Revista Qué

28 Nov 2015 | Basura

Deudas 2 vs. Obras 0

El gobierno porteño emitió deuda en dos ocasiones por cifras millonarias para la construcción de Plantas de Tratamiento de Residuos que aún no construyó. Desvío de fondos y Basura Cero, una pendiente.

Basura Cero es quizás una de las políticas más promovidas por el gobierno de la Ciudad y que, a diez años de su creación, dista de concretarse. En los últimos dos mandatos de Mauricio Macri como jefe de gobierno, se llevaron adelante numerosas medidas en pos de reducir la cantidad de residuos urbanos. Se fomentó la separación y el reciclaje y hasta se inauguraron centros verdes, que fueron desplegados por toda la Capital. Sin embargo, para alcanzar la “basura cero”, es más que necesaria la creación de Plantas de Tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos.

basura

Es una condición sine qua non. Actualmente, dos plantas tratan parte de las 6.000 toneladas diarias de basura que se generan en la Ciudad: la planta de MBT de José León Suárez y la Planta de Tratamiento de Aridos, que funciona en el predio de Villa Soldati. Pero no es suficiente y por ello, el ministerio de Ambiente y Espacio Público, a cargo de Edgardo Cenzón, llamó a licitación para la construcción de dos nuevas plantas. Una estará ubicada al sur, cerca del predio de SUTECBA y la otra se construirá en la costanera, en el norte. Ambas requerirán una inversión de 4.653 millones de pesos, dinero que el gobierno no tiene. Por ello, en 2013 la Legislatura porteña le aprobó al Ejecutivo la emisión de deuda por 260 millones de dólares. El dinero recaudado, sin embargo, no llegó a destino. En su lugar, los fondos fueron desviados a empresas privadas para la compra de camiones de recolección.

El pasado 9 de noviembre, el Ejecutivo volvió a enviar a la Legislatura dos proyectos de ley solicitando la autorización para endeudarse por 180 millones de dólares para el diseño, construcción, operación y mantenimiento de las mencionadas Plantas de Tratamiento Mecánico Biológico (MBT) de Residuos Sólidos Urbanos. Para la del sur, solicitó 60 millones de dólares; mientras que para la del norte, 120.

En los fundamentos de ambos proyectos, Mauricio Macri aseguró que “resultan prioritarios en las políticas ambientales de la Ciudad” y que forman parte de un “plan integral, sistémico, articulado y progresivo que contribuye a aumentar la tasa de tratamiento y reciclado de resi-duos, apuntando a alcanzar una ciudad cada vez más sustentable”.

Este nuevo pedido de endeudamiento llamó la atención de los legisladores teniendo en cuenta la promulgación de la ley N° 4810, que ya había autorizado la emisión de títulos de deuda para destinarlos a la construcción de las obras que el gobierno nunca realizó.

Préstamo personal

La emisión de deuda por 260 millones de dólares fue aprobada por la Legislatura en noviembre de 2013, es decir, un mes antes de la asunción de los diputados electos en los comicios de aquel año. Siete meses después, específicamente el 26 de junio de 2014, los legisladores aprobaron la modificación del Presupuesto de la Administración del Gobierno de la Ciudad para el ejercicio económico vigente. Dentro del paquete de reforma, se autorizó al Poder Ejecutivo a destinar la suma de $ 1.312.742.800 de los “fondos provenientes de las operaciones de crédito público llevadas a cabo en el amparo de la ley N° 4810” a abonar un “Anticipo Financiero” para la compra de equipamiento y bienes de capital a las empresas adjudicatarias de la li-citación n° 997/13 correspondiente al “Servicio Público de Higiene Urbana-Fracción Húmedos”. En otras palabras, el gobierno porteño destinó el dinero recabado para la construcción de las plantas de tratamiento de residuos a compañías privadas para que éstas compren camiones de recolección. “Nada mencionan los proyectos de ley presentados por el Poder Ejecutivo sobre la devolución de los 240 millones de dólares ‘prestados’ al sector privado en 2013”, señalaron desde el Partido Socialista, quienes advirtieron sobre un desvío de fondos.

A los fines de la prestación del servicio de recolección, la Ciudad se subdividió en siete zonas, de las cuales seis fueron asignadas a empresas privadas (ganadoras de la licitación) y una (zona 5) quedó a cargo de la administración del gobierno de la Ciudad como Zona Testigo, prestando el servicio el Ente de Higiene Urbana de la CABA (ver infografía).

El negocio del tratamiento

Tal como publicó Qué, el ministerio de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad tiene entre sus manos un verdadero negocio con el tratamiento de los residuos. Una vez construidas, las plantas del norte y sur porteño serán las encargadas de separar los residuos húmedos cuyo destino final será la comercialización para la fabricación de compost o destino biológico. En tanto, el residuo seco será recuperado por cooperativistas para su posterior reciclado. El material de “rechazo” será cargado por el contratista en vehículos provistos por el gobierno para su posterior traslado a los rellenos sanitarios.

Con la multimillonaria licitación en marcha, el gobierno ahora se enfrenta a que la Legislatura le apruebe la emisión de deuda en dólares para la construcción de las plantas, por segunda vez en dos años.

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