Revista Qué

29 Dic 2014 | OBRAS PRO

El negocio de los adoquines voladores

El gobierno los quitó para reemplazarlos con asfalto y hormigón pero nadie sabe qué hicieron con ellos. Denuncian a funcionarios macristas por sospechas de corrupción y presumen que los venden por Internet.

Hace tiempo que los adoquines que históricamente lucieron en las calles de la Ciudad son reemplazados por asfalto, pero el problema radica en que nadie sabe explicar dónde están los más de 40 millones de ejemplares que retiraron de los distintos caminos porteños.

Actualmente, los adoquines están protegidos por dos normas. En primer lugar, la ley
N° 4806 de la Ciudad sancionada en 2013, donde se declaró integrante del “Patrimonio Cultural de la Ciudad” a las calles construidas con adoquinado granítico. Y la ley porteña N° 65 que establece la obligatoriedad por parte del Ejecutivo de “mantener las vías circulatorias que actualmente se encuentren empedradas o adoquinadas, a los efectos de conservar la continuidad en el paisaje urbano de las arterias”.

Ambas normas autorizan a la Ciudad “a disponer de las piezas graníticas recupe-radas y las que se encuentren en resguardo” para distintas obras como reposición y reparación de adoquinado, construcciones de calles y senderos peatonales, entre otros. Pero al ver la falta de compromiso con el patrimonio histórico por parte del gobierno y que las leyes no eran respetadas, vecinos de las distintas comunas y la ONG Basta de Demoler comenzaron a cuestionar el accionar de las obras.

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A ellos se sumó el auditor ge-neral de la Ciudad, Facundo Del Gaiso, quien ante la “remoción de adoquines para reemplazar por capas asfálticas las calles y avenidas de la Ciudad”, que lleva a cabo el gobierno porteño desde 2008, radicó una denuncia penal en el Juzgado de Instrucción N° 12 por el delito de asociación ilícita contra varios funcionarios macristas.

Entre ellos, se encuentran Edgardo Cenzón, ministro de Ambiente y Espacio Público; el subsecretario de Mantenimiento del Espacio Público, Rodrigo Silvosa; el director del Ente de Mantenimiento Urbano Integral, Joaquín Gándara; y “los responsables de la custodia y disposición final de los adoquines extraídos de la vía pública como consecuencia de las obras ejecutadas en el espacio público”.

En la causa, a la que se agregó un informe de la Auditoría General de la Ciudad, se investiga el faltante de adoquines retirados y la posible comercialización ilegal del material por parte de funcionarios del gobierno. También, el incumplimiento de las leyes porteñas 65 y 4806 que declaran a los adoquines como integrantes del patrimonio cultural de Buenos Aires.

Desde la Ciudad informaron que los ejemplares extraídos son trasladados a un depósito municipal cerrado ubicado en el Parque Roca. Pero según constató Del Gaiso, en el predio mencionado sólo observó “una cantidad ínfima de adoquines al descubierto y la ausencia de un sistema de seguridad para evitar el robo o hurto de las piezas”.
De todas formas, los adoquines retirados de la Comuna 10 fueron llevados al depósito que el gobierno posee en Castañares 2350, en tanto que otros terminaron en el predio que ocupaba la ex Covimet en la Reserva Ecológica. Allí también acudió el auditor y corroboró que el número de piezas no concuerda con sus informes.

“Quedó demostrado que en las obras públicas denominadas ‘Cordón Cuneta’, ‘Dársena de Hormigón’ y ‘Prioridad Peatón’ se extrajeron aproximadamente 40.000.000 de adoquines de la vía pública”, afirmó Del Gaiso.

La enorme cifra surge de cálculos realizados por él mismo a partir de información que brindó la Ciudad sobre las obras realizadas desde 2008, donde se muestra que se extrajeron de la vía pública 41.947.170 adoquines.

Sin embargo, aclaró que ese número “es un piso” debido a que allí no contempló “un montón de obras, como los badén-cunetas que hacen en las esquinas, los pasos a nivel y las estaciones del Metrobús”.

Frente a esto, el subsecretario de Mantenimiento del Espacio Público, Rodrigo Silvosa, se defendió diciendo que “los cálculos de Del Gaiso están metodológicamente equivocados. El asume que todas las obras significaron levantamiento de adoquines, pero sólo el 45% de las calles intervenidas tenía una base con esas piedras. Por lo tanto, el material removido no son 40, sino 11 mi-llones, y el 40% de ellos se reutiliza”.
¿DOnde están?

Silvosa afirmó públicamente que todas las piezas van al predio de avenida Castañares y que las que están en buen estado se reutilizan en otras obras, como en el entorno del Lago de Regatas del Parque 3 de Febrero, el Espigón Plus Ultra de la Costanera Sur, algunas calles de San Telmo, en los lagos reguladores del Parque Sarmiento y en Soldati. Mientras que las que están deterioradas sirven para producir balasto, las piedras se utilizan en las vías del subte”.

Además, el Subsecretario negó “por completo que haya un robo sistemático de adoquines” y que éstos “están perfectamente estoqueados”, aunque reconoció que puede haber un faltante en los depósitos debido a que “algún camión se desvíe de su destino y un cargamento desaparezca. Se trataría de un caso puntual, pero no es sistemático”.

Del Gaiso ratificó y amplió su denuncia ante la fiscal Graciela Gils Carbó, donde solicitó que Silvosa explique por qué molieron adoquines patrimoniales para balasto, qué cantidad y qué resolución ampara dicho proceso.

Asimismo, expresó que el subsecretario de Mantenimiento del Espacio Público “manifiesta que se produce balasto, metodología de reutilización no contemplada en la ley 4806 y, por último, en el mejor de los casos, sostiene que el 40% del adoquín lo reutilizan pero no fundamenta con precisión la cantidad de adoquines extraídos y reconoce la posibi-lidad de desaparición del material”. A lo que sumó que para él “no cierran los números con las cantidades que dicen que tienen y las que dicen que reutilizaron”.

El auditor también denunció a través de su cuenta de Twitter que los mismos adoquines que la Ciudad quitó de las calles se venden por Internet. “Ratifico que sacaron más de 40 millones de adoquines y el gobierno no puede explicar el robo y que se vendan a 10 pesos en MercadoLibre”, publicó hace días.

Aunque no existe en la actualidad un registro, ni un sistema que permita determinar las piezas que se quitan y cuáles de ellas son reutilizadas, el organismo encargado de velar por la integridad de los adoquines que se retiran de las calles de Buenos Aires es el Ente de Mantenimiento Urbano Integral (EMUI) a cargo de Joaquín Gándara.

Por esa razón, el informe realizado por Del Gaiso recomienda que debería incorporarse como una mínima exigencia la entrega de remitos por el contratista en los lugares de depósito, al igual que en los pliegos de bases y condiciones, correspondería incorporar una especificación sobre el destino final de los materiales, estableciendo un lugar determinado y la custodia del bien.

LA NOTA COMPLETA EN LA EDICIÓN N°12 DE REVISTA QUÉ.

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