Revista Qué

18 Abr 2016 | Parquimetros

Ciudad perdió la pulseada y suspendió licitación

La decisión tuvo que ver, específicamente, con la resolución del Juzgado Contencioso, Administrativo y Tributario de la Ciudad dictada en julio de 2015.

Finalmente, el gobierno de la Ciudad se rindió. Según fue publicado en el Boletín Oficial, dejó sin efecto la Licitación Pública Nacional que tenía por objeto la concesión de las nuevas zonas de instalación de parquímetros. La decisión tuvo que ver, específicamente, con la resolución del Juzgado Contencioso, Administrativo y Tributario de la Ciudad dictada en julio de 2015.

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En esta línea, detallaron que se dejó “sin efecto el Concurso Público Nacional e Internacional para determinar el tipo de parquímetros multiespacio (tickeadoras), el software de administración centralizada y el aplicativo para dispositivos móviles, mediante la compulsa de tecnologías y precios dentro del marco de la Licitación Pública Nacional para otorgar bajo el régimen jurídico de Concesión de Servicio Público, la prestación de los servicios relacionados con el Sistema de Estacionamiento Regulado en la Ciudad”.

Por ello, se ordenó devolver las garantías de mantenimiento de oferta constituidas por la empresa PARKARE GROUP S.L. en el marco de dicho procedimiento.

La resolución precautelar fue impuesta por la justicia a raíz del amparo presentado por la firma Parkeon que objetó la adjudicación del concurso, para determinar qué tipo de tickeadoras se usarán y con qué software.

Parkeon argumenta que Parkare planteó en su oferta que dos mil parquímetros tendrían un costo de US$ 19 millones, pero aclaró que se trataba de 19 millones de euros; y que el costo sería de US$ 20 millones o 20 millones de euros. La presentación de dos precios diferentes y en monedas con distintas cotizaciones, según Parkeon le permitió a Parkare modificar su oferta original usando la regla de “subsanación” y así ganar el Concurso.

La ampliación del radio de cobro de estacionamiento regulado generó varias reticencias de parte de los vecinos que, además de quejarse por el valor del mismo, aseguran que incrementa el acarreo de grúas en la Ciudad, otro de los grandes negocios porteños.

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