Revista Qué

22 Oct 2014 | Las PASO en la Ciudad

El juego de las escondidas

Con tiempo y sin explicar demasiado, el Jefe de gobierno acciona de cara a las próximas elecciones. Una de las premisas: ganar tiempo. El dilema, separar o unificar las elecciones. Quiénes serían los posibles ganadores y perdedores. A Mauricio le conviene todo junto, y a Gabriela también. Pero sobre todo, a Rodríguez Larreta. “Desdoblar no […]

Con tiempo y sin explicar demasiado, el Jefe de gobierno acciona de cara a las próximas elecciones. Una de las premisas: ganar tiempo. El dilema, separar o unificar las elecciones. Quiénes serían los posibles ganadores y perdedores.

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A Mauricio le conviene todo junto, y a Gabriela también. Pero sobre todo, a Rodríguez Larreta. “Desdoblar no suma”, leyó un encumbrado legislador del PRO sobre el cronograma electoral de 2015. Por ahora, Macri juega a la ambigüedad o a hacerse el distraído. Esconde el tema.

De hecho, el Jefe de gobierno fue presionado vía la Justicia para que reglamentara la ley 4894 de las PASO. El kirchnerista Gustavo López, subsecretario general de la Presidencia, había interpuesto una acción de amparo frente a la demora.

El decreto reglamentario, número 376, finalmente salió, pero no abunda en certezas, sino todo lo contrario, es una herramienta excesivamente ambigua. Por ejemplo, sólo reglamenta el Anexo I de las PASO y deja todo abierto el Anexo II, el cual refiere al Reglamento Normativo de la Boleta Unica y Tecnologías Electrónicas.

Hay quienes consideran que se trata de una demora pasajera, pero para otros, de una cuestión más que significativa, no sólo por las implicancias a nivel técnico que traería aparejadas su aplicación en la práctica, sino porque además “requeriría de una prueba de implementación previa antes de su aplicación definitiva, que a simple vista el oficialismo no está dispuesto a hacer”. Esta es la opinión, por ejemplo, del Observatorio de Derecho de la Ciudad.

De acuerdo al panorama actual, y por los tiempos que corren, todo parece indicar que en el caso de que Macri decida  unificar las elecciones locales con las nacionales, se encontraría ante un serio problema. En principio, porque para lograrlo debería como primera medida modificar la normativa local vigente que establece que la elección local a Jefe de gobierno no puede coincidir con la elección a Presidente, y por tratarse de este tipo de ley, inevitablemente requeriría de la aprobación por mayoría absoluta. Dicha cuestión lo obligaría, además, a tejer algún tipo de acuerdo político con otros partidos para sumar votos.

La reglamentación del Anexo I, de acuerdo al decreto citado, estipula el régimen normativo de la selección de candidatos a Jefe/a de gobierno, Diputados, miembros de las

Juntas comunales y el procedimiento a tener en cuenta para la formación de alianzas. Así como también los plazos que regirán y los porcentajes necesarios que deberán alcanzar para acceder a la elección ulterior.

En lo que respecta al Anexo II, el macrismo analiza por estos días la posibilidad de dejarlo sin efecto, porque refiere a la boleta única que sería prácticamente imposible desde el punto de vista técnico y/o logístico aplicar, ya que combinaría dos sistemas electorales disímiles entre sí.

Y mediante este mecanismo, además el macrismo tiene el camino libre para que finalmente puedan unificarse las elecciones. De aquí el hecho de que no fue reglamentado.

Para el oficialismo la unificación evita a los porteños tener que acudir a las urnas hasta seis veces en sólo nueve meses, en aquel caso de que las elecciones se separen. Por otro lado, evitaría la complicación de practicar en un mismo día dos sistemas de voto distintos.

Aunque se considera que hay tiempo legal hasta febrero próximo para definirlo, y muchos candidatos tratan de mantenerse indiferentes a la situación, la unificación genera suspicacias para quienes disputan el cargo a Jefe de gobierno, sobre todo en el PRO, ya que en el caso de Michetti, si Macri se convierte en la figura de arrastre de los candidatos locales, perdería el peso político que tiene por sí sola y se vería desplazada. En el caso de Larreta, la mano derecha del Jefe de gobierno, sus chances se verían en alza.

Las especulaciones están a la orden del día. Macri, por ahora, juega a las escondidas con el tema, ya que la principal afectación puede ser para sus candidatos, pero no necesariamente para su figura.

Hay quienes creen, dentro del PRO, que las elecciones unificadas le permitirán una doble tracción, tipo 4×4, para la candidatura presidencial, y forzar un posible balotaje en la grande nacional. Quienes leen esto piensan que Michetti, en el supuesto caso de que aventaje previamente a Larreta, tiene arrastre propio desde abajo y puede empujar a Macri arriba. A su vez, dan por segura una nueva victoria del PRO en el único reducto que le es afín desde hace una década. En otras palabras: si se vota la misma fecha, Macri empujaría a cualquier candidato de abajo, incluso a Rodríguez Larreta.

El debate interno está súper planteado. Para la oposición porteña, desde el FpV hasta Unen, lo ideal sería cumplir con la legislación actual y votar en dos fechas distintas. Sobre todo en Unen no se cansan de tirar números sobre la mesa, ya que especulan con que sin la figura de Macri el candidato local que sea, tendría más chances de llegar a la Jefa-tura de gobierno. Son especulaciones, obvio, porque ni siquiera están en la grilla de partida los candidatos para las Paso.

Especular, ganar tiempo, hablar de los costos que traerían aparejados más de una elección y defender discursivamente la autonomía de la Ciudad parecieran ser las armas de juego que el Pro quiere implementar en la carrera a las elecciones 2015.

En el camino dispone de un abanico más amplio para ir tejiendo alianzas según su conveniencia y para seguir alimentando su imagen. En el medio, queda la oposición, sin muchas alternativas y a la expectativa de cómo va a quedar el panorama final.

LEA LA NOTA COMPLETA EN EL NÚMERO 1 DE REVISTA QUÉ- LA TECLA.

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