Revista Qué

13 Ene 2016 | Gastos electorales

Las perlitas de la campaña

La Auditoría General de la Ciudad publicó su informe sobre el financiamiento electoral para los comicios de cada una de las seis fuerzas que compitieron. El Frente para la Victoria, según el órgano de control, fue el que mayor cantidad de irregularidades presentó.

Aunque las elecciones porteñas finalizaron hace casi seis meses, aún quedaron temas por tratar; uno de ellos es la rendición de gastos. Según el informe final de la Auditoría General de la Ciudad, las seis fuerzas que compitieron en las tres categorías (Jefe y Vicejefe de gobierno, legisladores y comuneros) presentaron alguna irregularidad en sus respectivos descargos.

Pagos en efectivo, uso indebido de la publicidad oficial, alquileres de los que no se tiene constancia, cartelería en la vía pública que nunca apareció, son algunas de las anomalías que encontró el cuerpo de auditores.

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La rendición de cuentas se basó, según el documento al que tuvo acceso Qué, en cinco puntos: Gastos por Propaganda gráfica en la vía pública; Gastos en Medios de Comunicación Social; Gastos destinados a locaciones de servicio y/o alquileres; Gastos de impresión de boletas y Otros gastos, por ejemplo, catering.

El dinero que el Estado le da a cada partido, como consigna la ley Electoral de la Ciudad, y su constitución, varía dependiendo de la performance en las elecciones anteriores. A cada voto se le da un valor máximo de 1,70 unidades fijas (el valor de cada una de ellas al momento de los comicios era de $ 2). El monto máximo que estipula la ley por cada una de las tres categorías es de $ 7.156.707,56.

Sin embargo, hecha la ley, hecha la trampa. Si bien los partidos se encuentran obligados a presentar la documentación que respalde los servicios que contrataron, sus proveedores están exentos de hacerlo. Por consiguiente, de $ 43.545.915,81 el 71,69%, poco más de $ 30 millones, no se pudo corroborar con quienes fueron los prestadores.

¿Que dice la ley?

Esa no es la única reglamentación con la que deben cumplir los partidos. La ley 268 estipula además que cada uno de los que compiten en los comicios debe presentar sus respectivos balances diez días antes de que se realicen las elecciones.

Luego, tienen un plazo de 30 días para presentar los balances definitivos, en donde, según consignó el informe del órgano auditor, se agregaron o modificaron varios gastos de la campaña.

El último paso corresponde a la Auditoría, que tiene 90 días para presentar el informe final sobre los gastos de campaña.

No obstante ello, admiten en estricta reserva que no poseen los mecanismos suficientes para realizar un relevamiento más completo.

“La Auditoría no cuenta con la estructura suficiente para poder relevar todos los casos que se informan, sólo lo hace con una muestra. De ahí la importancia de la colaboración de los proveedores”, explicó una calificada fuente del organismo de control.

¿En qué casos se nota la falta de personal? Por ejemplo, Autodeterminación y Libertad (AyL), partido que llevó como candidato a Jefe de gobierno a Luis Zamora, declaró menos publicidad en la vía pública de la que efectivamente puso. En el informe se estima que el 50% de la muestra no fue declarado. Aunque a su favor, es el único de los candidatos que debe devolver dinero que no utilizó.

Pero la lista de irregularidades continúa. El PRO fue el que recibió las críticas más severas por parte de la oposición y de la Justicia por el uso de la pauta oficial para realizar campaña, lo que se encuentra prohibido por ley.

En total fueron once casos de propaganda en la vía pública que detectó el ente auditor. Ese tipo de publicidad en particular, además, fue la que menos usó el ahora jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, en su campaña.

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Pero no fue la única “observación” que recibió el oficialismo. Tres de sus proveedores presentaron problemas. La factura que emitió Rozca SA, en concepto de “producción y diseño”, tuvo un valor más alto que el declarado. IPESA, una empresa también de comunicación y publicidad, informó facturas correspondientes al balotaje.

Máximo Pernicek, otro de los proveedores del PRO, realizó lo mismo. Pero la lista no termina allí. La Cooperativa de Trabajo Editorial del Pilar Ltda. informó la emisión de la factura N° 0001-00001517, fechada el 15/06, a nombre de “Unión PRO” por un total de $ 30.000. Ese gasto no apareció en los informes contables del partido, que se excusó al afirmar que correspondía a “instructivos para la capacitación de fiscales”, y que dicha erogación no “formaba parte de los gastos de campaña”.

El Frente para la Victoria, por su parte, fue al que la Auditoría le detectó la mayor cantidad de irregularidades. La fuerza que llevó como candidato al ex presidente de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde, presentó CUIT duplicados, proveedores informaron facturas que nunca se adjuntaron en la rendición de cuentas, en especial una, por $ 42.350, gastos por fuera de los comicios, se alquiló un restaurante luego de los comicios, y la principal perlita, el alquiler “fantasma” del microestadio del club Ferrocarril Oeste, en Caballito. El FpV dijo haberlo alquilado para un acto el 26/06. Sin embargo la institución envió una nota en la que sostuvo que entre el 27/4 y el 19/7 no realizó nigún evento de ese tipo.

Horacio Rodríguez Larreta

El candidato del oficialismo fue quien dispuso de más fondos en la campaña, $ 16.599.118,16, de los cuales casi la totalidad se enfocó en propaganda en medios de comunicación. En lo que respecta a los aportantes privados, recibió contribuciones de 248 que destinaron entre $ 2.000 y $ 73.000.

Fue el partido con menor cantidad de gastos observados, sólo 6 de 32 facturas emitidas tuvieron algún tipo de irregularidad. Aunque los montos de cada una de ellas, según la Auditoría, fueron superiores al resto de los partidos.

Una particularidad es que no pautó avisos en medios gráficos, no así en portales de internet. Sin embargo, en varios de los principales diarios nacionales sí hubo pauta oficial, por lo que fue multado por el Tribunal Superior de Justicia.

Martín Lousteau

La fuerza que llevó como candidato al diputado nacional Martín Lousteau, ECO, fue después del PRO, la que más dinero público recibió para la campaña. Fueron poco más de cuatro millones de pesos, a los que se les sumaron otros tres de aportes privados.

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En total, dicha alianza contó con $ 7.950.000, de los cuales gastó el 100%. Del informe de la Auditoría se desprende, por ejemplo, la contratación de un provedor que no fue informada. Se trató de 330 afiches que se le encargaron a la firma Forwork SRL, con fecha 18/05 por un total de $ 5.232,04. Por su parte, la publicidad gráfica no especificaba la imprenta.

Myriam Bregman

La alianza de izquierda contó con $ 1.784.119,53 en concepto de ingresos por parte del gobierno de la Ciudad. A diferencia de Autodeterminación y Libertad, el otro partido de su signo político que compitió en las elecciones porteñas, el FIT, que llevó como candidata a Myriam Bregman, recibió $ 248.993,59 de parte de 49 aportantes privados quienes donaron entre $ 2.743,50 y $ 5.000 cada uno.

Su campaña se centró principalmente en la propaganda en la vía pública, para la cual destinó casi el 70% de los recursos, aunque muchas de las contrataciones fueron observadas por la Auditoría.

Luis Zamora

El ex candidato por Autodeterminación y Libertad, Luis Zamora, fue quien menos dinero utilizó durante la campaña de las elecciones generales. Gastó $ 579.793,85. Para rendirlo, presentó once comprobantes, de los cuales siete se encuentran en “observación”por la Auditoría General de la Ciudad, que además remarcó que debe reintegrar $ 15.950 que no utilizó.

¿Por qué tiene facturas observadas? Según el informe, en todas ellas faltó el precio unitario, la condición del IVA, la cantidad y la condición de venta. Pero no sólo eso, declaró el alquiler de un local con una fecha posterior a los comicios del domingo 5 de julio.

Mariano Recalde

La campaña que llevó al ex presidente de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde, como candidato a Jefe de gobierno porteño fue en la que más irregularidades encontró la Auditoría General de la Ciudad, según el informe al que tuvo acceso Qué.

Además de observaciones en varios de los contribuyentes privados, el Frente para la Victoria omitió declarar toda la publicidad que se transmitió en la señal de cable, CN23, propiedad de Sergio Szpolski y Matías Garfunkel. Pero no sólo eso, de los 16 modelos de publicidad gráfica, sólo envió uno al cuerpo de auditores.

LEA LA NOTA COMPLETA EN LA EDICION IMPRESA N° 66 DE QUÉ.

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