Revista Qué

2 Nov 2012 | DESVÍOS DE FONDOS

Roggio gana, el subte pierde

En medio de la puja por los subsidios, que se terminarían a fin de año, el controlante de Metrovías fue denunciado por desviar ganancias del subte hacia empresas de su grupo.

 A tres meses de que la Nación deje de subsidiar el funcionamiento del subte, el Grupo Roggio, accionista mayoritario de Metrovías, planea insistir con su pedido de que necesita esos desembolsos para cubrir sus costos operativos. El Grupo afirma que sin esos fondos no puede continuar operando el subte, pero dos recientes denuncias responsabilizan a Roggio de la falta de recursos porque aseguran que desvía ganancias hacia sus empresas.

Según dos denuncias hechas ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), una del diputado de Proyecto Sur Rafael Gentili y otra de la ANSES, el Grupo Roggio desvía hacia sus empresas más de $ 100 millones anuales subcontratándolas en distintos rubros del subte (publicidad, seguridad, sistemas, reparación de vehículos, finanzas, etc.). Por esta cuestión, la ANSES, que tiene el 8,55% de Metrovías, impugnó además los últimos balances de la concesionaria y la obligó a constituir una reserva para inversiones por $ 6,3 millones.

La compleja trama financiera, que mueve casi el 30% de los subsidios que recibirá Metrovías este año ($ 360 millones), incluye a seis empresas del Grupo Roggio que prestan distintos servicios a Metrovías: Benito Roggio Transporte (asesoramiento en la gestión del servicio), Metronec (publicidad), Metrotel o CPS Comunicaciones (telecomunicaciones), Compañía Metropolitana de Seguridad (seguridad), Compañía Latinoamericana de Infraestructura y Servicios (administración de fondos), Prominente (gestión del Departamento de Sistemas) y Benito Roggio Ferro Industrial (servicios mecánicos).

A través de estas empresas, según un detallado informe de Gentili, el Grupo Roggio obtiene ganancias “libres de riesgo porque se cobran independientemente de los resultados de Metrovías”. El legislador dijo que el principal problema de esto es que afecta directamente al subte: “Entre 2001 y 2004 Metrovías tuvo un déficit de $ 44 millones, que hubiera sido superávit si no se pagaban determinados cargos pagados a empresas de Roggio”.

El entramado empresario

Entre los casos de desvío de fondos blanqueados en los balances de Metrovías, los principales incluyen a Benito Roggio Transportes (BRT), Metronec y Metrotel. El caso de BRT, que ofrece “asesoramiento en la gestión y administración del servicio”, es cuestionado por varios factores. Para empezar, aseguró Gentili, “esta empresa tiene hoy el 90,66% de Metrovías y se supone que ganó la concesión en 1993 por tener el know-how suficiente en el rubro, por lo que no tiene sentido que se subcontrate a sí misma para asesorarse en el subte”.

Por dar este servicio, BRT recibe de Metrovías el 2,6% de la venta de pasajes, que por el mayor transporte de pasajeros pasó de $ 4,6 millones en 2010 a $8,3 millones el año pasado. Además de desconocerse exactamente en qué consiste el “asesoramiento”, los desembolsos a BRT aumentaron fuertemente las pérdidas del subte: por ejemplo, en 2002 el rojo de Metrovías fue de $ 27 millones y el canon a BRT de $ 11 millones, lo que para Gentili muestra que “el déficit hubiera sido 40% menos sin ese pago”. Por otra parte, la cuestión con BRT incluye préstamos directos que recibió (sin que se conocieran los motivos ni las condiciones de la operación) a tasas del 12%, inferiores a la que pagan los pasivos de Metrovías (13,7%) y de una inflación real del 25%.

La otra empresa más mencionada en las denuncias es Metronec, que paga un canon mensual de US$ 166.700 para explotar la publicidad en vagones, estaciones, escaleras, relojes y carteleras y poder subalquilar los puestos comerciales. Según los metrodelegados, este contrato perjudica a Metrovías de dos maneras: el canon pagado permanece siempre estable pese a que crecieron los m2 explotados por publicidad con la ampliación del subte y el aumento de la inflación. Y este canon desactualizado se reduce aún más porque Metronec cobra comisiones por “asesoramiento”: por ejemplo, en 2009 debía pagar $ 5,11 millones de canon pero sólo abonó $ 1,6 millones por las comisiones, mientras que el año previo directamente registró un saldo favorable de $ 1,1 millones.

El tercer caso denunciado más importante es el de Metrotel (legalmente “CPS Comunicaciones”), que desde 2001 provee a Metrovías de servicios de enlace punto a punto, Internet, telefonía básica y otros. Además de las ganancias que tuvo, que pasaron de $ 161.000 en 2009 a $ 251.000 el año pasado, la cuestión importante es que Metrotel usa la infraestructura del subte para tender su red de fibra óptica sin pagarle nada a Metrovías. Metrotel se salva también así de abonarle anualmente a la Ciudad $ 14,65 por metro lineal, que en este caso totalizarían unos $ 7,3 millones por 500 kilómetros de tendido, como establece la Ley Tarifaria porteña para las canalizaciones subterráneas que no sean de TV por cable.

A los tres grandes casos de BRT, Metronec y Metrotel se agregan otros de menor rango, como el de la Compañía Latinoamericana de Infraestructura y Servicios (CLISA), que administró en los últimos tres años fondos de Metrovías por los que pagó intereses a condiciones y tasas que se desconocen. Y el entramado empresario se completa con la Compañía Metropolitana de Seguridad (da servicios de vigilancia y en los últimos tres años cobró más de $ 22 millones), Prominente (gestiona el Departamento de Sistemas y recibió desde 2009 más de $ 19 millones) y Benito Roggio FerroIndustrial (brinda servicios mecánicos y ganó en 2011 casi $ 143.000).

Todas las maniobras antes descriptas están registradas contablemente, pero las metrodelegados y los legisladores denunciantes aseguran que hay otras no declaradas que implicaron una cesión de negocios de Metrovías al Grupo Roggio. Un caso fue el asesoramiento que prestaba Metrovías a la Unidad de Gestión Operativa de Emergencia (UGOFE) del tren, por el que ganó entre 15 y 20 millones de pesos durante dos años hasta que en 2010 traspasó sorpresivamente el negocio a BRT. Y otras dos “transferencias” hacia BRT ocurrieron con los asesoramientos a la Sociedad Operativa Ferroviaria ($ 147.000) y la Sociedad Operadora de Emergencia ($ 2,6 millones), ambas de la UGOFE.

Y también, aseguró el metrodelegado Manuel Compañez, hubo traspasos de ganancias por la venta de pasajes: “El contrato de concesión estima una cantidad anual de pasajes que se venderán que es muy baja y lo que sobrepasa ese monto, como suele suceder, queda como una ganancia extraordinaria para los accionistas (de los que Roggio es el mayoritario) que no se registra”.

¿Se terminan los subsidios?

Según el diputado de la Coalición Cívica Sergio Abrevaya, que estudió el manejo de los subtes, los desvíos de fondos hacia empresas del Grupo Roggio no son ilegales porque Metrovías puede decidir libremente a quien contratar, “aunque habría que ver si estas compañías ofrecieron siempre los mejores precios y prestaciones del mercado”.

Las sospechas de los metrodelegados, aunque en rigor las denuncias ante la CNV no apuntan en esa dirección, es que el desvío de fondos hacia sus empresas le permite a Roggio “inflar” las pérdidas de Metrovías para pedir más subsidios. Metrovías no desmintió la existencia de negocios con el Grupo Roggio pero negó que use esto para presionar por más subsidios porque, según el vocero Mariano Gibaut estos desembolsos no se definen por las ganancias o pérdidas registradas sino “por una formula que toma los índices del INDEC y los acuerdos salariales homologados”.

De cara a fin de año, cuando se terminarían los subsidios, Metrovías sigue diciendo que sus costos operativos son altos (asegura que son $ 120 millones mensuales, de los que $ 85 millones son para salarios) y que la actual recaudación por pasajes (sostiene que es menos de $ 50 millones) no le alcanza para funcionar. Por esta postura de insistir con que necesita “más subsidios o tarifas”, ya se corre el rumor de que Roggio jugará a todo o nada en la negociación de fin de año: se cree que retrasará el pago de salarios para fogonear un nuevo conflicto sindical y presionar así por más subsidios. Y si no consigue lo que busca, hay fuertes versiones de que estaría dispuesto a irse del subte.

Compañez aseguró que este rumor de una posible retirada de Roggio se reflejó también en los últimos balances de Metrovías, en los que “se detalló por primera vez que las pérdidas por acciones unitarias fueron de 93 centavos, como si quisieran cubrirse de algo, además de que en varias partes resaltan que necesitan más subsidios”. Desde la cúpula de Metrovías niegan que estén pensando en irse pero tampoco intentan acallar los rumores. Mientras tanto, el posible retiro de los subsidios nacionales se aproxima y se tensa más la cuerda de las negociaciones.

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