Revista Qué

24 Jul 2016 | Obras en Atlanta

Estadio de fantasía

La incertidumbre crece en Villa Crespo. Allí nadie sabe qué pa-sará con el microestadio techado que se construía a escasos metros de la cancha de Atlanta. Es que la obra está paralizada hace ya 12 meses, desde que la empresa constructora Lugones Center S.A. armó las valijas sin previo aviso y se esfumó como si […]

La incertidumbre crece en Villa Crespo. Allí nadie sabe qué pa-sará con el microestadio techado que se construía a escasos metros de la cancha de Atlanta. Es que la obra está paralizada hace ya 12 meses, desde que la empresa constructora Lugones Center S.A. armó las valijas sin previo aviso y se esfumó como si nada de la órbita del club.

Todo comenzó en 2005, cuando la Legislatura porteña aprobó la Ley 1.643, que declaraba de utilidad pública y sujetos a expropiación los terrenos linderos al estadio del “Bohemio”, ubicado sobre la calle Humboldt entre Padilla y Camargo.
La consigna era clara: el inmueble debía ser destinado al funcionamiento del centro polideportivo y a la sede social del club, conforme al contrato de comodato suscripto en la normativa. Y más tarde, el 30 de agosto de 2012, se sancionó la Ley 4.270 que modificó el contrato e incorporó una nueva cláusula que reza: “El club deberá preservar 2.500m2 para la construcción de un Centro Educativo de Nivel Inicial, por parte del Ministerio de Educación, con la condición que el mismo tuviera acceso directo a la calle Humboldt”. Además, se debía destinar un 10 % del predio a espacios verdes. Pero nada de eso pasó.

Atlanta #93

Lo que empezó a forjarse poco tiempo después fueron los cimientos del “Buenos Aires Atlanta Arena”, una gigantesca mole techada de 17 mil metros cuadrados y 23 metros de altura, con capacidad para 10 mil personas, 44 palcos VIP y una disposición para todo tipo de mega eventos.
Lugones Center acordó con la entidad de Villa Crespo (en ese entonces presidida por Silvio Dalman) la concesión para la explotación del microestadio por 20 años, a cambio de una suma anual de 1.375.000 millones de dólares, y tomó la posta en la construcción. En menos de lo que dura un pestañeo, logró un préstamo fiduciario del Banco Ciudad por 107 millones de pesos que, según informaron desde la administración de Atlanta, ya se evaporaron tras la colocación de 10 mil metros cuadrados de hormigón. “Hay cheques sin fondos y no hay rastros de los 107 millones. Tendría que haber existido un seguimiento exhaustivo de la obra, pero al parecer no lo hubo”, comentó a Qué el auditor de la Ciudad Facundo Del Gaiso, que investigó el tema con profundidad. Fue él quien advirtió que no se había reservado ninguna zona en el terreno para la construcción de la Escuela ni para la instalación de espacios verdes. “No lo piensan hacer. La construcción ocupa todo el predio y no hay más lugar”, señaló.

Es por eso que presentó un recurso de amparo para que el ministerio de Educación porteño tome nota de la situación y actúe amparado por la misma ley, que reserva al Gobierno el derecho a “rescindir unilateralmente el contrato antes del vencimiento del mismo, si se le otorgara al predio, total o parcialmente, un uso o destino diferente al pactado”. En esa línea, desde la cartera que conduce María Soledad Acuña, todavía no acusaron recibo y se mantienen en silencio, incluso, ante las tres intimaciones que ya envío el juez Pablo Mántaras para que se presenten los planos y pliegos de la institución escolar que debería construirse. “También le pedí al Juez que solicite información sobre las vacantes educativas en esa zona de la Ciudad”, agregó Del Gaiso.

Según pudo averiguar este medio, la obra volverá a ponerse en marcha en el corto plazo. Es que la dirigencia del Club está llevando a buen puerto la negociación con una nueva empresa constructora que tomará las riendas del proyecto. “Estamos en plena acción para lograr el convenio”, se limitó a contar a Qué un miembro de la mesa chica de la Comisión Directiva.

Lo cierto es que todavía quedan varios cabos sueltos y cuestiones por resolverse, como dónde fueron a parar los 107 millones de pesos que el Banco Ciudad le prestó a Lugones Center, cuyo titular, Miguel Mancini, no da señales. “Está fugado”, lanzó Del Gaiso, que en su investigación sobre la empresa descubrió que ésta tiene solamente un empleado inscripto en la Anses

Y aún hay más: otro que aparece en el directorio de Lugones Center es Osmar Rubén Alza, que figura como Director Suplente desde agosto de 2014. Además, estuvo a cargo de la Dirección de Legal y Técnica de la Agencia Gubernamental de Control desde 2009 hasta febrero de 2012, cuando fue reemplazado por su socio Humberto Enríquez por decisión de quien dirigía el organismo en aquel entonces, Javier Ibáñez, que actualmente se desempeña como vocal titular segundo en la Comisión Directiva de Atlanta y también preside el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) desde 2012.

En tanto, en 2014, la constructora creó un fideicomiso para llevar adelante la obra.

El mismo quedó bajo la administración de Arena Center S.R.L, constituida ese mismo mes especialmente para dicho fin, y que tiene dos socios fundadores: el mencionado Enríquez y Rafael Mancini (hijo del titular de Lugones Center). Por último, siete meses más tarde se creó Arena MKT & TKT S.R.L, fundada con un capital de 20 mil pesos y con el objetivo de comercializar
en todo tipo de eventos, la emisión de tickets y la publicidad de espectáculos. Entre sus socios, aparecen Alza, el propio Miguel Mancini y
su ex yerno, el conocido actor Martín Seefeld.

La obra se clausuró en julio de 2015, después del derrumbe del techo que había sido colocado en mayo. Entonces, a partir de diciembre, Lugones Center S.A desapareció: dejó de pagar el canon acordado con Atlanta y, en febrero, cesó en la devolución del préstamo fiduciario al Ciudad.

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