Revista Qué

25 Nov 2015 | Ciudad, provincia y Nacion

El súper PRO se quedó con todo

Cuando se fundó hace doce años CPC nadie se imaginó que este partido podría convertirse en la mayor fuerza del país. Desplazó a estructuras históricas y maquinarias aceitadas de ganar elecciones. Los desafíos y la complejidad para cubrir los cargos..

“No hay tiempo de nada. No se va a poder relajar nadie. Al minuto que termine el festejo, vamos a estar trabajando en el armado de equipos”. Así reflexionó, en el medio de la euforia por el triunfo, un calificado operador del PRO. Es que para “asegurar” la victoria del actual Jefe de gobierno porteño y presidente, ahora sí, electo, se postergaron todas las discusiones políticas sobre gabinetes.

La cuestión ahora pasará por la reunión que deberán mantener Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta. No podrá demorarse mucho. Se estima que el primer contacto será hoy, luego de la conferencia de prensa. Allí, cada uno irá con los nombres que desean que los acompañen. Aunque cada uno de ellos ya tiene un borrador con quiénes quieren.

Saben que no será una tarea sencilla. Aunque recibieron un espaldarazo de la ciudadanía, tampoco cuentan con un cheque en blanco. “Hay que tomar una serie de medidas para la reactivación económica. Por eso hay que tener mucho cuidado”, reflexionaban varios funcionarios macristas el pasado domingo luego de concretada la victoria del presidente electo.

super pro

No hay muchos nombres compartidos, sí algunos. Cada situación en particular, aunque todo se rige por una lógica: “Los mejores se irán a la Nación”. No se trata de un capricho de Macri, quien ya dijo varias veces que “el equipo” será similar pero con otros nombres. La idea que manejan en Cambiemos es que las cabezas de cada ministerio supervisen otras carteras en diferentes jurisdicciones, en especial en la Provincia.

El armado de los equipos es la máxima preocupación por parte de todo Cambiemos. Como consecuencia de la campaña, se paralizó la transición en la provincia de Buenos Aires. La ministra de Economía bonaerense, Silvina Batakis “se cansó” de llamar al enviado económico de Vidal, uno de los directores del Banco Ciudad, Hernán Lacunza, para que le dé una respuesta sobre el presupuesto. Pero no sólo eso. El propio Macri admitió que “15 días es muy poco para un transición”. El tiempo es oro. De aquí al 10 de diciembre no habrá francos, ni horas libres, ni permisos.

La orden también llegó a la Unión Cívica Radical (UCR) y a la Coalición Cívica. Todo el aparato de ambos partidos colaborará con la empresa, aunque tendrán menos cargos que el resto. Además del apoyo popular, en Cambiemos sostienen que el escrutinio definitivo les dará entre cuatro y cinco puntos más (no hubo reclamos debido a que consideraban la victoria por cualquier margen).

Durán Barba ni siquiera lo podía haber soñado mejor. El PRO es el partido más importante hoy del país, con una estructura que resultaba impensada hace tan sólo dos meses y un poder central como pocas veces se concentró desde el regreso de la democracia. El PRO se quedó con todo, cuando ni siquiera aspiraba a tanto. Y probablemente cuando quizás estuviese preparado para tanto. Ahora debe cubrir alrededor de 18 mil cargos entre Provincia y Nación. Es el primer gran desafío del partido amarillo: armar el equipo de trabajo para conducir el país y el otro país dentro de Argentina, Buenos Aires.

En las diferentes cámaras legislativas en donde espera hacer pesar su experiencia. En la Ciudad, el PRO siempre fue la primera minoría en la Legislatura. Tuvo que acordar para todos los proyectos. Ese panomara continuará en territorio porteño.

En el Congreso, el interbloque de Cambiemos tendrá un equilibrio con el del Frente para la Victoria. Ambos tendrán poco más de 100 diputados cada uno. Los peronistas que responden al ex candidato presidencial Sergio Massa serán la llave para que la Cámara baja se ponga en funcionamiento. Para eso enviará a su armador político, Emilio Monzó como presidente. El Senado no es territorio perdido, pero Macri espera que entre Monzó, Gabriela Michetti y Federico Pinedo logren seducir a varios peronistas federales.

En la provincia de Buenos Aires es donde tendrá que dar la mayor cantidad de conseciones. Allí el PRO no podrá imponer su voluntad. Quedará relegado a tener que escuchar al radicalismo y ceder ante el massismo.

La idea generatriz que terminará de ce-rrarse en estos días es que el gobierno prácticamente completo de la Ciudad, el cual acompañó a Macri durante dos gestiones, se “mude” a la Nación. Es decir, que cruce la Plaza de Mayo.

Obvio que hay excepciones, ya que Rodríguez Larreta tendrá que conducir CABA y Diego Santilli debería asumir como presidente de la Legislatura porteña. La preocupación por estas horas de Larreta es cuidar lo más que pueda a su mesa chica. Hizo fuerza para que se mantengan, por lo que descuentan que se quedaran en la Ciudad.

cuadro

Esos integrantes, apuntan a quedarse con el cargo de jefe de Gabinete, que podría llegar a desaparecer el 10 de diciembre. “Horacio no necesita un Horacio”, repiten en Uspallata. “Como Horacio es más técnico, Macchiavelli le vendría muy bien”, leyó ese mismo operador. Pero si se repite la misma lógica porteña de los últimos años, el sucesor natural debería ser el ex hombre fuerte del Citibank.

Excepto que pase algo muy raro, uno de estos dos será el segundo en CABA detrás de Larreta, quien intentará darle su impronta al gobierno y a su vez no quedar eclipsado por la figura más incipiente que tiene el partido, María Eugenia Vidal. Ella es quien tiene el fierro más caliente. A diferencia de Horacio, ella debe negociar el espacio interno con radicales. Y puertas hacia afuera precisará de un quirúrgico diálogo con el massismo para que sus decisiones no naufraguen en la Legislatura.

Larreta está cerca de la mayoría (tendrá 28 legisladores sobre 60) en la Legislatura y no está obligado a darle ningún asiento a la UCR, ni a los lilitos. Su autonomía será mayor, además de que no existe una transición en la gestión. Pero entró un presupuesto, para el ejercicio 2016, armado de forma apresurada.

Horacio deberá ascender a segundas líneas y sobre todo a jóvenes PRO, como Facundo Carrillo, o a comuneros como Maximiliano Corach. Su hermano Augusto seguramente también tendrá un rol importante en la estructura. El vicejefe de gobierno electo, Santilli, quedó como el gran perdedor del año. Apuntó a conseguir algo seguro primero y empezar a construir desde allí. La fluctuación política posicionó al diputado nacional Jorge Triaca, futuro ministro de Trabajo, como el hombre fuerte con los gremios.

Vidal debe cubrir algunos cargos estratégicos en Buenos Aires, como el Contador General. El nombre está guardado bajo cien llaves. La UCR quería ese cargo. Por ahora habrá gente del radicalismo en Asuntos Municipales y quizás en Salud. Un ministerio grande, seguro. Buenos Aires es una estructura gigantesca para un equipo muy reducido como el de Vidal. Por eso, tendrán lugares nombres de Margarita Stolbizer y probablemente de Sergio Massa también.

Básicamente, el massismo quiere los organismos de contralor y la UCR, las empresas tales como ABSA o BAGSA. Hay diferentes negociaciones. Por orden de Ernesto Sanz, en la Provincia será Cambiemos, y uno UCR y PRO. Esto es en la Legislatura, en ambas cámaras. No obstante ello, Macri ya prometió que generará una especie de Fondo del Conurbano II, pero con otro nombre. Una suerte de plus a la coparticipación a la Provincia para favorecer obras de infraestructura, sobre todo en las zonas más populosas y olvidadas. El gran tema es si ese dinero está.

Las ideas conjuntas entre los distritos (con excepción a CABA) es bajar una línea vinculada con la reforma política. Ya hay técnicos del PRO trabajando en los cambios medulares, básicamente en la ley Orgánica de Municipios. Vidal meterá mano en las reelecciones indefinidas de intendente. Serán sólo dos. Pero aún resta discutir en el propio seno del partido cuál se tomará como la primera: si la que comenzará el 10 de diciembre o luego de la sanción de la norma.

El tema no es menor y la discusión no es sólo política, sino también técnico-jurídica, en virtud del principio de retroactividad de la ley. Si se sanciona el año próximo, se podría plantear que tiene vigencia a partir de ese momento y que por lo tanto el primer período sería el que suceda a partir de 2019. Será una cuestión de importante interpretación.

Más allá de esto, está claro que la decisión está tomada. Y el massimo está de acuerdo. Pero intentará imponer su proyecto, el cual es pionero en Buenos Aires. Massa y María Eugenia ya tuvieron contactos. Habrá cargos para el FR en las segundas líneas y también una agenda legislativa con cierta unidad. Esta reforma electoral es el caso más palmario. Cambiemos también intentará avanzar con el mecanismo de Boleta Unica Electrónica (BUE) y probablemente con el Sistema D’Hont.

La lógica de Macri será acordar en mesa chica casi todo, sin pasar por los órganos legislativos, para dar “mayor ejecutividad”, se informó. Esto es, Macri se involucrará mucho en la Provincia. Incluso más que en la Capital. No se descarta que el partido tenga una súper sede porteña para integrar esa mesa de tres: el Presidente, la Gobernadora y el Jefe de gobierno. Se ve, subrepticiamente, el PRO se ha transformado en un verdadero y colosal partido de poder.

LEA LA NOTA COMPLETA EN LA EDICION IMPRESA N° 59 DE QUÉ.

Compartir
?