Revista Qué

3 Abr 2017 | conflicto social

Cómo disuadir la protesta

Luego de un mes cargado de movilizaciones, hay un dilema que enfrenta el oficialismo nacional y el de la Ciudad: reprimir o no los piquetes en las calles. Diversos actores políticos y sociales analizan en profundidad una problemática que va in crescendo. Históricamente, la Ciudad de Buenos Aires ha sido el epicentro territorial de los […]

Luego de un mes cargado de movilizaciones, hay un dilema que enfrenta el oficialismo nacional y el de la Ciudad: reprimir o no los piquetes en las calles. Diversos actores políticos y sociales analizan en profundidad una problemática que va in crescendo.

Históricamente, la Ciudad de Buenos Aires ha sido el epicentro territorial de los conflictos políticos y sociales del país. Y por estas horas, en un clima de pura protesta, marcha y movilización, la conflictividad está a la orden del día.
Hoy, un mismo partido político co-manda los principales distritos del país, por lo que, en teoría, debiera re-sultar más sencillo articular políticas de prevención y contención de los reclamos.

En este contexto, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, ya fue blanco en varias oportunidades de “observaciones” por parte del presidente Mauricio Macri, quien le reclamó que pusiera “freno” a los cortes y piquetes.
En esa línea, no hay secretos en torno al enfrentamiento que existe entre el jefe de Gobierno y la ministra de Seguridad nacional, Patricia Bullrich.

El punto álgido del conflicto se dio con el traspaso de la Policía Federal a la órbita porteña, dando lugar a la creación de la Policía de la Ciudad. Durante ese proceso, los dos reconocieron que “hubo discusiones”, aunque relativizaron el hecho.

Con el incremento de la protesta social, se retomó el cruce de acusaciones entre Larreta y Bullrich, porque el primero no implementó el popularmente conocido “protocolo antipiquetes” en los reiterados cortes que se sucedieron en la Capital Federal.

Ante una marcha de estatales, la ministra se desligó cuando le preguntaron por la falta de implementación del mencionado protocolo. Bullrich respondió que había que hablar con alguien de la Ciudad. Su par en el Gobierno porteño, Martín Ocampo, salió a aclarar que todavía no es-taba oficializado el protocolo.

Más allá de la diatriba por este tema, existen posturas diferenciadas a la hora de responder a la conflictividad social. Por un lado, el Gobierno nacional es partidario de la implementación de técnicas represivas ante el corte de calles y las movilizaciones; por otro, parecería que el manejo de Rodríguez Larreta es más proclive al diálogo disuasorio.
Revista Qué logró reunir las voces de actores políticos y sociales, quienes dieron su perspectiva ante esta tesis de manejo del conflicto social en la Ciudad.

El legislador Maximiliano Ferraro, (CC-ARI), por caso, sostuvo que “tenemos que resolver la posibilidad de dos derechos que están en coalición: el derecho a re-clamar, protestar o hacer visible una demanda que se le puede hacer tanto al gobierno de la Ciudad como al nacional; y, a su vez, también, el derecho a circular libremente”. Ferraro coincide con Larreta en tener una actitud paciente frente al tema.

“No es una situación fácil. Yo me inclino más por una vocación y una actitud dialoguista para poder llegar a un acuerdo previo a cualquier intervención de las fuerzas policiales en materia de disuadir lo que puede ser un cor-te”, agregó.

Por su parte, Javier Gentilini, del Frente Renovador, dijo: “Si uno toma las expresiones de Larreta contra las expresiones de Bullrich, claramente Larreta tiene una visión más dialoguista que la de la ministra. Bullrich se ha dado el lujo de plantear directamente amenazas. Cuan-do ella dice “vamos a actuar y después no se vengan a quejar”, está diciendo que va a dar “palos”. No tiene otra interpretación. Parece que Larreta está yendo por otro camino, que es el diálogo”.

Javier Andrade, del Frente para la Victoria, también comentó a Qué su parecer. “Na-ción y Ciudad no se diferencian. Lo que están tratando es de jugar políticamente de otra manera. Es más, no sólo no se diferencian, sino que profundizan la idea de la estigmatización de la política. En la entrevista que tuvo Larreta en Clarín, volvió a mencionar a La Cámpora y otras organizaciones, planteando que son los que complejizan las cosas”, sostuvo Andrade.

Sobre la diferenciación entre el abordaje del tema de la conflictividad social que tienen la Ciudad y Nación, el Legislador expresó: “Larreta desapareció todo el año pasado. Ahora, aparece intentando parecer más dialoguista, contrariamente a lo que hace Vidal en la Provincia. Pero por otro lado, lo que estamos viendo es una escalada muy importante en función de lo que es la violencia institucional, como pasó en la marcha del 8M y como pasó en La Boca (mujer baleada por la Policía) días atrás. Entonces, es un discurso que puede parecer lavado, dialoguista, pero parte del mismo proyecto político. Intenta diferenciarse porque sabe que tiene las elecciones cerca”.

El legislador José Acevedo, del PRO, también charló con Qué sobre el tema. “Los cortes producen fragmentación, división. Imagine que una calle está cortada. De un lado, los que cortan; del otro, los que quieren pasar. En ese sentido, nosotros siempre hemos utilizado el diálogo frente a la fuerza bruta, la policial, que es el último de los recursos. Estamos de acuerdo con el diálogo”, dijo.

Por otra parte, Gildo Onorato, miembro de la C.T.E.P. (Confederación de Trabajadores de la Economía Popular) y secretario de Políticas Sociales del Movimiento Evita, expresó: “El Gobierno nacional, el de la Ciudad y el de la provincia de Buenos Aires, son parte de un mismo proyecto. Nosotros no creemos que “el bueno” sea Larreta y que “la mala” sea (Patricia) Bullrich. Son parte del mismo proyecto político y económico que está desarrollando la misma estigmatización de los líderes que expresan reclamos colectivos de los sectores más humildes del trabajo”.

Para cerrar, Onorato abordó el tratamiento mediático que se le da al tema: “El Gobierno utiliza a los medios de comunicación para disfrazar la realidad. La forma que tienen hoy de ta-par la pobreza, el hambre y la infinidad de conflictos sociales y laborales es cambiando el eje de la discusión, que no es, en sí, el corte y el piquete, sino el hambre y la pobreza.

LA NOTA COMPLETA, EN LA EDICIÓN #129 DE REVISTA QUÉ

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