Revista Qué

14 Dic 2016 | CIUDAD Y NACIÓN

Espinas en el jardín PRO

El jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, busca generar la autonomía plena de Capital Federal, y así dejar una marca registrada en su primer año de gestión. Según pudo averiguar Qué, la total independencia de Nación no le está siendo nada fácil por seguir las directivas “a rajatabla” del jefe de Estado, Mauricio Macri. […]

El jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, busca generar la autonomía plena de Capital Federal, y así dejar una marca registrada en su primer año de gestión. Según pudo averiguar Qué, la total independencia de Nación no le está siendo nada fácil por seguir las directivas “a rajatabla” del jefe de Estado, Mauricio Macri.

Nota de tapa QUE #114

Una de las estrategias que tiene en mente el alcalde capitalino es desdoblar las elecciones en la Ciudad el año próximo y separarse de las nacionales. De tomar la decisión, Larreta podría no sólo diferenciarse de Nación con la utilización de la Boleta Unica Electrónica (BUE) en la esfera local, si-no que además evitaría que Martín Lousteau compitiera con una lista pro-pia de legisladores porteños. De esa manera, se sacaría de encima el principal problema que tiene en su territorio: el candidato de ECO, quien el año pasado estuvo muy cerca de arrebatarle el triunfo en el balotaje para jefe de gobierno de la Ciudad.

Integrantes del bloque Suma+ en la Legislatura porteña señalaron a Qué: “Desde el Gobierno especulan y pretenden complicar a Lousteau, porque en la Ciudad no está Cambiemos, pero Martín aún no definió su decisión y está muy tranquilo”. De no competir en Ciudad, el indeciso embajador argentino en Estados Unidos pasaría a ser un problema de Macri en las elecciones de diputados nacionales, y el jefe de Gobierno sólo se concentraría en la elección de legisladores porteños.

Aunque cabe la posibilidad de que Lousteau encabece la lista de legisladores de la Ciudad, quienes conocen al economista aseguran que no será demasiado fácil convencerlo de que su próximo paso en la política sea la Legislatura capitalina.

Más allá de la convenencia de Larreta para quedarse con las Legislativas 2017, la realidad es que la Ciudad de Buenos Aires no cuenta con un código electoral propio y, tanto desde el Ministerio de Gobierno como desde los propios legisladores, se considera que es una deuda pendiente desde hace 20 años. Aunque la polémica nacional puso en crisis ese proceso (porque Macri no tuvo el quorum de la oposición en el tratamiento de la reforma electoral nacional), Rodríguez Larreta busca diferenciarse y pretende enviar el proyecto de la reforma política a la Legislatura porteña antes de fin de año, como había prometido a los diferentes actores que participaron en los deba-tes de Dialogando B.A., aun teniendo la directiva de no presentarla has-ta el 2017. Es que el gobierno de la Ciudad ya implementó la BUE en el proceso electoral del año pasado.

Sin embargo, fuentes calificadas aseguraron a este medio que “el Jefe de Gobierno no puede primerear a Macri, así que va a tener que esperar”, y “el año que viene tampoco la podría tratar porque es un año electoral y no se habla de esos temas”.

No obstante, pese al revés que tuvo Macri con la BUE, desde su gobierno no descartan la posibilidad de implementarla durante las elecciones de 2017, situación que pondría ansioso al alcalde, quien quiere desdoblar las elecciones y así poder votar las legislativas porteñas con la BUE y que Nación vote con boleta papel los diputados nacionales por la Ciudad.

Rodríguez Larreta lleva a cabo un arduo trabajo para poder lograr la autonomía de Capital Federal, pero “a la cancha se la marca la Nación, y ahí es donde se ven las diferencias de gestión”, dicen por lo bajo los funcionarios de la Ciudad.
Como publicó este medio en varias oportunidades, la mayor obsesión de la máxima autoridad de la Ciudad es suceder al Jefe de Estado en 2023 pero, llegado el momento, su candidatura dependerá de la decisión que tome el Presidente de la Nación, quien le brindó su apoyo en la candidatura porteña y al que Horacio, según afirma su entorno, le tiene una “fidelidad incuestionable”.

Pese a las directivas que Larreta recibe desde Nación para frenar el tratamiento de la BUE, y la amistad que lo une con Macri, el Jefe de Gobierno no se queda de brazos cruzados y continúa el camino hacia la Autonomía de la Ciudad (que Macri no pudo lograr en sus 8 años de gestión). El primer paso fue la creación de la policía de la Ciudad; luego, el traspaso de la Justicia ordinaria, el manejo del puerto (y por consiguiente, el tráfico en dicha zona), y el traspaso del juego que le dará su marca registrada.

Sin embargo, la transferencia de la Justicia deberá esperar al año que viene, porque “el Gobierno no cuenta con el tiempo suficiente para negociar el traspaso”, según manifestó la presidencia de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional, María Lilia Díaz Cordero.

Otros de los cruces entre las gestiones de Macri y Larreta fue el pase de factura de Nación a Ciudad por la ola de pique-tes que vive Capital Federal. Desde la Casa Rosada, consideran que el protocolo antipiquetes está vigente y que es responsabilidad del Ejecutivo capitalino, mientras que en Ciudad argumentan que la norma es inaplicable.
Además, apuntan a que la mayoría de las movilizaciones es en reclamo a la administración nacional y no en contra del gobierno de la Ciudad. El protocolo “funciona a nivel federal, cada distrito decide si lo aplica”, advirtieron funcionarios de Seguridad de Nación.

Aunque el signo político es el mismo, los cuestionamientos entre ambas esferas salieron a la luz a fin de año.

LA NOTA COMPLETA, EN LA EDICIÓN #114 DE REVISTA QUÉ

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