Revista Qué

12 Ene 2017 | Un año tumultoso

El blindaje de Larreta

El cerco político, mediático y judicial que protege al Jefe de Gobierno de la Ciudad. Un año cargado de sucesos que pudieron haber hackeado la gobernabilidad porteña. Time Warp y Cromañón, la vara distinta para medir las mismas responsabilidades políticas. A lo largo de 2016, la Ciudad de Buenos Aires fue epicentro de numerosos hechos […]

El cerco político, mediático y judicial que protege al Jefe de Gobierno de la Ciudad. Un año cargado de sucesos que pudieron haber hackeado la gobernabilidad porteña. Time Warp y Cromañón, la vara distinta para medir las mismas responsabilidades políticas.

Larreta Blindado #118

A lo largo de 2016, la Ciudad de Buenos Aires fue epicentro de numerosos hechos que conmocionaron a la opinión pública y sacudieron el tablero político del distrito capitalino; sin embargo, el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, logró superar su primer año de gestión sin costos excesivos. No por responder satisfactoriamente a las crisis, sino por la protección de un andamiaje político, judicial y mediático.

Sustentada en una enorme pauta publicitaria oficial, la gobernabilidad de Rodríguez Larreta se sostiene, además, por la escasa interpelación de fuerzas políticas opositoras, que en otros distritos del país son férreas detractoras de Cambiemos. En materia judicial, pese a algunos fallos adversos, el Ejecutivo tuvo un año relativamente calmo.

En un breve racconto, Qué eligió algunos de los eventos que pusieron de manifiesto el mencionado blindaje del que gozó el mandatario porteño durante el año que acaba de terminar.La inseguridad en los barrios porteños fue uno de los temas mayormente atravesados por los reclamos de la ciudadanía capitalina (ver recuadro Diciembre Negro).

En marzo, mientras se inauguraba un local de Nuevo Encuentro en Villa Crespo, desde un edificio cercano, dispararon contra los militantes y vecinos que estaban allí.El saldo fue de dos mujeres heridas de bala, aunque sin mayo-res consecuencias. Horacio Rodríguez Larreta sólo repudió el hecho mediante un par de mensajes en su cuenta de Twitter. El único acusado por el hecho hoy está libre.
En mayo, durante una reunión del Consejo Consultivo de la Comuna 4 (La Boca), donde se discutía la venta de terrenos de Casa Amarilla, irrumpió una patota -vinculada al PRO- agrediendo a las 300 personas allí reunidas. El saldo fue de dos personas heridas de gravedad, una de ellas por un arma blanca. El único detenido, Rodolfo Corzo, empleado de la Comuna 4, involucró a funcionarios del PRO, y ya fue liberado.

El 5 de octubre, se presentó la nueva policía porteña, pero lo curioso del caso fue que el Gobierno de la Ciudad mandó a pilotear un helicóptero del SAME para que pareciera una nave de la nueva fuerza. Larreta minimizó el hecho, como si el engaño fuese algo normal.

Otro hecho gravísimo tiene que ver con el derrumbe del techo en un aula de la escuela Nº 1 Casto Munita, del barrio de Belgrano. Por suerte, fue durante el feriado del pasado viernes 9 de diciembre y, por ello, no hubo que lamentar víctimas.

Matías Kruger, de 24 años, murió electrocutado mientras realizaba tareas de mantenimiento en la línea H de subtes. Este operario de Metrovías, que falleció el 7 de diciembre, era, además, jugador de la selección nacional de futsal.

La muerte de Kruger generó airadas protestas de sus compañeros, quienes exigieron que la empresa estatal SBASE (Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado) y Metrovías sancionaran un protocolo de seguridad para trabajos con riesgo eléctrico. Un mes antes, tras inspecciones en los talleres de las seis líneas de subtes, la Subsecretaría de Trabajo por-teño constató irregularidades en materia de seguridad.

La tragedia de Costa Salguero es el hecho más grave que debió vivir la Ciudad durante 2016. El día 15 de marzo se realizó la primera noche de la tercera edición del festival de música electrónica Time Warp. En ella, murieron cinco jóvenes, y otros cinco fueron internados en estado crítico tras haber consumido drogas durante la fiesta.

Cuando aparecieron las denuncias por irregularidades en las concesiones y los controles por parte de la Ciudad, Larreta logró que se consiguiera convertir la discusión en un problema de adicciones, además de la promesa de cambios en el sistema de concesiones.

Es inevitable la comparación con la tragedia ocurrida en República de Cromañón. Muchas características en común las unen: falta de controles gubernamentales, supuesta connivencia de las fuerzas de seguridad, irresponsabilidad por parte de los organizadores, entre otras cuestiones.

Lo que las diferencia, sustancialmente, es el costo político: Aníbal Ibarra, destituido por un juicio político, y Horacio Rodríguez Larreta, ni siquiera indagado por la Justicia.

Es llamativo que, ante la andanada de hechos luctuosos repasados en estas líneas, el mandamás capitalino haya salido indemne de todo cuestionamiento, si bien el cerco de protección político, judicial y mediático que existe sobre él es muy efectivo. Resulta cuanto menos sorprendente que gran parte de la sociedad porteña no cuestione la responsabilidad política de Horacio Rodríguez Larreta.

Compartir
?