salió en la búsqueda de votos en el resto de los espacios para llegar a ese número, tal como anticipó Qué.

Aún así, en el oficialismo buscan minimizar la cuestión.  “El proyecto tuvo su audiencia el 29 de marzo. El lunes 4 de abril obtuvo despacho de mayoría, el 6 se publicó y se encuentra ahora dentro de los siete días hábiles que establece el reglamento interno de la Legislatura. Seguimos trabajando de acuerdo a los plazos establecidos”, afirmó días atrás el titular de la Comisión de Planeamiento Urbano, Agustín Forchieri a RevistaQué.com

legislatura 2016

Ese mismo 7 de abril por la mañana, desde PRO se había hecho correr la versión por los pasillos de que tenía abrochadas 39 voluntades, apenas uno por debajo de lo requerido. A la postre, distintas fuentes señalaron que el número era menor e incluso más de una indicó la necesidad de tejer puentes para avanzar, hasta ahora de modo infructuoso, en un bloque Cambiemos.

Como contó este medio, entre otros votos, el PRO contaba con al menos cuatro votos clave: tres de Confianza Pública (el partido de Ocaña) y uno del Frente Renovador, espacios que no se había pronunciado sobre la cuestión para ese jueves.

Sin embargo, trascendió que Ocaña tenía dudas con la redacción de algunos lineamientos y no estaba convencida; su diputado Diego García de García Vilas sugirió, de hecho, varias modificaciones al proyecto. Como sea, al parecer no primaba el espíritu de unidad en el bloque de tres.

Por otro lado, el PRO se confió -ante las divergencias- con una porción del Frente para la Victoria, es decir con los cuatro legisladores que estaban a favor de votar la Agencia de Bienes, como parte de un acuerdo realizado el año pasado por el que accedía a lugares claves en el ente.

Se sabe hace tiempo que el ex secretario general de Empleo de la Nación, Matías Barroetaveña, –alfil de Carlos Tomada– tiene un pie asegurado en el organismo desde que se confirmó a fines de 2015 que no iba a regresar a la Auditoría General de la Ciudad, tal como se especulaba en las conversaciones de mitad de año.

Entonces, UPCN impuso al sindicalita Hugo Vasquez para el organismo auditor en las negociaciones que el macrismo terminó de cerrar ese mismo 3 de diciembre. Diputados de PRO expresan bronca ahora por la falta de respeto a la “palabra empeñada”.

Entonces, el FPV tenía un lugar en el directorio y también SUMA +, lugares de la oposición que se sumaban a presidente, el vice y los vocales que eran designados por el propio Horacio Rodríguez Larreta.

Cuando SUMA +, capitaneado por los radicales, confirmaron su rechazo al proyecto, el macrismo le sacó ese lugar que estaba reservado para ellos y dejó a un solo representante de la oposición en el Directorio, reservado para el FpV que prometía garantizar las manos. La historia fue otra.

Sin embargo, con el misión en el horizonte, Francisco Quintana, jefe del bloque PRO, volvió a analizar la opción de tentar a la opción con cargos de control –ya se habían sumado síndicos– de forma de llegar a 40, el número que se ha vuelto toda una odisea.

En los cálculos macristas, figuran algunos votos del kirchnerismo, que por estas horas afronta un dilema. Al momento de aglutinarse en un bloque unitario bajo la presidencia de Tomada se lo hizo a base de una premisa implítica: “Votamos todos juntos”.

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