Revista Qué

3 Feb 2015 | Justicia porteña

Internas y portazo en el TSJ

Es uno de los órganos clave para este año electoral. Sus miembros más antiguos provienen de la gestión del ex jefe de Gobierno Fernando de la Rúa. Hace días afrontó una sentencia crucial que terminó con la renuncia de su presidente.

Se trata de un año crucial para el Tribunal Superior de Justicia porteño, ya que tiene a su cargo nada más ni nada menos que la competencia en materia electoral y de partidos políticos en un período donde la Ciudad renueva sus autoridades.

Hasta hace escasos días el TSJ contaba con la presencia de los magistrados José Osvaldo Casás, del ala radical, a cargo de la presidencia, y de Luis Lozano, en la vicepresidencia, afín al macrismo en sus votaciones; pero la decisión por mayoría de aprobar el voto electrónico para la Ciudad llevó a Casás a dimitir en su cargo en la presidencia.

Se trata de una decisión que venía barajando desde finales del año pasado, y que materializó en éste, través de una carta de renuncia hacia sus colegas.

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La cuestión deja al descubierto la interna que se venía gestando desde hacía meses en el TSJ, y la renuncia del titular no es más que una confirmación de esas disidencias: el saliente presidente tiene una reconocida amistad con Enrique “Coti” Nosiglia, histórico operador radical que hoy sostiene la candidatura del economista Martín Lousteau en el FAUNEN, espacio que inicialmente presentó la denuncia en contra del método de votación electrónica que es im-pulsado por el PRO y respaldado por el FpVy el FIT y que el Tribunal rechazó.

El cuerpo de ma-gistrados que integran el TSJ se completa con las doctoras Ana María Conde y Alicia Ruiz, quienes se desempeñan desde hace más de quince años en el TSJ y provienen de la gestión del ex jefe de Gobierno Fernando de la Rúa, y también por la doctora Inés Weinberg, quien se sumó en 2013 y fue designada por el jefe de Gobierno Mauricio Macri. La ma-gistrada ocupó la silla vacante que desde 2009 estuvo sin juez, tras la renuncia del ex presidente Julio Maier, cuando se jubiló.

Cambio de orientación

Lo cierto es que la renuncia de Casás deja la presidencia libre a un hombre cercano a Mauricio Macri, el vicepresidente, Luis Francisco Lozano, quien ocupó la presidencia del TSJ desde 2011 hasta diciembre de 2014.

Este cambio de orientación casi fortuito se convierte en un movimiento favorable al macrismo, ya que el organismo designado para controlar las PASO en la Ciudad pasaría, momentáneamente, a estar comandado por un magistrado que a la fecha resulta afín al jefe de Gobierno Mauricio Macri, con el que mantiene una buena relación.
Incluso, según trascendió por los pasi-llos del TSJ, el propio mandatario no descarta a Lozano como futuro integrante de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en caso de que el líder del PRO llegue a la Casa Rosada a finales de este año. Fuentes consultadas del TSJ adelantaron que si bien en lo inmediato será el vicepresidente Lozano, en su rol de miembro del TSJ, quien tome las responsabilidades del saliente titular, “la ley estima que sólo puede reemplazarlo por un período breve, o en caso de ausencias fuera del país”. Aún no hay certezas respecto de si será el propio vicepresidente, y hasta diciembre del año pasado presidente de la institución, quien ocupará el lugar de Casás en forma permanente o si otro de los miembros tomará el control de este órgano clave.

Los argumentos de Casas

La renuncia del magistrado, que aún no fue aprobada por el resto de los miembros, resultó consecuente con algunas de sus manifestaciones del año anterior: tras su desig- nación como presidente se mostró sorprendido, y expresó que por razones de salud no estaba convencido de poder llevar adelante esa tarea en un año muy comprometido electoralmente y donde el TSJ tendría mucho trabajo y responsabilidades para el año siguiente.

En su carta de renuncia lo ratifica. “Anticipo de este modo la decisión que frente al imprevisto nombramiento con que fui sorprendido convine adoptar con mis colegas a más tardar el 28 de febrero del corriente año, supeditándolo, en aquella oportunidad, a una evaluación cardiológica que regularmente me realizo en mi condición de revascularizado hace más de diecinueve años, estudios cuyos resultados aún no obran en mi poder, pero que nada hace presuponer que indiquen un estado de salud más comprometido que el que resultaba en anteriores exámenes”, detalla el documento.

De esta manera explica una de las razones que lo llevaron a la dimisión del cargo, y deja claro que sólo renuncia al puesto de titular y no así al TSJ, en el que sigue desempeñando tareas, pero ya no con las responsabilidades especiales que implica ocupar la presidencia de Alto Tribunal.

Por otra parte, en la misma carta manifestó su discrepancia respecto de la decisión de aplicar el voto electrónico en la Ciudad, pero que de todos modos decidió acatar, pese a que la postura que sostuvo “quedó en soledad y sin ningún acompañamiento”, según expresó Casás.

Para el magistrado se trata de un desafío para el TSJ: “Conducir el proceso electoral de los porteños durante el corriente año es una tarea compleja, teniendo en cuenta que se aplicará por primera vez en los comicios locales las PASO, a lo que se suman la implementación inaugural de prácticas electrónicas, con un cronograma ajustado para la gestación y organización en su conjunto de los elementos materiales -padrones, urnas, instructivos y capacitación de los recursos humanos-, autoridades de posibles tres elecciones y delegados del Tribunal en todos los locales de votación”, agregó Casas.

Lo cierto es que en lo inmediato el TSJ se convierte en un organismo clave de cara a las elecciones 2015.

LA NOTA COMPLETA EN LA EDICIÓN 17 DE QUÉ.

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