Revista Qué

2 Dic 2016 | opinion de los bloques

Repercusiones del Presupuesto 2017

A pesar de las 7 horas de sesión que vivieron los legisladores porteños luego del debate y aprobación del Presupuesto 2017, todas las bancadas políticas que integran la Legislatura brindaron sus posturas afuera del recinto. En ese marco, El bloque del Frente para la Victoria (FpV) votó en contra y sostuvo que el presupuesto está […]

A pesar de las 7 horas de sesión que vivieron los legisladores porteños luego del debate y aprobación del Presupuesto 2017, todas las bancadas políticas que integran la Legislatura brindaron sus posturas afuera del recinto.

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En ese marco, El bloque del Frente para la Victoria (FpV) votó en contra y sostuvo que el presupuesto está proyectado sobre bases macroeconómicas falsas. “El presupuesto parece una pieza para la campaña electoral del año pasado, pensado para otra ciudad y para otro país. Al contrario de lo que prometieron estamos frente a una situación de recesión. Una emergencia económica, laboral y social. Por eso no podemos acompañar un presupuesto hecho sobre supuestos macroeconómicos ficticios”, señaló el jefe del bloque, Carlos Tomada.

Por su parte, José Cruz Campagnoli dijo: “No se puede aprobar un presupuesto basado una inflación del 17% o un crecimiento de 3,5% porque no es creíble. No es que no les creamos nosotros, es que ya no les cree la gente que los votó. Prometieron bajar la inflación y es del 40%; prometieron no devaluar y lo hicieron en más del 60%”.

Lorena Pokoik manifestó que “el presupuesto en educación parece estar pensado entre cuatro paredes, hoy hay 11mil chicos y chicas que no tienen una vacante. Y para comienzo del ciclo lectivo 2017 estos números van a profundizarse”.

La legisladora de Nuevo Encuentro, Andrea Conde, también opinó sobre el tema y sostuvo: “No podemos acompañar este presupuesto porque tiene demasiadas áreas oscuras que deberían trabajarse para que en 2017 haya mejoras efectivas en muchos de los sectores más postergados de la Ciudad”.

Por último, Javier Andrade se refirió  los endeudamientos aprobados el jueves. “El endeudamiento de la Ciudad significa la firma de un cheque en blanco, donde no está claro el destino real y las supuestas mejoras que plantea para la Villa 31. Aumenta la deuda en moneda extranjera en un contexto de incertidumbre y volatilidad donde no es aconsejable el endeudamiento en dólares”, explicó.

Desde el bloque Suma+, que responde a Martín Lousteau dieron su oponión sobre la ley de leyes, luego de abstenerse a votar el Presupuesto 2017. La legisladora Natalia Fidel (ECO) criticó las prioridades reflejadas en el presupuesto y expresó que “educación y salud necesitaban más recursos pero, como ya es habitual, van a estar postergados.”

“Nos preocupa que la gestión del Pro recibió hace ocho años una Ciudad con superávit, y en siete de esos años tuvo déficit financiero. Además, multiplicó la deuda pública por seis. Hoy los intereses de ese endeudamiento representan una proporción muy grande del gasto total de la Ciudad, casi comparado con el gasto en Vivienda”, finalizó Fidel.

Su compañero de bancada, el radical Juan Nosiglia, se sumó a las críticas sobre el presupuesto presentado por el oficialismo. “Hay un mecanismo que se repite: un presupuesto deficitario en 9 de los últimos 10 años y con aumentos sistemáticos de la deuda pública”, dijo el diputado porteño.

“La transferencia de la policía, que celebramos, ha significado un aumento de $20.000 millones en los ingresos de la Ciudad. Hoy estamos ante un proyecto que presenta un aumento nominal del 58%: el presupuesto más importante en la historia de Buenos Aires. Pero si comparamos el presupuesto con el vigente, y dejamos de lado el aumento de los recursos para la policía, la función educación pierde casi 2 puntos su participación como porcentaje del presupuesto total; la función salud otros 2 puntos; y promoción social, algunas décimas”, agregó Nosiglia.

Del mismo modo, los dos legisladores de que componen la Coalición Cívica-ARI, en el recinto también se abstuvieron de votar el presupuesto, y en ese marco expresaron: “En este presupuesto las prioridades no nos terminan de cerrar, no son las que hubiéramos pensado para el 2017, no sólo en una lectura individual, ministerio por ministerio, programa por programa,  sino en qué  tipo y manera de asignación de recursos se hace”, señaló el legislador Maximiliano Ferraro.

También se refirió al pago de ABL: “Ya lo hemos manifestado en la comisión de presupuesto que  no compartimos y tenemos que ver de qué manera el impuesto de ABL es verdaderamente progresivo y contempla  a la mayor cantidad de personas que no están alcanzadas por los topes que establecieron en la Ley en  el 2011”.

El jefe del bloque del Frente Renovador (FR), Javier Gentili, también se abstuvo y fundamentó su decisión: “Más allá de nuestras diferencias insalvables con el Pro por su forma de distribuir el Presupuesto, nos abstuvimos de votar negativamente porque entendemos que el Ejecutivo porteño tiene que gobernar y si no cuenta ni siquiera con el Presupuesto aprobado por la Legislatura, nos condena a todos a su absoluta discrecionalidad, lo cual es mucho peor”.

Otro de los que se abstuvo fue el legislador socialista Roy Cortina. “Nosotros reconocemos avances, por ejemplo, en las políticas de vivienda y la urbanización de villas.  Sin embargo, seguimos advirtiendo un retroceso del gasto social en general que no se condice con la urgencia de la pobreza y la desigualdad en nuestro distrito”, señaló el diputado porteño.

“Por eso nos abstuvimos en la votación.  Para no obstaculizar  la marcha de la administración pero tampoco convalidar un esquema de prioridades que nos es el nuestro”, sentenció Cortina.

El legislador del FIT, Patricio del Corro, se opuso al presupuesto, asegurando: “Acaban de votar un presupuesto que profundizará el camino por el cual hoy 1 de cada 5 habitantes de la Ciudad son pobres. Lo nuevo es el exponencial crecimiento en gastos de seguridad: 446 % de aumento respecto a 2016, centralmente producto del traspaso de la Policía Federal, pero además se incluyen nuevos mecanismos de control social y armamento. Por el contrario, los gastos para 2017 en salud, educación, vivienda o cultura pasaron de 60 % a 53 %”.

Marcelo Ramal también justificó su voto negativo. “Los mayores ingresos tendrán que dar cuenta de la creciente carga que implica el aumento de la deuda externa de la Ciudad. Si el dólar llega a los 20 pesos, el peso de la amortización e intereses de deuda sobre el presupuesto llegará al 10% en los próximos años. Hay que denunciar lo que el presupuesto no dice, a saber, la venta de tierras públicas por más de 1000 millones de dólares, y cuya recaudación irá a las cajas paralelas del Estado, como la Corporación del Sur o la recientemente creada Agencia de Bienes”, acusó el dirigente del Partido Obrero.

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