Revista Qué

19 Jul 2015 | Lo que dejó el balotaje

Agridulce domingo amarillo

Scioli llamó para felicitar a Lousteau, el vencedor sin corona. El gobernador celebró en silencio. ECO dio el cimbronazo. Y el macrismo se fue preocupado de cara a octubre.

Otro error de cálculo del PRO. Menospreció la segunda vuelta en Santa Fe (descartaban una victoria de Del Sel) y ahora hizo lo mismo en la Ciudad. “Una liebre no se puede escapar dos veces”, reza el viejo dicho. Lousteau corrió mucho más rápido de lo que todos pensaban, y Larreta no fue el candidato que se comía los chicos crudos. Los excesos de euforia previa del macrismo parecen ser un problema a resolver; el tema es que están muy cerca las PASO, casi a la vuelta de la esquina.

Hoy festejó Scioli, y también un poco Massa. No fue para el ingeniero la victoria que auguraba en su Ciudad. Con sólo observar los rostros en el bunker de Costa Salguero y ver las caras en Palermo, reducto de ECO, cualquiera puedo caer en la cuenta del impacto de este exigua triunfo del PRO.
A Lousteau el macrismo también lo menospreció. Minimizó su poder de fuego cuando en el armado nacional, quedó afuera para que jugara en la Capital. “No nos molesta”, se escuchó en la mesa chica del PRO en el verano último, cuando las cartas comenzaban a echarse. Este domingo fue mucho más que una molestia.

¿Será Lousteau el error de cálculo que le impidió a Macri llegar a La Rosada? ¿Será la decisión de poner a Larreta y no a Michetti en la Ciudad la piedra en el camino al sillón de Rivadavia? Son interrogantes de futurología, pero no del tarot o el azar. Mauricio se fue preocupado de Costa Salguero. Pero Larreta se retiró sonriente, ya que por ahora es el único que tiene un cargo asegurado a partir del mes doce.

Macri quería mostrarse triunfante en Santa Fe, Córdoba y básicamente en la Ciudad, para abonar la lógica de que “el electorado acompañada al candidato ganador”. Venció por sólo tres puntos en su pago chico. Es muy poco; máxime las expectativas y proyecciones realizadas allá por marzo.

El vencedor sin corona fue Lousteau. En ECO, de hecho, se festejó más que en el PRO. Un joven brillante, de talante académico, pero de discurso bastante llano, hizo campaña casi en soledad y estuvo a tiro de derribar al partido amarillo. Con pocos recursos, sin el apoyo de Lilita Carrió en el tramo final, y apenas con la estructura de la UCR porteña, el PS y lo que queda de la CC, el ex ministro de Cristina hizo una elección histórica. Lo apoyó el peronismo de Recalde y del FPV, que fue en masa a votar para sacar a Macri del poder. Casi lo logra. ECO venció en todas las comunas del marginado sur porteño, donde el justicialismo tiene su base histórica.

Ernesto Sanz supo capitalizar este fenómeno, y se subió el escenario de Palermo. No estuvieron ni Carrió, ni Stolbizer. Esta semana Lousteau probablemente diga a quién votará en las PASO. ¿Sanz o Margarita?

Nadie esperaba un domingo así. Ningún encuestador estuvo ni cerca del resultado. Ni el peronismo esperaba semejante apoyo implícito, o de rebote, en el distrito que siempre le fue adverso. Indudablemente, un Macri no tan ganador, es una gran noticia para Scioli, quien llamó a Lousteau para felicitarlo. Ergo: un domingo más agrio que dulce para el PRO.

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