Revista Qué

18 Ago 2017 | paso 2017

La defensa del bastión PRO

Durante la última década, el macrismo en la Ciudad ha sido invulnerable en términos electorales. Los categóricos números del domingo demuestran que, más allá de los frentes que constituya el oficialismo, su supremacía en los comicios sigue intacta. ¿Quiénes acertaron con las encuestas? Desde que la fórmula Macri/Michetti logró acceder a la jefatura de gobierno […]

Durante la última década, el macrismo en la Ciudad ha sido invulnerable en términos electorales. Los categóricos números del domingo demuestran que, más allá de los frentes que constituya el oficialismo, su supremacía en los comicios sigue intacta. ¿Quiénes acertaron con las encuestas?

Desde que la fórmula Macri/Michetti logró acceder a la jefatura de gobierno porteño en 2007, el PRO fluctuó entre buenos y regulares resultados en las elecciones de medio término. En esta oportunidad, el oficialismo de la Ciudad superó su quinta contienda electoral con una victoria contundente de casi el 50 % de los sufragios. Con Elisa Carrió al frente de la nómina, Horacio Rodríguez Larreta se aseguró un triunfo holgado.

A lo largo del último decenio, las performances del macrismo (en todas sus variantes) han sido altamente efectivas. Poniendo el foco en la ejecutividad de la gestión, los resultados electorales del oficialismo porteño, además, ponen de manifiesto una profusa capacidad en términos políticos, que se traduce en votos.

Con la llegada de Mauricio Macri al Ejecutivo porteño, su espacio político tuvo un desarrollo electoral in crescendo hasta el 2011, donde obtuvo los guarismos más bajos desde que es oficialismo en la Ciudad, casi el 20 por ciento. Venía de obtener el 31,19 % de los sufragios en 2009, cuando Gabriela Michetti se impuso en las urnas por sobre Pino Solanas y Alfonso Prat Gay.

Más tarde, en 2013, el macrismo logró una remontada significativa y llegó al piso del 34,46 %, con Sergio Bergman como cabeza de lista, desplazando al segundo lugar a UNEN, representado por Elisa Carrió. Eso le permitió al partido amarillo acceder a cinco bancas en la Cámara Baja del Congreso nacional.

Sin embargo, su marca histórica en el distrito fue en las elecciones del 2015, al obtener el 45,80 % de los votos, lo que permitió que la alianza Cambiemos se alzara con seis diputados nacionales por la Ciudad.

Ahora, Carrió marcó un antes y un después. La exorbitante cifra lograda por la líder de la Coalición Cívica la coloca en un lugar histórico y de privilegio.

Con los espacios ya definidos de cara a las elecciones generales, el mapa político porteño volverá a configurarse. Las alianzas y partidos que atravesaron el tamiz de las PASO se darán a la ratificación o al replanteo de sus estrategias electorales, a fin de lograr una mejor actuación en octubre próximo. Aunque resulta bastante evidente que el electorado de la Ciudad ya se encargó de brindarle un claro respaldo a la gestión oficialista.

LA NOTA COMPLETA, EN LA EDICIÓN #149 DE REVISTA QUÉ

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