Revista Qué

28 Ene 2016 | Entrevista

“El Estado sin datos se gestiona mal”

El ministro de Justicia y Seguridad porteño, Martín Ocampo, explicó los detalles del traspaso de parte de la Policía Federal y adelantó varias de las medidas que tomarán para que la Ciudad “tenga mayor autonomía”.

El traspaso de la Superintendencia de Seguridad Metropolitana a la órbita de la Ciudad fue el tema del verano. Poco más de 15 días fue lo que necesitaron ambas jurisdicciones para transferir cerca de 20.000 efectivos y más de $ 16.000 millones en recursos.

Ante ese escenario, el ministro de Justicia y Seguridad, Martín Ocampo, recibió a Qué en su despacho para explicar la letra chica del convenio y adelantar no sólo cómo será la convivencia de las dos fuerzas, sino también los planes de traspaso de otras competencias para “darle mayor autonomía a la Ciudad” .

Finalmente, la transferencia de la superintendencia de Seguridad Metropolitana de la Policía Federal a la órbita de la Ciudad fue un proceso rápido…

-No, la verdad que no coincido. Fue todo bastante lento. Más allá de esta descripción, fue lento depende de cómo se mire. Porque nosotros desde 2008 que venimos planteando que la Policía Federal tiene que transferirse a la Ciudad de Buenos Aires. Es decir, desde que el Presidente de la Nación (Mauricio Macri) asumió como jefe de gobierno reclamó que era necesaria esta transferencia. Insistimos, campaña tras campaña, año tras año. Y, lamentablemente, no pudimos tener resultados. Lo que sí fue rápido fue esa petición que hicimos durante tanto tiempo y que pudimos consumar en 20 días desde que Macri es presidente y Horacio Rodríguez Larreta es jefe de gobierno. En ese sentido, sí fue rápida, pero cuando uno tiene las cosas trabajadas y las viene estudiando, todo se hace, normalmente, más rápido.

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-La ley estipula el traspaso de la mitad de los efectivos de la superintendencia de Investigaciones Federales a la órbita de la Ciudad, ¿eso representa un número de efectivos o esa delegación va a cumplir una función específica?

-Son efectivos que se van a pasar. Cuando nosotros hicimos la división de lo que quedaba en el ámbito federal y lo que se iba a pasar a la Ciudad de Buenos Aires trazamos un principio rector. Ese principio rector era que todos los agentes de policía que prestaban una función de tipo local se quedaran en la Ciudad. Lo que pasó fue que, después de tantos años, algunas dependencias tenían cuestiones que estaban mezcladas. Es decir, que hacían cuestiones de carácter federal con cuestiones de carácter local. Por ejemplo, en el caso que vos mencionás. En el área de Investigaciones, había áreas que investigaban delitos federales como la trata, pero también homicidios o robos, que son delitos locales, con lo cual estaba todo

mezclado, por lo que buscamos una manera de solucionar eso a través de una división que fue bastante más dificultosa.

-¿Se puede decir entonces que uno de los efectos colaterales que tuvo el traspaso fue un reordenamiento de la Policía Federal?

-No, es un efecto buscado. Porque Mauricio dijo que iba a combatir el narcotráfico y para hacerlo necesita fuerzas federales altamente capacitadas. Entonces, ese desorden realmente no tenía sentido e iba contra el mensaje federal que quiere llevar el Gobierno, que es una fuerza que esté en todo el país, altamente profesionalizada, combatiendo el narcotráfico.

 

-¿Calviño va a ser el jefe de la Policía Federal traspasada?

-Sí.

 

-Volviendo al tema del financiamiento, en el Presupuesto 2016 que sancionó el Congreso el año pasado se estipulaba que la Policía Federal iba a tener $ 11.000 millones, ahora bien, con el aumento de porcentaje de coparticipación que recibió la Ciudad, se calcula que la fuerza tendría cerca de

$ 17.000 millones. ¿Por qué esa diferencia?

-Hay todo un trabajo que tiene que ver con funciones accesorias. Está la función propia de la prestación de servicios policiales y la de asistencia a la prestación de servicios policiales, todas las áreas administrativas. Incluso, en el último tiempo muchas de las cuestiones de suministro de la fuerza se hacían desde el ministerio de Seguridad. Lógicamente, eso no estaba imputado directamente en el presupuesto de la Policía.

Pero el cálculo sigue siendo el mismo. Lo que la Nación gasta es lo mismo que se transfiere.

-La semana pasada hubo un operativo grande contra los manteros. Ahora, teniendo una fuerza policial más grande y sin doble comando ¿se va a poder darle mayor intensidad al tema?

-Para mí es un tema central en la convivencia urbana. El sistema punitivo del Estado tiene que encontrar una forma de resolver conflictos para que la vida en sociedad sea mucho más armoniosa. Lo que yo entiendo es que el espacio público es el ámbito más democrático que tenemos. Y que cuando está en regla y funciona bien todos nos sentimos mejor. Por eso vamos a ser inflexibles. Hay una ley y hay que hacerla cumplir. En el caso de los manteros también sabemos que hay organizaciones que están detrás de esto y que son negocios multimillonarios, que evaden impuestos. Esto también trae aparejado los talleres clandestinos, es decir, hay un montón de situaciones conexas a esta actividad que tienen un ribete delictual. Nosotros como Estado no podemos mirar para el costado, tenemos que poner el acento. Y me parece que el espacio público es el lugar donde tenemos que estar mucho más atentos.

Una de las críticas a la gestión kirchnerista fue la quita de las estadísticas criminales de la PFA. ¿Está planeado volver a elaborarlas y difundirlas?

-Sí, nosotros creemos que es vital. Ya estamos trabajando en el desarrollo de un mapa del delito. No hay ningún elemento de la administración pública que se pueda abordar sin un sistema estadístico que permita evaluar, saber dónde estamos parados, a dónde vamos, saber qué medidas estamos tomando y su impacto. Ahora se nos puede ocurrir un montón de medidas para tratar los temas de la inseguridad, pero si no sabemos en qué lugar estamos para después evaluar el resultado de esas medidas, de poco sirve el trabajo de los planificadores públicos. Es una herramienta esencial. Acá lo que se terminó en la Argentina es que se puede gestionar bien sin datos. El Estado sin datos se gestiona mal.

-¿Considera que ahora se terminará la interna entre federales y metropolitanos?

-En el corto plazo se va a terminar porque va a haber una sola fuerza.

-¿Se va a buscar potenciar la labor de los fiscales?

-Sí, porque la labor investigativa es la más importante que tiene un juzgado nacional. En la práctica, el sistema nacional es acusatorio.

 

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Justicia

 

-El traspaso de la Justicia Nacional a la órbita de la Ciudad es otro de los proyectos que el jefe de Gabinete tiene en mente. La Corte Suprema también se expidió a favor de ello en un fallo sobre la situación penitenciaria. ¿Se trabaja en algún proyecto puntual?

-Estamos trabajando y mucho con el ministro (de Justicia de la Nación), Germán Garavano, en el traspaso de la Justicia ordinaria, que aborda los mismos temas que en las demás provincias toma la Justicia provincial. Si un trabajador de Córdoba tiene un conflicto con su empleador en Córdoba, lo decide un juez de Córdoba, no lo decide un juez nacional. Es la misma situación que con la Policía. La Justicia federal se tiene que ocupar de los delitos federales, si no esa mirada sobre estos temas le quita eficiencia sobre el resto de los temas que son importantes para la Argentina. Y se ve perjudicado el resto de las provincias.

-La Justicia de Instrucción se encuentra en el medio de un proceso denunciado por los propios fiscales, con unidades espejo que se han creado por cambios que impulsó la Procuradora, Alejandra Gils Carbó. ¿Cómo se ve la Ciudad en un futuro para resolver esto?

-Nosotros tenemos un sistema procesal distinto, acusatorio como marca la Constitución porteña, que va tomando la mayoría de las provincias. Lógicamente, el Estado federal tiene un sistema distinto. Hay que reinterpretar ese sistema dentro del marco de las competencias y funciones que tiene la Ciudad. Nosotros tenemos un sistema acusatorio, con jueces de garantía.

 

ocampo revistaque 1¿Cuál será la marca de su gestión?

-En mi vida política me tocaron las dos transferencias importantes: el subte, y luego la de la Policía Federal. La primera fue como legislador y la otra como Ministro. Yo creo que uno de los datos relevantes de la gestión que viene va a ser completar la autonomía de la Ciudad. Es un paso importantísimo, para una mejor calidad de servicios del Estado de la Ciudad. Ahora nos queda avanzar sobre el traspaso de la Justicia ordinaria.

 

Su trayectoria

 

Martín Ocampo egresó de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 1988. En 2007, integró la lista de legisladores porteños del PRO. Ocupó su banca en el recinto, con una renovación de por medio, hasta fines de 2013 cuando asumió como Fiscal General de la Ciudad, cargo que desempeñó hasta diciembre del año pasado, cuando fue nombrado ministro de Justicia y Seguridad.

 

 

 

PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA Nº 68 DE QUÉ

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