Revista Qué

26 Mar 2016 | Choque de ideas

Chispazos entre Nación y Ciudad

Lo que en un momento se pensó que sería una relación de “armonía casi perfecta” comenzó a generar sus primeros chispazos. Es que ambas jurisdicciones tienen intereses propios que, por ahora, se encontraron en sentidos opuestos. Es que el presidente Mauricio Macri aún sigue, por momentos, con el traje de jefe de gobierno porteño, y […]

Lo que en un momento se pensó que sería una relación de “armonía casi perfecta” comenzó a generar sus primeros chispazos. Es que ambas jurisdicciones tienen intereses propios que, por ahora, se encontraron en sentidos opuestos.
Es que el presidente Mauricio Macri aún sigue, por momentos, con el traje de jefe de gobierno porteño, y su sucesor en la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, quiere dejar su marca lo más rápido posible para “dejar de ser visto como un delfín”.

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Cuatro temas puntuales que sucedieron en menos de dos meses fueron las razones de discusiones entre autoridades porteñas y nacionales.  El más picante, hasta ahora, corresponde al traspaso de la Justicia ordinaria. Tal y como adelantó RevistaQué.com, el primer fuero en pasar a la órbita de la Ciudad sería el laboral.
En la mente del ministro de Justicia y Derechos Humanos, Germán Garavano, el traspaso completo, de todos los fueros, estará listo para 2020. Esa es la meta que además condice con el plan de gobierno que planteó Macri y que estipula que en los primeros cuatro años, es decir hasta 2019, se sienten las bases para la etapa de expansión que sería el mandato siguiente.
Rodríguez Larreta sostiene que el traspaso debería ser menos gradual. Que la Ciudad se haga cargo de un año para el otro de toda la Justicia ordinaria.  “No conoce a fondo las internas. El gran problema es que los magistrados nacionales, en especial los que están en las Cámaras, siguen viendo a la Ciudad como algo municipal”, explicó una fuente al tanto de las negociaciones. “Y a eso sumale que muchos se creen casi jueces federales, por lo que no quieren saber nada con perder el estatus”, añadió la misma fuente.
Por ese motivo, Garavano quiere ser lo más cauto posible. Un dato más, la Ciudad tiene un sistema diferente, el acusatorio, en el cual los fiscales son los responsables de conducir las respectivas investigaciones. En Nación, los jueces son los que en los papeles tienen la potestad sobre el rumbo de la causa, aunque en la práctica cada vez hay más fiscales con independencia.
“Los mismos jueces que ven con malos ojos pasar a ser municipales son los que tienen sus reparos a la hora de cambiar de sistema. Se educaron e hicieron su carrera con otros conceptos”, precisan. La sombra del presidente de Boca Junior, el empresario del juego Daniel Angelicci es otra de las trabas que hay en el camino. En Talcahuano al 550 todavía se encuentra muy fresco el recuerdo de lo que aconteció con la megacausa que investigó a la barra de dicho club, y en la cual, sobre la chicharra, fue desplazado el juez a cargo de la investigación, Manuel de Campos.
El protocolo anti piquete fue la siguiente. Allí, Rodríguez Larreta directamente reclamó la cabeza de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Ella, en declaraciones a la prensa, sostuvo que la potestad del control de la marcha de estatales correspondía a la Ciudad, y no a la Nación.
“Yo estoy en Estados Unidos, eso es responsabilidad de la Ciudad. Llámelos a ellos”, dijo. Inmediatamente, el Jefe de gobierno pidió explicaciones, sobre todo cuando durante los días previos había remarcado, en más de una oportunidad, que todavía no había nada reglamentado debido a que hacía solamente unos días que se había firmado el protocolo.
En ese contexto, las declaraciones de Bullrich molestaron a Rodríguez Larreta, quien demandó una pronta aclaración. La respuesta de la Ministra se demoró una semana. Allí, cuando todos sostenían que se iban a juntar en una tensa reunión, él decidió enviar a su jefe de Gabinete, Felipe Miguel. “Nosotros miramos para adelante”, le dijo Miguel a Bullrich.
En la reunión, a la que concurrieron además de los funcionarios mencionados el ministro de Justicia y Seguridad porteño, Martín Ocampo, y los secretarios de Seguridad de la Ciudad y la Nación, Marcelo D’Alessandro y Eugenio Burzaco.
“Se delineó lo que va a ser el protocolo anti piquete acá. Aunque a Bullrich la noté un poco nerviosa al principio. Estaba segura de que iban a caerle por sus declaraciones”, le dijo a Qué uno de los funcionarios que asistió a la reunión que se desarrolló en el ministerio de Seguridad, en Gelly y Obbes al 2447.
Aunque la misma fuente remarcó que Rodríguez Larreta le hizo llegar su enojo a Bullrich. Fue la única advertencia que va a darle, explicaron en el entorno del Jefe de gobierno. Las negociaciones por la coparticipación federal es otro de los puntos que generaron fricción. Al Ejecutivo porteño no le gustó la idea de quedar tan en el centro de la polémica, sobre todo cuando se tuvo que modificar el decreto debido a que se involucraban actualizaciones que “no querían que se conociesen”.
El transporte es el último de los chispazos que hubo entre jurisdicciones. Pero a su vez es el más adelantado, ya que Rodríguez Larreta expresó su preocupación por la dilatación en el arreglo con los holdouts. “Para 2017 quiere anunciar el financiamiento para expandir las redes de subterráneo y comenzar con la construcción de la Línea G”, explicaron.

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