Revista Qué

29 Dic 2015 | Parientes en el poder

Una pasión familiar

En la escenografía porteña también pululan casos de parejas de hecho, hijos, primos o tíos que ocupan cargos. Pero en la mayoría de los casos es por mérito propio, y no por un tema de cercanía. Hay de todos los partidos, pero básicamente, muchos del PRO.

Los Kirchner fueron la familia presidencial, una verdadera dinastía que marcó toda una época en la historia reciente de la democracia recuperada. Hoy en la figura de Máximo Kirchner tiene continuidad dicha herencia política.

Algo similar, pero en segundo orden, podría ubicarse al matrimonio Duhalde. Eduardo fue gobernador bonaerense, presidente interino y su esposa Chiche pasó de funcionaria provincial hasta llegar a ser senadora del principal Estado parte argentino. En este caso, ninguno de sus cinco hijos siguió esa tradición.

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El linaje Cafiero es mucho más extenso y conocido. Antonio tuvo siete hijos, dos de los cuales incursionaron fuertemente en la política, aunque en diferentes espacios, Juan Pablo y Mario. Y hoy dos nietos del viejo líder del peronismo, Francisco y Santiago, procuran mantener en alto el apellido.

Quizás la familia que más peso tenga hoy día en el poder real sea la del camionero Moyano. Hugo maneja una de las alas más duras de la CGT y además es presidente de Independiente. Uno de sus hijos, Pablo, es el líder del crucial gremio de camionero. Otro, Facundo, es diputado nacional por el Frente Renovador de Sergio Massa.

En el interior del país pululan los casos de familias vinculadas al poder: los Alperovich en Tucumán, los Juárez en Santiago del Estero, los Zamora en la misma provincia, los Saadi en Catamarca o los Rodríguez Saá en San Luis.

Como se ve, en los partidos y estructuras más tradicionales es donde más abrevan estas cuestiones familiares. También le pasó al ex presidente Raúl Alfonsín, cuyo hijo Ricardo llegó a ser diputado y siempre trabajó desde dentro de la UCR. Hoy echado del partido, Leopoldo Moreau tuvo en su hija Cecilia una especie de continuidad.

El dato nuevo es que el naciente PRO, un partido que en apenas 12 años llegó al poder máximo del país, también tiene cierto continuismo con estas lógicas “familiares”. Aunque en este caso, muchas personas llegan más por “mérito propio”.

Uno de los casos testigo y acaso más emblemático se da en la Provincia, donde la gobernadora María Eugenia Vidal está casada con el intendente de Morón, Ramiro Tagliaferro. Ambos, se sabe, fueron electos por el voto popular. Y él tiene más tradición que ella en la política, si de años se trata el tema.

Un anteproyecto que descansa en algún despacho amarillo de la Legislatura de la Provincia, propende a la lógica de que, dentro de una reforma política, se limite la posibilidad de colocar a parientes directos en las listas para intendente y concejales.

El jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta no es ajeno a esta lógica. Su hermano Augusto es un hombre con cierto predicamento dentro del PRO y actualmente fue designado como subsecretario del Interior porteño. Además, está en pareja con la modelo Julieta Spina, quien ha dirigido el Bafweek con la estructura de la administración porteña.

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El caso de Carolina Stanley es también referencial en este aspecto. La actual ministra de Desarrollo Social nacional está casada con el hombre de máxima confianza de Vidal en Buenos Aires, Federico Salvai, quien hasta diciembre había sido legislador porteño.

Para ocupar el lugar de Esteban Bullrich, Larreta designó en la silla de Educación a Soledad Acuña, quien cuenta con un sólido currículum en la materia. Pero también es la pareja de Diego Kravetz, quien mudó del kirchnerismo y el massismo al macrismo; y ahora es secretario de gobierno de Lanús, donde conduce el economista Néstor Grindetti.

En el Frente Renovador también hay un caso de linaje familiar, vinculado con el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna. Su hijo Marco es diputado nacional del massismo y de a poco se ha transformado en uno de los referentes de este espacio opositor.

Dos de los apellidos más rutilantes que asoman en la escenografía porteña son Corach y Bielsa. Maximiliano Corach es hijo del influyente ministro del Interior de Carlos Menem durante los ‘90. Y conduce desde hace cuatro años la Comuna 14, cuyo epicentro está en Palermo. Mientras que Laureano Bielsa es hijo del constitucionalista y ex canciller de Néstor Kirchner, Rafael. Desde su militancia en Nuevo Encuentro, dentro del Frente para la Victoria, Laureano es miembro de la súper macrista Comuna 2 en pleno barrio de La Recoleta.

En las Comunas pululan los casos de parentescos. Ivo Iambrich conduce la 6, de Caballito, y es hijo de Marcelo, el ex presidente de la misma comuna. Algo así como un legado directo.

Marcelo Costantino es miembro de la Comuna 15 (Chacarita, Villa Crespo, La Paternal), hermano del secretario de Descentralización porteña. Al mando de la 13 (Belgrano, Núñez y Colegiales) está Gustavo Acevedo, hermano del legislador del oficialismo porteño, José Luis, muy cercano al vicepresidente de la Ciudad, Diego Santilli.

Marta Stornelli es la tía del fiscal federal que investigó a Carlos Menem y que luego recaló como ministro de Seguridad bonaerense con Daniel Scioli. Ella integró la Junta Comunal 2, del citado barrio de Recoleta.

Los casos abundan. Y el de María Moscariello no es la excepción. Ella integra la Junta Comunal 15 y además es prima de Oscar, el ex legislador porteño y hombre fundante del PRO.

Como se ve, la política es una pasión que en muchos casos se hereda o que en otros sirve como vehículo para la constitución de nuevas parejas.

 

LEA LA NOTA COMPLETA EN LA EDICION IMPRESA N°64 DE QUÉ.

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