Revista Qué

22 Dic 2015 | Reorganizacion en CABA

Internas peronistas

El Frente para la Victoria atraviesa un crítico momento. Pejotistas y kirchneristas marcaron sus primeras diferencias. Cruces por el próximo liderazgo, la posibilidad de llamar a elecciones internas y el rol de la nueva oposición que se acostumbró a ser oficialismo.

Continuidad o renovación, esa es la cuestión. Tras las elecciones, el peronismo se encuentra inmerso en un profundo debate que pone en jaque la unidad del Frente para la Victoria como espacio de confluencia de distintas vertientes afines. En los últimos días salieron a la luz opiniones cruzadas sobre el futuro del partido. La derrota de Daniel Scioli como presidente de la Nación y la pérdida de poder en la provincia de Buenos Aires genera-ron una brecha que, con el tiempo, puede ampliarse o reducirse.

Hay dos posiciones adversas. Los kirchneristas puros refuerzan la idea de un liderazgo natural, apuntado específicamente a Cristina Fernández de Kirchner. Los llamados “pejotistas”, en cambio, prefieren la renovación de autoridades a través de la apertura de urnas.

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A pesar de contar con mayoría en ambas cámaras del Congreso de la Nación, el Frente para la Victoria debe definir su rol. Si ser una oposición constructiva, como ha manifestado José Manuel Urtubey, gobernador de Salta y uno de los referentes que busca proyectarse como figura del espacio; o ser una oposición hostil más movilizada en la calle.

Desde la órbita camporista aseguran que hay una fuerte idea de unidad que tiene un eje concreto: “El avasallamiento de Mauricio Macri sobre las instituciones”. “Los decretos en contra de la ley de Medios y la designación de dos jueces para la Corte Suprema”, ejemplificó a Qué un dirigente K del PJ porteño. “No se puede acompañar a la derecha”, agregó.

Pero, al parecer, no todos son tan tajantes. Gustavo Marangoni, fuerte referente del sciolismo e integrante del Consejo Metropolitano del partido, es uno de ellos. “Somos muchos los peronistas que creemos que hay que colaborar y ayudar desde nuestro rol de oposición responsable. No se puede tener un ánimo de embarrar la cancha, como quizás se advirtió en los últimos días de la administración”, señaló a este medio y aclaró: “Creo en la unión, con debate y con discusión, no en la obediencia y en un supuesto liderazgo natural que implique que las cosas no se pueden debatir”.

En pocas palabras, la verdadera discusión del PJ es la representatividad y, en un plano menor, el método de elección. La multitudinaria despedida de CFK dejó un mensaje imposible de negar. “El espacio lo conduce Cristina”, dijo su hijo Máximo Kirchner, quien hoy ocupa una banca en la Cámara baja. Desde el peronismo tradicional salieron a cruzarlo y piden abrir las urnas, hecho que en la realidad no ocurre desde hace años.

Otra de las opciones que se manejan es que Daniel Scioli sea el nuevo titular del PJ a nivel nacional. Tiene un perfil más conci-liador, abierto al diálogo y al debate con todos los sectores. Tampoco hay que olvidar que sumó 12 millones de votos en la segunda vuelta, aunque en parte fueron electores anti PRO. “Es válido que todos los referentes, como en este caso Daniel, de cara al peronismo y a la sociedad, puedan validar sus posiciones y ser

referentes del debate. Después dirá la gente quién es el más preparado o el que está en mejores condiciones para la etapa que viene. Lo que está claro es que no puede ser el resultado de cúpulas”, planteó Marangoni.

El peronismo porteño

La Ciudad no está exenta a la posición dialéctica en la que se encuentra el PJ. Si bien Mariano Recalde no contó con los votos suficientes para siquiera pelear en un balotaje, permitió que, hoy por hoy, el Frente para la Victoria cuente con 24 comuneros desplegados en todos los barrios porteños. “Hemos armado mucho territorialmente, esa es nuestra base”, admiten.

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No obstante, a comienzos de 2016 habrá elecciones para renovar las autoridades. En eso quedaron cuando se celebraron los comicios en abril de 2014. Al respecto no hay definiciones ni candidatos oficializados. Todo está aún en discusión. Fernando Barrera, apoderado del PJ porteño, consideró a Qué que el partido de seguro continuará en consonancia con el justicialismo a nivel nacional. “Con la derrota, el peronismo tiene muchas cosas que replantearse, sobre todo sus liderazgos. Debe haber una construcción para encontrar la síntesis”.

La postura del sciolismo es similar en este sentido. “En los últimos años, los votos al peronismo han sido cada vez menores. Eso significa que la gente no se siente interpretada. Hay dos alternativas: pensar que el porteño se equivoca, o pensar que a lo mejor los equivocados son algunos dirigentes”, consideró Marangoni.

Uno de los desafíos más importantes será demostrar que el peronismo no está muerto. El próximo será un año de autocrítica, definiciones y planteos hacia adentro. Si es que no hay nada que revisar o si hay que transformar. Por ahora, el consenso está lejos. Y las diferencias son indisimulables.

LEA LA NOTA COMPLETA EN LA EDICION IMPRESA N° 63 DE QUÉ.

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