Revista Qué

14 Oct 2015 | Negociaciones en la Legislatura

Una novia para el PRO

La discusión de cargos en la Auditoría y la Magistratura está vinculada a los votos que necesita el PRO para la aprobación de proyectos que Larreta considera clave. Avanzó con el Frente para la Victoria, pero emergieron resistencias internas. ECO mira a un costado, con prudencia.

Cuando Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta enviaron a mitad de año a la Legislatura una secuencia de distintos proyectos vinculados a concesiones, ventas, y gastos, no perdieron de vista la fecha en que lo hacían, con el recambio legislativo en ciernes y la discusión de cargos en organismos autónomos por venir.

El PRO necesita de al menos 11 votos para que la concesión por 30 años, mediante fideicomiso, del Autódromo Gálvez, la venta del shopping Buenos Aires Design, la subasta de una fracción del predio “El Dorrego” y el desalojo del Tiro Federal Argentino hacia un espacio reducido, no naufraguen en la recta final del período de sesiones de 2015.

Frente a proyectos que despiertan suspicacias en todo el arco opositor, al tratarse de la gestión de bienes públicos, el macrismo puso de relieve la discusión en marcha de cargos en el Consejo de la Magistratura y la Auditoría General de la Ciudad como una poderosa herramienta de negociación.

novia

Con el mandato del Jefe de gobierno electo en vista, el oficialismo porteño salió a la busca de la “novia” transitoria o, en otras palabras, de la fuerza que prestaría sus manos para despachar esos proyectos de máximo interés del Poder Ejecutivo.

La principal dificultad del PRO radica en el artículo 82 de la Constitución de la Ciudad, que fija la mayoría de dos tercios para la aprobación de transacciones, desafectaciones de dominio público, y la disposición “de inmuebles de la Ciudad”. Ese requisito también rige para concesiones, permisos de uso, o la constitución de cualquier derecho sobre inmuebles públicos, por más de cinco años.

A priori, el kirchnerismo es la fuerza con la que acordó la repartija de cargos en el Consejo de la Magistratura y la Auditoría General de la Ciudad, los entes más codiciados y dejó a la naciente Energía Ciudadana Organizada (ECO) en un segundo plano, segunda fuerza a partir de diciembre.

Si bien el kirchnerismo salió a cuestionar de lleno un “plan privatizador por parte del PRO” (ver nota “Prioridades de Larreta”, edición 44) por la presentación de las distintas iniciativas de enajenación de bienes inmuebles públicos, hay vínculos por lo bajo en sentido contrario.

Las negociaciones exponen el acuerdo con el kirchnerismo desde la raíz de uno de esos proyectos, como es la venta del Paseo del Buenos Aires Design. Los recursos de esa transacción se destinarán a parte de la construcción de la Ciudad Judicial, cuyo mayor lobbista es el actual presidente del Consejo de la Magistratura, el kirchnerista Juan Manuel Olmos.

Paradójicamente, Olmos fue uno de los que llevó adelante las negociaciones con el PRO para negociar los cargos y es el que “bajó” la orden de aprobar la venta del shopping por el que IRSA le paga en la actualidad unos 49 mil pesos mensuales, según una denuncia.

La Ciudad Judicial es una megaobra proyectada por el Consejo de la Magistratura que busca concentrar en el barrio de Barracas la estructura de los fueros Contencioso Administrativo y Tributario; Penal Contravencional, y de Faltas de la Ciudad.

La subasta del Buenos Aires Design supone la obtención de entre 60 y 70 millones de dólares, un aporte para el desembolso de 1.200 millones de pesos que prevé hacer la Ciudad para el majestuoso proyecto judicial, planificado como un edificio de cuatro pisos únicos, unidos entre sí por el subsuelo, y que confluyen en una plaza cívica.

Las coincidencias no terminan ahí. La empresa adjudicataria para llevar adelante la Ciudad Judicial es Riva SA, una firma conocida por igual por el macrismo y el kirchnerismo: llevó adelante las obras de los recorridos del Metrobus, y también las del Museo Bicentenario, que inauguró Cristina Fernández de Kirchner.

En la Comisión de Presupuesto y Hacienda, el kirchnerismo hasta ahora no ha protestado por la falta de documentación técnica que acredite la necesidad de venta del shopping, pese a la crítica de otros bloques minoritarios por el daño que puede significar al patrimonio cultural de la zona.

“Es más fácil negociar con el kirchnerismo que se ponen de acuerdo para votar, que con ECO, donde unos votan a favor, otros se abstienen, y otros no saben qué hacer”, chicaneó días atrás ante Qué un legislador del PRO, que desestimó el “pataleo” realizado por los alineados con Lousteau.

Pero, como se dijo, nada está cerrado, y el Frente para la Victoria comenzó a mostrar diferencias, que ponen en riesgo el acuerdo con el PRO, trabajado con Olmos. Seis legisladores salieron a oponerse a la iniciativa el último fin de semana, con la realización de una radio abierta.

Se trata del denominado espacio rebelde dentro del interbloque K, integrado por el “bando juvenil” no PJ de José Cruz Campagnoli, Lorena Pokoik, Paula Penacca, Pablo Ferreyra, además de Fernando Muñoz y Gabriela Cerruti, que no ahorraron críticas al respecto.

legisladores K

El evento pareció un canto de batalla a Olmos. Los diputados K rechazaron lo que consideran la venta de parte del patrimonio histórico, y abrieron una grieta interna hacia dentro del espacio, que se puede extender al resto de las iniciativas. El PRO caminó sobre sus pasos y ahora evalúa “abrir” las presentaciones para facilitar las conversaciones.

En tanto, ECO guarda silencio y elige la prudencia. “Los proyectos los vamos a discutir, no vamos a hacer como el Frente para la Victoria que sale a criticarlo y después, va a resaltar su voluntad al aprobarlos con algunas modificaciones”, señaló a Qué una fuente del interbloque.

La situación no exculpa, sin embargo, a la naciente fuerza de Lousteau. El economista se mostró molesto en el último mitin por las diferentes votaciones de sus legisladores en distintos temas, uno de los argumentos que el PRO le enrostra para marginarlo de la discusión de cargos.

“Nosotros no tenemos problemas en aprobar los proyectos, siempre que estén bien fundamentados”, se sinceró un dirigente vinculado a Lousteau. ECO intentó ser el interlocutor del PRO en estas cuestiones pero no logró convencer al hombre fuerte de la Legislatura, Cristian Ritondo, y a Larreta, que quiere evitar el crecimiento de una fuerza que le complicó su triunfo en el balotaje.

Discusión de cargos

Como publicó Qué, el PRO se repartió con el kirchnerismo los tres cargos de la Magistratura a razón de 2 y 1, mientras que le deja sólo un cargo de los siete que deben renovarse en la Auditoría a la naciente fuerza de Lousteau.

En la Auditoría, el PRO quiere llevarse en esta ocasión 4 lugares, el Frente para la Victoria accedió en principio a quedarse con 2, mientras que ECO mantendría el actual lugar que tiene, una discusión que, de darse, después del 11 de diciembre sería al revés.

Como interbloque, ECO tendrá en dos meses 14 legisladores, 1 más de los que tendrá el kirchnerismo por entonces. En el espacio de Lousteau entienden que la discusión debe hacerse con esa composición y no con la actual, al tratarse de mandatos por los siguientes cuatro años.

ECO pataleó y buscó ser el interlocutor del partido amarillo en las conversaciones pero no consiguió resultado alguno, pese a que en esa fuerza se encuentran partidos con los que una alianza a nivel nacional, lo que derivó en una fractura de Cambiemos en territorio porteño, luego del portazo de la UCR que adelantó revistaque.com.

“Si mis aliados nacionales no tienen los votos necesarios y no se ponen de acuerdo cuando votan, no se puede avanzar mucho”, se le escuchó decir a un operador PRO, que remarcó que ECO, como interbloque, no inspira hasta ahora “confianza”.

“El macrismo condicionó al FpV. De no acordar, las negociaciones por cargos se pueden hacer después de diciembre y eso deja minimizado al kirchnerismo”, confió a este medio una fuente cercana a las conversaciones.

El macrismo cuenta con 29 votos pero necesita de 40. El actual interbloque ECO cuenta con 8 legisladores, y después de diciembre no tendrá ningún bloque con más de seis, a comparación del FpV, que al menos podrá exhibir un bloque de 9, a no ser que se plasme el objetivo de llegar a un espacio único.

Como sea, el PRO busca garantizar sus espacios de influencia y responder al pedido de Horacio Rodríguez Larreta de “sacar” esos proyectos antes de fin de año, una tarea que confluirá con la discusión del Presupuesto 2016.

 

LEA LA NOTA COMPLETA EN LA EDICION IMPRESA N° 53 DE QUÉ.

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